29 de mayo de 2020
 
Actualizado 28/11/2007 15:27:10 +00:00 CET

Condenado a 12 años y 9 meses de cárcel el acusado de descuartizar a su novia en Calpe (Alicante)

La sentencia considera probado el fallecimiento de la víctima, pese a que el cadáver no ha sido encontrado

ALICANTE, 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Alicante ha sentenciado al ciudadano británico acusado de descuartizar a su novia en Calpe (Alicante) a una pena de 12 años y nueve meses de prisión por el homicidio de Karen Durrell, cuyo cadáver nunca ha llegado a aparecer, así como por los delitos de intento de estafa informática y allanamiento de morada.

Tras el acuerdo alcanzado de conformidad por las partes durante el juicio oral, el escrito condenatorio considera probado que Paul L.D., acabó con la vida de su pareja, Karen Durrell, entre los días 18 y 19 de febrero de 2004, en el trascurso de una discusión durante la cual el condenado golpeó repetidamente a la mujer con una maza.

A continuación, y sin que "haya llegado a constar el destino del cadáver, que no ha sido hallado", el procesado cogió del domicilio de la víctima una tarjeta bancaria de débito que intentó utilizar sin éxito para sacar dinero de la cuenta, a través de un cajero automático. Así mismo, el procesado sustrajo del domicilio de Karen Durrell el teléfono móvil que posteriormente regaló a una amiga.

Días después, el procesado se personó en el domicilio de dos conocidos en Dénia (Alicante), y tras romper un cristal de la puerta de acceso entró dentro de la vivienda, cogió comida y se sentó a ver la televisión.

CADÁVER DESAPARECIDO.

El tribunal estima que la muerte de Karen Durrell es constitutiva de un delito de homicidio, y subraya que "no alberga duda alguna sobre el fallecimiento de la víctima, pese a que el cadáver no ha sido encontrado". El acusado confesó en la vista que acabó con la vida de la mujer aunque aseguró que después no se deshizo del cuerpo, tal y como había manifestado tiempo atrás a un diario inglés, que publicó que se la había comido.

Al respecto, considera de "singular trascendencia" la confesión del detenido, la desaparición de la víctima y la identificación de sangre de la víctima en lugares compatibles con las maniobras descritas por el procesado para ocultar el cadáver.

De igual modo, destaca que el detenido tenía en su poder objetos de uso personal de la fallecida, que se corresponden con "útiles muy necesarios en el desarrollo de la vía cotidiana", y que resulta "extraño" que se entreguen de forma voluntaria a otra persona sin un motivo de fuerza mayor, tales comO el teléfono móvil y la tarjeta de crédito.

Por ello, la sección segunda de la Audiencia Provincial ha condenado a Paul L.D. a 12 años de prisión por un delito de homicidio, a tres meses de prisión por intento de estafa informática, y otros seis meses de cárcel por un allanamiento de morada. Además, establece una indemnización a los padres de la víctima con 60.000 euros a cada uno de ellos, y de 90.000 euros a cada uno de sus dos hijos.

La sentencia recoge que el procesado sufre un trastorno antisocial de la personalidad que no afecta a su capacidad para conocer y comprender el alcance de sus actos, así como la ilicitud de los mismos y actuar conforme a esa comprensión. La sentencia no es firme y contra ella cabe interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo en el pazo de cinco días, según recoge el propio escrito.