Drones y rescates multimillonarios, el nuevo modus operandi del yihadismo en África

Las filiales de Al Qaeda y Estado Islámico convierten el continente en el principal foco terrorista a nivel mundial

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Archivo - Un niño en una aldea en Níger - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
Europa Press Nacional
Publicado: domingo, 23 agosto 2026 11:06

MADRID, 23 Ago. (EUROPA PRESS) -

África se ha convertido en los últimos años en el principal escenario de la violencia yihadista a nivel mundial, con el Sahel como el mayor foco y Al Qaeda y Estado Islámico compitiendo por la preeminencia a través de sus filiales. Ambos grupos terroristas han ido evolucionando su modus operandi, adaptándose a las cambiantes realidades regionales, y haciendo del uso de drones y del cobro de millonarios rescates por extranjeros secuestrados una nueva seña de identidad.

Según la estimación del African Center for Strategic Studies (ACSS), un 'think-tank' vinculado al Departamento de Defensa estadounidense, en el último año se han contabilizado más de 23.800 víctimas mortales relacionadas con la actividad de los grupos yihadistas en el continente, un dato que contrasta con las 10.000 víctimas de 2017 (un 150% más) y las 13.500 contabilizadas en 2021 (77% más).

El Sahel concentró el 42% del total de víctimas mortales, seguido por Somalia, con el 28%, y el Lago Chad, también con el 28%. En total, estos tres escenarios en los que operan grupos yihadistas sumaron el 92% de las 166.000 muertes relacionadas con la violencia islamista en África en la última década, según los datos del ACSS, consultados por Europa Press.

AUMENTAN LAS VÍCTIMAS POR BOMBARDEOS AÉREOS Y DRONES

El informe pone de relieve el hecho de que en los últimos doce meses se ha producido un aumento del 42% en el número de víctimas mortales relacionadas con la violencia remota --mediante el uso de aviación o drones-- que ha pasado de 4.221 a 5.980 fallecidos. "Aunque se estima que el 80% de ellas se deben a bombardeos aéreos, las víctimas mortales vinculadas con drones están aumentando, lo que refleja un cambio en las tácticas empleadas tanto por los ejércitos africanos como por los grupos islamistas", destaca el ACSS.

El uso de drones por parte de los grupos terroristas que operan en África no es nuevo, si bien está evolucionando la forma en la que los emplean. Además de usarlos para labores de vigilancia e inteligencia así como para la grabación de imágenes con fines propagandísticos, cada vez más los grupos yihadistas están incorporándolos en sus acciones armadas, aprovechando la experiencia ganada a raíz de la guerra en Ucrania, donde este arma ha sido clave para frenar a Rusia, y su reducido coste.

En su último informe publicado en agosto, el comité de la ONU encargado de hacer seguimiento a las sanciones impuestas contra Al Qaeda y Estado Islámico ha documentado el uso de drones en varias acciones en los últimos meses por parte de las filiales de ambos grupos terroristas.

UNA FILIAL DE AL QAEDA, LA MÁS AVANZADA

Según dicho documento, elaborado en base a la información que aportan los estados miembro de Naciones Unidas, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, filial de Al Qaeda en el Sahel) es el que cuenta con "la capacidad más avanzada en materia de drones" entre las filiales de ambas organizaciones que operan en esta región.

El grupo que comanda Iyad ag Ghali "utiliza drones comerciales modificados, en particular los modelos DJI Mavic 3, además de sistemas tomados a las fuerzas gubernamentales" si bien sus ataques con este tipo de armamento "siguieron siendo rudimentarios".

En ellos, precisa el informe consultado por Europa Press, JNIM suele "utilizar munición improvisada, como granadas de mortero de 60 mm o granadas de mano modificadas" y en la mayoría de los casos "las cargas se dejaban caer en lugar de hacerlas impactar en el blanco".

Por lo que se refiere a su principal rival, Estado Islámico Sahel (ISS), la capacidad que tiene para emplear drones "parecía más limitada, aunque el grupo empleó varios de esos dispositivos en el ataque al aeropuerto internacional de Niamey" llevado a cabo el pasado febrero "probablemente con fines de reconocimiento y coordinación táctica".

Este ataque, ejecutado por unos 40 combatientes organizados en dos grupos de asalto, se saldó con la destrucción de "dos aeronaves ligeras, un caza de combate y un helicóptero, lo que sugiere que uno de los objetivos principales era debilitar las capacidades antiterroristas" de la junta militar que gobierna Níger, destaca el comité de la ONU.

Por otra parte, el informe constata que a mediados de febrero Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) adquirió "unos 35 drones comerciales", algunos de los cuales fueron empleados en acciones tanto en el Sahel como en la cuenca del lago Chad, donde opera predominantemente esta filial de la organización yihadista.

Con todo los expertos resaltan que por ahora no hay indicios de que JNIM, ISS o ISWAP hayan "usado drones de fibra óptica o adoptado tácticas como los ataques de drones en enjambre", en referencia al empleo de múltiples aparatos para atacar un objetivo que ha sido práctica frecuente en el conflicto en Ucrania.

RESCATES PARA FINANCIAR ATAQUES

En cuanto al cobro de rescates, no es una práctica nueva entre los grupos terroristas que operan en el continente. En su momento, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) hizo del secuestro de occidentales, entre ellos españoles, una de sus principales fuentes de financiación, cobrando rescates millonarios a los gobiernos de los países de origen de los rehenes. De acuerdo con algunas estimaciones, los países europeos pagaron unos 125 millones de dólares entre 2008 y 2014 para liberar a rehenes en manos de Al Qaeda y sus filiales en el Sahel.

Según el citado informe del comité de la ONU, que analiza la situación no solo en África sino también en otros escenarios como Siria e Irak y también Afganistán, "los secuestros para obtener rescates siguieron siendo la principal táctica empleada" tanto por Al Qaeda como por Estado Islámico en los últimos seis meses "con el fin de generar ingresos y deslegitimar a las fuerzas de seguridad locales".

En concreto, llama la atención sobre el hecho de que el rescate de aproximadamente 50 millones de dólares que se pagó a finales de 2025 --en referencia al pagado por la liberación de un miembro de la familia real de Emiratos Árabes Unidos (EAU) secuestrado por JNIM en Bamako-- "fue crucial para la financiación de la ofensiva" que llevó a cabo el grupo en Malí junto con los rebeldes tuareg del Frente de Liberación de Azawad (FLA) el pasado mayo contra la junta militar y "es probable que una parte de los fondos se canalizara hacia la red general de Al Qaeda".

Coincidiendo prácticamente con la publicación del informe el 10 de agosto se ha producido también la liberación por parte de Estado Islámico Sahel del misionero estadounidense Kevin Readout casi diez meses después de su secuestro en Níger y su posterior traslado al norte de Malí.

Según algunas informaciones, la liberación se habría producido previo pago de una cifra millonaria y en ella habría mediado el Ejército Nacional Libio que comanda el mariscal de campo Jalifa Haftar y más en concreto, su hijo, Sadam Haftar, a quien el propio Readout dio las gracias durante su paso por Libia antes de regresar a Estados Unidos una vez liberado. De ser cierto que hubo un rescate de por medio, Estado Islámico también habría engrosado sus arcas para poder llevar a cabo nuevos ataques.

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