El dueño del mulo que causó la muerte de cinco jóvenes dice que alguien soltó la cuerda del animal

Europa Press Nacional
Actualizado: lunes, 2 octubre 2006 16:57

CÓRDOBA 2 Oct. (EUROPA PRESS) -

D.J.R., el propietario del mulo que en la noche del 6 de marzo de 2004 saltó a una carretera y provocó un accidente de tráfico en la carretera comarcal A-318 en el que fallecieron cinco jóvenes de Luque (Córdoba) declaró hoy que el animal estaba atado, tenía las trabas puestas y que alguien lo soltó o cortó la cuerda con la que estaba sujeto.

Durante la vista oral, celebrada hoy en el juzgado de lo Penal número tres de Córdoba, el acusado contó que se enteró del suceso a las 3.00 horas del día en el que ocurrieron los hechos, cuando la Guardia Civil fue a su casa para preguntarle si el animal que saltó a la carretera era de su propiedad.

El acusado explicó que en el día de los hechos el mulo estaba en una vereda junto con otros cuatro animales y que posteriormente le faltaron tres, uno de ellos otra mula que la encontró dos días después cerca de Doña Mencía (Córdoba), si bien insistió en que el animal que ocasionó el accidente tenía las trabas --cuerda o cadena metálica-- puestas en las patas delanteras para que "pudiera moverse pero no anduviera muy lejos".

Además, comentó que después de varios accidentes ocurridos en años anteriores a causa de sus animales, de hecho ya había sido denunciado por imprudencia en siete ocasiones, le dijo a su encargado que "todos los animales deberían estar atados y con las trabas puestas".

Por su parte un agente de la Guardia Civil del departamento de Tráfico de Lucena (Córdoba) acudió a la vista oral en calidad de testigo y explicó que el accidente se produjo por "la irrupción del animal en la carretera" y como agravamiento de la causa sería "la velocidad excesiva a la que iba el vehículo en el que viajaban los cinco jóvenes".

Asimismo, declaró que por parte del conductor "no hubo ningún tipo de reacción antes del accidente, y ello pudo ser porque el mulo irrumpiera de manera inmediata o bien porque el joven fuera distraído". El agente apuntó que en el lugar del suceso no encontraron ninguna soga o cuerda y no recuerda si el animal tenía las trabas puestas.

También acudieron en calidad de testigos los conductores de los dos vehículos que se vieron involucrados posteriormente en el accidente, si bien estas colisiones con el animal, ya muerto, tan sólo provocaron daños materiales. Los dos coincidieron en que no se veía prácticamente nada en la carretera, ya que había niebla y estaba lloviendo, por lo que no pudieron apreciar que el mulo estaba tumbado en medio de la vía y poder esquivarlo.

CALIFICACION FISCAL

Según la calificación del fiscal, el mulo se escapó de una finca en el término municipal de Doña Mencía (Córdoba) y saltó a la carretera, donde fue atropellado por un vehículo en el que viajaban los cinco jóvenes, quienes murieron a causa del accidente.

El suceso tuvo lugar la noche del 6 de marzo de 2004, cuando los jóvenes, cuatro chicos y una chica, viajaban con una velocidad "superior a la permitida" por la carretera comarcal A-318, que une las localidades de Cabra (Córdoba) y Ubeda (Jaén) y, de improviso, chocaron con el mulo.

Tres de los cinco ocupantes, todos ellos de edades comprendidas entre los 18 y 21 años y vecinos de la localidad cordobesa de Luque (Córdoba), murieron en el acto, y los otros dos fallecieron con posterioridad en el Hospital Infanta Margarita de Cabra.

El fiscal explica que para el conductor, A.C.C., fue imposible detectar la presencia del animal en la calzada, por lo que no pudo frenar con antelación, chocó contra él y el vehículo se desplazó hacia el margen derecho de la calzada, donde volvió a colisionar con una estructura que había ubicada a la entrada de una finca.

Por tales hechos, el ministerio público considera que el dueño del mulo es responsable de una falta de imprudencia leve con resultado de muerte, por la que además de una multa de 400 euros reclama indemnizaciones de 42.701 euros para la familia de las víctimas.

En cuanto a la acusación particular, ésta reclama 20 años de cárcel por cinco delitos de homicidio culposo, aunque el acusado sólo deberá responder a una pena de cuatro años al haber realizado una única acción punible.

Por su parte, la defensa considera que los hechos habría que tratarlos como una cuestión de responsabilidad civil, pero no penal y que en todo caso, se trataría de una falta más que de un delito porque no había habido intención por parte del acusado. Por tanto, pide la absolución y no alude a ningún tipo de indemnización

El juicio ha sido suspendido por la falta de uno de los testigos, en concreto el encargado de cuidar a los animales, por lo que continuará el próximo día 20 de noviembre en el juzgado de lo Penal número tres.

Contenido patrocinado