26 de febrero de 2020
 
Actualizado 20/11/2007 19:41:39 CET

Fiscal dice que el acusado de apuñalar a su ex mujer en 2005 en Málaga creó "un clima de terror y maltrato familiar"

MÁLAGA, 20 Nov. (EUROPA PRESS) -

La fiscal coordinadora de Violencia de Género, Flor de Torres, aseguró que la muerte de Ana Padilla, ocurrida en diciembre de 2005 en la barriada Colonia Santa Inés de Málaga, fue "un asesinato por ser mujer" y aseguró que el acusado y ex marido de la víctima, el boliviano Bismark P., creó "una atmósfera de terror familiar y un clima de maltrato" no sólo sobre la mujer sino también sobre sus dos hijos. El juicio quedó hoy visto para sentencia.

Así, la Fiscalía mantiene sus conclusiones iniciales, en cuanto a pedir en total 27 años y tres meses de prisión, al acusarle de un delito de asesinato, por el que solicita 23 años de cárcel; otro de violencia física y psíquica habitual, por el que solicita la pena de dos años de prisión; tres de malos tratos, por los que pide dos años y tres meses de cárcel, y uno de quebrantamiento de medida cautelar, pidiendo una multa.

La representante de la acusación pública indicó en su informe final ante el Tribunal de la Sección Octava de la Audiencia de Málaga que el caso tiene una clara "perspectiva de género" y afirmó que la mujer y el acusado tenían una "relación basada en el miedo", que se extendía a los hijos de la pareja que "eran víctimas directas e indirectas de malos tratos" por parte del procesado, a la vista de los informes de los trabajadores sociales y psicólogos.

Así, la fiscal aseguró que el acusado "es un maltratador", entre otros aspectos porque tiene una sentencia condenatoria por amenazas a la ex mujer, que era una mujer "débil psicológicamente", pero estaba "empezando una nueva vida de libertad, tras su separación, que produjo esa reacción de su maltratador". Además, recordó la situación descrita por los hijos de "angustia y temor" que había en un ambiente familiar "en el que los malos tratos estaban insertados".

Calificó de "inconsistente" a la vista de las pruebas la versión del acusado, quien dijo que la noche de los hechos ella tenía un cuchillo debajo del colchón y que hubo un forcejeo, en el que él se lo arrebató; y aseguró que no quiso acabar con su vida. Lo describió como "inseguro, frío, con baja tolerancia a los problemas" y destacó que "no ha mostrado ningún síntoma de arrepentimiento nunca".

No obstante, en las últimas palabras, tras finalizar la exposición de los informes, el acusado, cuya defensa calificó los hechos de homicidio y pidió la absolución por los otros delitos, dijo estar "muy arrepentido" y pidió "de nuevo" perdón a la familia y a los niños por el daño hecho, algo que, según dijo, ya había hecho por carta desde la cárcel.

Por su parte, la abogada de la acusación particular, que solicitó perdón al Tribunal en nombre de la familia por determinados comportamientos en los momentos en los que el acusado era trasladado a la Sala, pidió la pena máxima en cada uno de los delitos de los que le acusa y consideró que "Ani comenzó a morir desde el momento en el que el procesado inició las amenazas, los insultos y los maltratos psíquicos".