CÓRDOBA 19 Ene. (EUROPA PRESS) -
Gregorio Avellán, actualmente con 22 años, y uno de los acusados por supuestamente apuñalar y ocasionar la muerte de un hombre que se negó a pagarle por aparcar su coche en Córdoba, negó hoy los hechos y manifestó que su intención no era matarlo si no darle un escarmiento tras varias discusiones mantenidas en ocasiones anteriores por cuestiones de droga.
En su declaración, explicó que conocía a la víctima porque le vendía droga y que las discusiones que tenían no se debía a que no le pagara el aparcamiento, sino que en la primera de ellas fue porque le dijo que ya no le iba a comprar más droga. El fallecido le dio entonces un puñetazo y le rompió la nariz, motivo por el que el procesado le tiró entonces una botella. El acusado aclaró que la víctima nunca aparcaba donde él estaba de 'gorrilla' y nunca tuvieron ningún incidente por el aparcamiento.
Declaró que el día que ocurrió el suceso, se lo encontró en las inmediaciones de la plaza de toros, donde trabajaba como gorrilla, con una navaja abierta, por lo que salió corriendo para esconderse en un taller por miedo a que le pinchara. Añadió que la víctima "había cogido el gustillo" de hacerle correr y ya estaba harto porque no era la primera vez que iba a buscarlo y no tenía muy buenas intenciones con él. Así, ese día decidió coger un palo y buscarlo, si bien aclaró que no llevaba ninguna navaja.
El procesado aclaró que un rumano le indicó dónde se encontraba la víctima y finalmente se lo encontró en la calle Infanta Doña María de la capital cordobesa en el interior del vehículo. Así, después de que éste le dijera "sal y mátame ahora' y empezara a tirarle piedras y una botella, el fallecido salió del coche con dos cuchillos, según afirmó hoy el acusado, por lo que decidió correr al ver que iba detrás suya con las dos armas. No logró alcanzarlo y cuando miró para atrás vio que el hombre estaba sangrando.
El acusado afirmó que no vio quien lo mató y que tampoco vio que el otro procesado, Ángel Trujillo, su cuñado, le hiciera nada a la víctima.
Sin embargo, según la calificación del fiscal, los hechos comenzaron a principios de febrero de 2006 cuando la víctima aparcó su vehículo junto a la plaza de toros, donde Gregorio Avellán le pidió dinero por ello. Al decirle el fallecido que no tenía suelto, le contestó que no se hacía responsable de lo que le pasara al coche, por lo que discutieron al interpretarlo la víctima como una amenaza, llegando el procesado a arrojarle una botella de cerveza.
Posteriormente, el 27 de febrero, sobre las 18,00 horas, se encontraron de nuevo y volvieron a discutir por el mismo motivo. Así, sobre las 18,20 horas los dos procesados, junto con otros, que no han podido ser encontrados, supuestamente se dirigieron con armas blancas en busca de la víctima para darle un escarmiento.
Cuando se aproximaron a él, que se iba a subir en su coche junto con su pareja e hijo, el otro procesado, gritó "cogedlo", y rodearon el vehículo para impedirle la huida, esgrimiendo las armas blancas. Empezaron a golpear el coche con piedras y barras metálicas, mientras que Gregorio le gritaba "te vas a enterar, y ahora qué", añade la calificación.
Ambos iniciaron un forcejeo, en el transcurso del cual un hermano de la víctima salió a la calle e interpeló a los agresores. En ese momento, el hombre supuestamente aprovechó para levantarse del asiento del conductor, pero Gregorio, "con la intención de causarle la muerte", le clavó una navaja de diez centímetros de hoja a la altura del tórax, lo que le causó la muerte por taponamiento cardíaco.
Aunque el herido presuntamente intentó atrapar a los agresores con una navaja y un destornillador, sólo pudo avanzar unos pasos y se desplomó. Ante esto, y cuando la víctima ya estaba tendida sobre el asfalto Gregorio manifestó "vámonos que ya está todo hecho".
Alternativamente, el ministerio fiscal expone otra versión de los mismos hechos. Según esta tesis, la víctima intentó defenderse con un destornillador largo y una navaja, armas con las que corrió detrás de los acusados. Pero al ponerse a la altura de Ángel Trujillo, el acusado, "con intención de causarle la muerte", le clavó supuestamente una puñalada a la altura del tórax que le causó la muerte casi instantánea.
En caso de que el jurado considere probado este supuesto, la acusación pública propone 29 años de cárcel, 15 años para Ángel y 14 para Gregorio por un supuesto homicidio. Si se estima el primero, el fiscal pide 20 para Gregorio y 17 para Ángel por un delito de asesinato. Por su parte, las defensas de los acusados piden la libre absolución.
El juicio continuará mañana a las 09,30 horas en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial con las declaraciones del otro procesado.