Los nueve acusados de la explosión de la pirotecnia de Vidreres (Gerona) eluden su responsabilidad

Los dueños declaran que confiaban que las suministradoras les vendían artículos homologados

Europa Press Nacional
Actualizado: lunes, 8 febrero 2010 19:23

GERONA, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los nueve acusados por la explosión en la pirotecnia Brau de Vidreres (Girona) eludieron hoy durante sus declaraciones en la Audiencia de Gerona toda responsabilidad. Durante la primera sesión del juicio, declararon los dos principales acusados, dueños de la empresa.

Rafael B.E y Maria Rosa E.L aseguraron que ellos se limitaban a comprar y vender el material. También alegaron que no lo comprobaban porque la ley no les obligaba a ello, y además confiaban en que las diferentes empresas suministradoras les vendieran los productos homologados y catalogados. "Yo no soy químico, me limitaba a comprar y vender material" se justificó el acusado.

Ambos reconocieron que las cuatro víctimas mortales de la explosión no estaban dadas de alta en la Seguridad Social en el momento de los hechos, ya que era una empresa familiar y lo hacían cuando podían. Asimismo, la empresa de Vidreres tampoco constaba dada de alta en el registro del Ministerio de Trabajo.

Los propietarios aseguraron, además, que desconocían si los fallecidos habían recibido la instrucción necesaria en temas de seguridad, y, en caso de no ser así, recordaron que en la nave había carteles informativos en ese sentido.

También declararon los dos encargados, Manuel B.A. y Rafael R.R., aunque desmintieron que oficialmente tuvieran ese cargo. El primero aseguró --corroborando la declaración que hizo en el momento de los hechos-- que todo aquello debió ser fruto de una reacción química provocada por un sabotaje, ya que días antes de la explosión se recibieron llamadas amenazadores en las que se oían ruidos parecidos a los de una explosión.

Rafael R.R, por su parte, describió los hechos, ya que se encontraba con los fallecidos preparando un pedido justo antes de la explosión. "Oí tres sonidos raros y después todo me cayó encima. Pareció el sonido de una pistola de aire comprimido", declaró.

El Guardia Civil responsable de la seguridad de las naves, Germán V.R., explicó que en la pirotécnica no se produjo ninguna infracción, pero que no recibía los albaranes con el registro de las entradas y salidas de productos que la empresa estaba obligada a entregar a los agentes, para el control del volumen de explosivos.

Los otros cuatro acusados, empresarios proveedores de la pirotécnica de Vidreres, negaron en todo momento que hubieran entregado petardos con una mezcla de cloratos y metales, ya que estaba completamente prohibido. De todos modos, en el lugar de la explosión se encontró dicha mezcla.

La explosión se produjo el 3 de junio de 1993 en el interior de la nave III. La expansión de la onda calorífica provocó tres explosiones más en cada una de las naves de trabajo. La explosión causó la muerte de cuatro personas y heridas de diversa consideración a cinco personas más, así como numerosos daños materiales.

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