Publicado 28/07/2015 20:30CET

PNV dice que la pitada de la final de Copa es un ejercicio "voluntario e individual de la libre expresión"

BILBAO, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

El secretario del EBB del PNV, Koldo Mediavilla, ha afirmado que la pitada que decenas de miles de personas protagonizaron en la final de Copa, en el preciso instante de que sonaba el himno español que anunciaba la presencia en el campo del Rey Felipe VI, es un hecho que, "aunque de dudosa educación, debe ser entendido como un ejercicio voluntario e individual de la libre expresión".

En un artículo publicado en su blog, con el título 'La libertad de expresión no se reprime, se defiende', Mediavilla señala que las instituciones y los símbolos "están para ser respetadas, pero cuando no se hace, habrá que preguntarse el por qué, en lugar de sacar la porra a paseo y sacudir a quien se muestre desafecto".

Según indica, la Corona se puede sentir "incómoda" ante una situación como la vivida en el campo blau grana. "A nadie le gusta que le silben o le recriminen. Ahora bien, la virtud de la democracia está en que sus dirigentes deben saber aceptar el halago, el aplauso y el besamano, pero también las muestras de desaprobación y la crítica. Aunque sean sonoras y de dudoso gusto", añade.

Tras manifestar que "resulta imposible identificar a los miles de silbadores que ensordecieron el Nou Camp", destaca que "los enterados de la comisión anti violencia han decidido sancionar a quienes ni silbaron ni abuchearon; a los clubs correspondientes y a la federación futbolística".

"Dicen que la amonestación económica les llega por no poner los medios que impidieran la protesta. Como si la voluntad de las personas pudiera someterse por orden gubernativa. Eso ocurría antes. Cuando el himno era obligatorio y se entonaba brazo en alto", manifiesta.

"Quizá de aquellos polvos lleguen estos lodos. Si la justicia fuera seria, y así quiero creerlo, la sanción debería quedar en nada. Porque la libertad de expresión no se reprime, se defiende", indica Mediavilla.

A este respecto, resalta que "ni la concordia entre aficiones, ni el magnífico espectáculo deportivo y social que supuso la final de copa, han merecido recompensa alguna. Ni tan siquiera un reconocimiento público del ejemplo de civismo dado por ambas aficiones".

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