BARCELONA 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
El inspector jefe de la Policía Nacional Alfonso Mariño reconoció hoy que, si bien disponen de numerosos indicios, no disponen de pruebas concluyentes contra ninguno de los tres imputados por el asesinato de la psicóloga barcelonesa Anna Permanyer en 2004. Sin embargo, el máximo responsable de la investigación dijo que no se hallaron pistas que incriminaran a otras personas.
Durante la octava sesión del juicio con jurado por la muerte de Permanyer, Mariño admitió que no se ha podido esclarecer con certeza cuál fue el lugar del crimen, ni quién trasladó el cuerpo hasta el paraje cercano a Sitges (Barcelona) en el que se encontró, ni qué arma se utilizó para cometer el asesinato.
La investigación se centró en Carmen B.L. y Joan S.B. porque ambos tenían antecedentes policiales y se encontraban en el edificio Atalaya de la avenida Diagonal de Barcelona la tarde de la desaparición, el 27 de septiembre de 2004. La principal imputada estuvo en prisión bajo la sospecha de haber conspirado para asesinar a su marido, aunque no fue procesada por falta de pruebas, mientras que el acusado tiene antecedentes por receptación.
La Policía científica concluyó enseguida que la firma de Permanyer en el contrato de arras para la venta del piso del edificio Atalaya era falsa, pues existían divergencias entre ésa y rúbricas anteriores con las que fue comparada.
El contrato establecía que Carmen B.L. debía dar 420.000 euros a la psicóloga en concepto de paga y señal para el piso de la psicóloga y ésta se comprometía a vendérselo a la hija de la acusada. La transacción se hizo en el desaparecido restaurante La Oca, en la plaza Francesc Macià de Barcelona, a donde Permanyer acudió acompañada de un hombre, según la versión de la imputada.
La procesada aseguró al inspector que el dinero procedía de Andorra, donde lo había guardado su difunto marido. No obstante, Mariño señaló que no tenía dinero y que los investigadores no encontraron ningún rastro de que la familia Permanyer hubiera percibido tal cantidad.
Si bien se sabe con certeza que ese documento fue redactado en el domicilio de Anabel P.T., en Fraga (Huesca), no ha sido posible demostrar que esta imputada estuviera en Barcelona el día en el que desapareció Permanyer, ya que dos compañeros de trabajo testificaron hoy no recordar si estaba ese día.
Sin embargo, una testigo protegida que declaró hoy ante el tribunal negó que Carme B.L. se hallara en su domicilio la tarde del crimen ya que cuando la llamó al teléfono de su casa, la hija de la acusada le explicó que se había ido a la Clínica Corachán porque no se encontraba bien. En el centro sanitario no sabían nada de la acusada.
Dos de los tres testigos protegidos coincidieron en explicar que Carmen B.L. les preguntó si sabían cuánto tardaba un cadáver a empezar a oler mal.