El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la secretaria general del PSOE-A y candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, tras finalizar el acto de cierre de campaña de los socialistas andaluces. - María José López - Europa Press
MADRID 17 May. (EUROPA PRESS) -
El PSOE ha vuelto a caer a su peor resultado histórico (28 escaños) con una candidata de la máxima confianza del presidente del Gobierno y secretario general, Pedro Sánchez, y continúa una racha de derrotas en el último ciclo electoral que comenzó en Extremadura el pasado mes de diciembre.
La socialista María Jesús Montero, que ha sido vicepresidenta primera del Gobierno de Sánchez y todavía continúa como 'número dos' en el partido a nivel federal, ha perdido dos escaños sobre los 30 de Juan Espadas en 2022.
Este era, hasta el momento, el peor registro de los socialistas en una comunidad que han gobernado de manera hegemónica durante casi cuarenta años y que desde el inicio de la democracia ha sido su principal caladero de votos. El PSOE llegó a conseguir 66 diputados en las primeras elecciones autonómicas de 1982 en Andalucía y ha cosechado cinco mayorías absolutas, la última con Manuel Chaves en 2008.
CICLO DE DERROTAS
La derrota de Montero, se suma a la que obtuvo otra estrecha colaboradora de Sánchez, Pilar Alegría, que dejó la portavocía del Gobierno y el Ministerio de Educación para ser la candidata en las elecciones de Aragón el pasado 8 de febrero y se hundió hasta los 25 escaños, igualando el peor resultado en esta comunidad.
En las otras dos elecciones de este ciclo, Extremadura y Castilla y León, ya con candidatos menos vinculados a Sánchez, el resultado no fue mucho mejor. En las extremeñas el hundimiento fue total con la pérdida de 10 escaños y solo el soriano Carlos Martínez logró salvar los muebles al ganar dos diputados, aunque sin posibilidad de gobernar.
Dentro de un año, en las autonómicas de 2027 se someterán a las urnas el resto de ministros de Sánchez reconvertidos en candidatos del PSOE: Óscar López en la Comunidad de Madrid; Diana Morant en la Comunidad Valenciana y Ángel Víctor Torres en Canarias.
A pesar de los vínculos que unen a Sánchez y Montero, que ha estado en su Gobierno desde que llegó a La Moncloa en 2018 y forma parte de su núcleo duro desde 2022, en el Gobierno y en el PSOE tratan de limitar los resultados al ámbito autonómico y niegan que suponga un plebiscito al jefe del Ejecutivo.
SE REIVINDICÓ DURANTE LA CAMPAÑA
Como es habitual, Sánchez se ha implicado personalmente y ha participado en cuatro actos durante la campaña en Málaga, La Línea de la Concepción (Cádiz), Pulianas (Granada) y en Sevilla, tres de ellos en la última semana y ha centrado sus intervenciones en reivindicar la acción de su propio Gobierno.
En el cierre, en la capital andaluza, Sánchez subrayó el "cambio para bien" que a su juicio ha dado el país en los "casi 3.000 días" que lleva al frente del Ejecutivo central. Además reiteró que, después de ocho años en Moncloa todavía está "a mitad de tarea" mostrando su disposición a gobernar hasta 2034.
Los socialistas se agarran a que a sus votantes les cuesta salir a votar en autonómicas, pero se movilizan cuando se convocan comicios generales. En las últimas generales del 23 de julio de 2023, solo en Andalucía, votaron por Sánchez más de medio millón de personas que un año antes en las autonómicas no lo hicieron por el socialista Juan Espadas.
La campaña de Montero trató de movilizar a esa base de electores, pero el resultado no ha sido el esperado y el PSOE ha perdido dos parlamentarios pese a sumar más de 50.000 votos respecto a las autonómicas de 2022.