Actualizado 27/06/2007 21:46 CET

UE/EEUU.- La UE cierra un acuerdo con EEUU sobre el uso de datos bancarios en la lucha contra el terrorismo

BRUSELAS, 27 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los Embajadores de los 27 alcanzaron hoy un acuerdo para poner fin a la polémica sobre espionaje financiero desencadenada a raíz del caso 'Swift', el consorcio con sede en Bruselas que gestiona las transferencias bancarias y que facilitó los datos de sus clientes a las autoridades norteamericanas en el marco de la lucha antiterrorista tras los atentados del 11-S.

El acuerdo será mañana formalmente aprobado por el Consejo de ministros de Medio Ambiente y es en realidad una declaración de intenciones sobre el comportamiento de las autoridades norteamericanas en el manejo de una información que desde el otro lado del Atlántico se considera sensible y cuya protección debe contar con las adecuadas garantías.

La existencia de este espionaje financiero, que fue desvelado hace un año por el periódico 'The New York Times', provocó una fuerte preocupación, especialmente en el Parlamento Europeo, que pidió explicaciones al Banco Central Europeo (BCE), institución que estaba al corriente de los hechos. Los expertos en protección de datos de los Estados miembros dictaminaron que 'Swift' vulneró la normativa comunitaria en esta materia y ello llevó a la Comisión Europea a iniciar negociaciones con Washington para diseñar un marco de actuación acorde con los estándares europeos en protección de datos.

Para normalizar la situación, y tras varios meses de negociaciones, la administración estadounidense se ha comprometido a tratar los datos de Swift con las mismas garantías que establece la legislación comunitaria. Entre otras cosas, EEUU destruirá los datos bancarios a los 5 años de haberlos almacenado y acepta el nombramiento de un supervisor europeo que controle la correcta aplicación de las normas y que elabore un informe anual.

Por su parte, Swift, pese a ser una empresa europea, se acogerá a partir de julio al denominado acuerdo de 'puerto seguro', aprobado en el año 2000, y en el que participan las compañías estadounidenses que aplican los estándares europeos de protección de datos para ver facilitadas sus transacciones comerciales con la UE. Esto significa que el consorcio bancario se guiará también por estos principios.

Una vez que el Consejo dé su luz verde al acuerdo, habrá un intercambio de cartas entre Estados Unidos y la Unión Europea haciendo constar que se toma nota del contenido de la declaración, que luego se publicará en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas.

En el documento que regirá a partir de ahora el tratamiento de la información bancaria entre las dos orillas del Atlántico se especifica que los datos, de naturaleza limitada, se usarán "estrictamente" para objetivos antiterroristas, que se retendrán sólo durante el tiempo que sea necesario para estos propósitos, en un lugar seguro y en manos adecuadas.

Indica que los datos suministrados por Swift no se usarán para detectar actividades no vinculadas con el terrorismo o su financiación, incluso en el caso en el que estas actividades sean ilegales.

Por lo tanto, la información obtenida del consorcio no se puede usar para investigar delitos de evasión fiscal, lavado de dinero, espionaje económico, tráfico de drogas u otras actividades delictivas, por más que algunas estén vinculadas al terrorismo o su financiación.

Para dar satisfacción a las preocupaciones expresadas por la Unión Europea, el texto resalta que los datos de 'Swift' incluyen información sobre el ordenante y destinatario de la transacción, como el nombre, número de cuenta, dirección, DNI y otros datos personales, pero que sería "excepcional" que incluyera datos "sensibles" como los recogidos en la directiva europea, esto es, raza, origen étnico, opinión política, creencia religiosa o filosófica, estado civil o información relativa a la salud o la vida sexual.

Garantiza también que la información relacionada con la investigación antiterrorista y su financiación está sujeta a estrictas medidas organizativas y técnicas para protegerla frente a una destrucción accidental o ilegal, a alteraciones o accesos no permitidos.

Se mantendrá en un ambiente físico seguro, se separará de otros datos y se almacenará en un sitio distinto. Los ordenadores donde se archive dispondrán de altos niveles para detectar el intrusismo. Tampoco se harán copias y el acceso a las bases de datos se limitará a las personas con suficientes garantías de seguridad.