Actualizado 22/12/2007 18:39 CET

Resumen.- El número 69.200 dejó un cuarto premio en Navarra, muy repartido entre particulares y empresas

PAMPLONA, 22 Dic. (EUROPA PRESS) -

La suerte se dejó caer esta vez en Navarra. El número 69.200, cuarto premio, se vendió en Pamplona, en la Administración número 6. Fue un premio muy repartido entre particulares y empresas. Y llegó a manos de trabajadores del colegio Ursulinas de la capital navarra, de una sede del Gobierno foral, del restaurante Zubi Ondo, en Huarte, que lo repartió además entre sus clientes.

Este cuarto premio fue el más madrugador de esta jornada lotera. Se cantó a las 9.23 horas y se situó en el tercer alambre de la primera tabla. Además de en Pamplona, el número fue distribuido en Bilbao, en la Administración número 22.

La alegría no tardó en sentirse en el estanco de la calle Amaya 22. Según explicó a Europa Press una dependienta, Ainhoa Donamaría Blázquez, el premio fue vendido de forma muy repartida entre clientes particulares y empresas. Les llegó desde Bilbao. "Nos quedamos sin lotería y llamamos a Bilbao para que nos enviaran más", expuso, y añadió que recibieron 1.800 décimos del 69.200, un número que tuvieron que exponer en la Administración porque "era poco agraciado".

Aún así lo vendieron en su totalidad. "La gente era un poco reacia a cogerlo porque no era muy bonito pero poco a poco fue saliendo todo", expuso la dependienta, quien dijo que estaba muy nerviosa ya que nunca había vivido una experiencia como la de hoy. "Nos alegramos por la gente a la que le ha tocado", aseguró.

Como no podía ser de otra forma, en esta Administración del centro de Pamplona, a donde se acercaron muchos clientes habituales para fecilitar, se brindó esta mañana con champán. "Cuando han cantado el número nos hemos dado cuenta de que lo habíamos vendido, hemos empezado a gritar, ha empezado a sonar el teléfono... una experiencia muy buena", señaló Donamaría.

REPARTIDO El asador Zubi Ondo, situado en la localidad de Huarte, fue uno de los agraciados. Repartió entre sus clientes 600 décimos del cuarto premio 69.200. Un premio que también se quedó entre los propietarios y trabajadores del restaurante, que mostraron esta mañana enorme alegría.

El dueño del asador, Mikel Mikelarena, explicó a Europa Press, que compró los décimos en la Administración número 6 de la calle Amaya de Pamplona al estar próxima al mercado del Ensanche, donde él acude a hacer la compra. "Es el segundo o tercer año que compro en esta Administración", dijo.

Los décimos fueron vendidos entre los clientes del restaurante, aunque también algunos se quedaron en manos del propietarios y los trabajadores. "Me hace mucha ilusión, todos tenemos un número, es una alegría compartida", señaló Mikelarena, quien esta mañana celebraba el premio en el propio asador. Según dijo, el número, el 69.200, no gustaba entre los clientes. "Es un número exótico". También este premio llegó a manos de los trabajadores del colegio Ursulinas de Pamplona y de la empresa de telefonía T-Habla. Beatriz Moreno, profesora en este centro escolar, que casualmente es familiar del propietario de la Administración agraciada, compró el décimo en el colegio, a donde se acercó este mediodía para celebrarlo.

Según señaló Moreno, profesores de Ursulinas comentaron la posibilidad de que les tocara algún premio en la cena que tuvieron ayer viernes por la noche, último día de las clases escolares antes de las vacaciones de Navidad.

También a la Administración número 6 acudieron hoy para brindar varias trabajadoras de la empresa de telefonía T-Habla, cuya responsable de Pamplona y Zaragoza, Maite Larrasoaña, mostró una enorme alegría. Había comprado 33 décimos hace unos diez días del número 69.200, que repartió entre los trabajadores de la capital navarra y la maña.

Junta a varias compañeras, Larrasoaña brindó con champán, bailó y se abrazó a los loteros. "Estoy muy contenta", dijo, y compartió que con parte del dinero terminará de amueblar su casa.

El cuarto premio llegó asimismo a manos de particulares. Con el décimo premiado en la cartera se presentó en la calle Amaya, Rodrigo Sincha, un hombre ecuatoriano que compró el número hace tres semanas. Acompañado por su mujer, mostró su alegría por ser uno de los agraciados de la lotería de este año, algo que le permitirá para viajar a su país, a donde no ha ido desde que hace ocho años llegara a España.

Sincha, que reside en las proximidades de la Administración número 6, señaló que todos los años compra algún décimo. "Me hace mucha ilusión y también mucha falta", dijo este trabajador de la construcción.