- Chacón acelera un año el proceso para eliminar unas armas que define como "una pena de muerte sin sentencia"
CÁCERES, 2 Dic. (OTR/PRESS) -
En siete meses España habrá desmantelado su arsenal de bombas de racimo. Así lo anunció la ministra de Defensa Carme Chacón que hoy visitó las instalaciones de Fabricaciones Extremeñas (FAEX) en El Gordo (Cáceres), la empresa encargada de destruir unas armas que definió como "inaceptables" ya que constituyen en sí mismas "una pena de muerte sin sentencia, sin recurso posible, inapelable". Si se cumplen los plazos señalados por el Ministerio de Defensa, España acelerará casi un año la destrucción de este tipo de armas.
El pasado mes de julio la propia Chacón anunció, en cumplimiento del Tratado contra las bombas de racimo aprobado el pasado 30 de mayo en la Conferencia Diplomática de Dublín el inicio de los trámites para la destrucción de las 5.000 unidades de esta letal arma y señaló que esta tarea se realizaría en menos de dos años. Ahora, en su afán por "seguir liderando el proceso de erradicación de estas armas" y en víspera de la nueva conferencia internacional contra estas armas que se celebrará en Oslo (Noruega) --y en la que no estarán los principales fabricantes y usuarios de estas municiones: EEUU, Rusia, China e Israel-- la ministra de Defensa anunció que se aceleran los plazos.
Así, según aseguró la ministra, en junio de 2009 "sólo quedarán en nuestros arsenales aquellas bombas estrictamente necesarias para que nuestros zapadores e ingenieros aprendan a desactivarlas". El Tratado, suscrito por 111 Estados, obliga a los países firmantes a erradicar las bombas de racimo de sus arsenales en el plazo de 12 años, pero Chacón apuntó que España quiere "ir más rápido en la eliminación de unas municiones que consideramos ya inaceptables".
La ministra, que asistió a una demostración del desmontaje y destrucción de municiones de racimo, Chacón recordó que hace algunos meses definió a las bombas de racimo como "una pena de muerte sin sentencia, sin recurso posible, inapelable". En este sentido, subrayó que "el inicio del proceso de destrucción de las bombas de racimo es un éxito colectivo. Un éxito de todos ya que, como país democrático, civilizado y solidario, no podíamos aceptar ni un minuto más que las bombas de racimo fueran un medio moralmente apto para nuestra defensa".
"Nuestro interés ha sido, en todo momento, hacer todo lo posible para detener el sufrimiento de quienes luchan por su subsistencia en zonas devastadas en la guerra. Esas mismas personas a las que va dirigida la ayuda de nuestras Fuerzas Armadas en las misiones de paz en el exterior", dijo Chacón que aseguró que precisamente por eso los militares, "acostumbrados a ver los estragos de este tipo de municiones indiscriminadas", son quienes "mejor comprenden esta iniciativa. Además, Defensa señaló que las Fuerzas Armadas españolas "nunca" han utilizado este tipo de munición.
LETALES, PERO RECICLABLES
En total, está previsto que FAEX destruya más de 5.500 municiones de racimo, de las que unas 4.600 son granadas de mortero de fabricación española, 600 son bombas de racimo estadounidenses y las 400 restantes son bombas antipistas elaboradas también en España. De esta manera, se pretende que en el primer semestre de 2009 esté finalizado por completo el proceso de destrucción de toda la munición de racimo, un proceso para el que se dedicará un presupuesto de cinco millones de euros.
El director técnico de Desmilitarización de FAEX, Gregorio López, señaló que los restos de las cerca de 6.000 bombas de racimo y munición de mortero de racimo podrán ser reciclados. Y es que, apuntó, "casi el 80%" de los metales presentes en las diferentes bombas y municiones podrán ser reciclados, siendo "el 14%" en el caso del explosivo destinado a acciones "civiles como la minería o las obras de infraestructuras".