Actualizado 28/05/2013 14:00

Fermín Bocos.- El sudoku del déficit

MADRID 28 May. (OTR/PRESS) -

Durante treinta años en España el modelo del Estado autonómica ha estado funcionando con la idea del café para todos -en el caso de Navarra y el País Vasco era café, copa y puro con vitola constitucional- y, el parecer general, era que se trataba de un buen invento. Bueno porque la Administración incorporaba rostro en términos de cercanía y los específico, lo propio, las circunstancias sociales, económicas y culturales era interpretadas por gentes conocedoras de la cosa. Dejando aparte, en el caso específico de Cataluña y el País Vasco, las reivindicaciones identitarias y soberanistas, el sistema funcionó. Funcionó y fue la historia de un éxito que en esencia es el del "milagro español" del último cuarto de siglo.

Hasta que llegó la crisis, se disparó el desempleo y empezó a faltar el dinero para mantener todas las prestaciones del Estado del Bienestar porque el pago de los intereses de la deuda se comía parte de los presupuestos autonómicos. Fue entonces cuando llegaron los duelos y los quebrantos.

Y ahí estamos: sin plata, con unos gastos financieros que en el conjunto de las CC AA superan los 6.000 millones de euros y con los responsables políticos puestos en fila y reclamando. Los unos para que les dejen un poco más de margen -para seguir endeudándose y pagar de manera aplazada -y los otros, recordando que o todos moros o todos cristianos. El Gobierno no lo tiene fácil porque la mitad de los que están en contra de que la otra mitad no se salte el objetivo común de déficit, también son del PP. Mariano Rajoy los suyos le piden lo uno y lo contrario. Lo malo es que en éste asunto del cumplimiento del déficit todos tienen un poco de razón.

Tiene sentido que quienes han cumplido recortando gastos y ajustando presupuestos (Galicia, Madrid, Extremadura,etc.) lo recuerden al ministro de Hacienda. Pero también hay un punto de razón en quienes como Valencia, Cataluña, Baleares, Castilla-La Mancha o Andalucía recuerdan que no todas las comunidades son iguales -en población, estructura productiva, prestaciones sociales etc- y quieren que se tenga en cuenta el déficit primario, que refleja la relación entre ingresos y gastos sin tener en cuenta los intereses de la deuda financiera que en el caso de algunas CCAA (Valencia o Cataluña supera el 25 % de su PIB). Por eso han acuñado el eufemismo de la "asimetría fiscal". Trato diferente para lo que es diferente. Y ahí está el problema porque a Mariano Rajoy le pide más margen de endeudamiento Artur Mas, desde la "Generalitat "de Cataluña, pero también Fabra desde Valencia o Cospedal desde Toledo y quienes se oponen a semejante trato desigual -recordando que ellos sí han cumplido con el objetivo de déficit marcado por Montoro- son Feijóo, González o Monago que también pertenecen a su partido.

El problema es complejo y nada fácil de resolver. En la reunión del lunes en el Congreso con los presidentes de todas las autonomías donde gobierna el PP y en futuros encuentros Rajoy va a tener que hacer acopio de su acreditada flema gallega para oír a todos y que no se note demasiado que a unos les escucha mas que a otros. Cumplir con Bruselas y cuadrar el sudoku del déficit de las autonomías requerirá mucha paciencia y mucha mano izquierda. A Rajoy se le juntan todas.

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