Publicado 23/06/2016 10:30

Exhiben objetos de un galeón español hundido en el siglo XVI en Baja California

Muestra de objetos de un galeón español hundido en el sigloe XVI
INAH


CIUDAD DE MÉXICO, 23 Jun. (OTR/PRESS) -

Más de 200 piezas que viajaban a bordo de un galeón español que naufragó en el siglo XVI cerca de las costas de Baja California, han sido rescatadas por arqueólogos terrestres y subacuáticos durante 17 años de investigaciones y se exhiben ahora en México.

Se trata de 200 objetos asiático recuperados del Galeón de Manila, nombre con el que se conocían las naves españolas que cruzaban el océano Pacífico una o dos veces por año entre Manila (Filipinas) y los puertos de Nueva España (hoy México), principalmente Acapulco.

La muestra fue abierta al público en Caracol, Museo de Ciencias y Acuario, en Ensenada (Baja California), para compartir la historia de una de las embarcaciones de la enigmática flota que surcó durante 250 años el océano Pacífico, de Acapulco, en la Nueva España, a la bahía de Manila, en isla Luzón, Filipinas, y unió tres continentes: Asia, América, y Europa. El intercambio comercial también permitió el contacto de culturas inimaginables entre sí, separadas por miles de kilómetros de agua salada.

Los galeones que hacían el viaje eran embarcaciones del imperio español que llegaron a alcanzar de 1.200 a 1.500 toneladas. En el puerto novohispano se estibaban productos europeos y plata de los antiguos virreinatos de México y Perú, y en la bahía de Manila, las naves eran abarrotadas de tesoros de China, Persia o Japón: especias, telas de seda, marfiles, porcelanas finas y perfumes.

El análisis multidisciplinario ha aportado datos fundamentales para conocer a uno de los galeones que zarpaban a mediados del siglo XVI de Manila con rumbo a Acapulco, ya que pese a que muchos se hundieron, son contados los restos de naves encontrados hasta hoy. Se tiene la hipótesis de que los objetos presentados en la muestra son del Galeón de Manila "San Felipe".

El destino final del Galeón, si llevaba buena fortuna y concluía el viaje desde Manila, era la Feria de Acapulco. Ahí los comerciantes compraban las sedas, porcelanas y especias para su distribución en la capital de la Nueva España y el Virreinato del Perú; a lomos de mulas, las mercancías salían con destino a los mercados de Puebla y Xalapa y al Puerto de Veracruz, en México, donde eran embarcadas nuevamente para viajar, vía La Habana, hasta los puertos españoles de Sevilla o Cádiz.

De regreso a las islas Filipinas, llamadas así en honor del rey español Felipe II, además de los lingotes de plata americanos, el Galeón transportaba comerciantes, funcionarios, soldados alistados, criados, esclavos y marineros.

Durante la travesía de alrededor de 16.000 kilómetros no faltaron enfermedades, debido a que los hombres permanecían a bordo de las naves, cinco meses de ida y hasta siete de regreso. La más común fue el escorbuto, causada por falta de vitamina C en los alimentos, que por lo regular consistían en pescado, carne salada, frijoles, garbanzos, pan duro, aceite de oliva, cerveza, vino, agua y fruta seca. Mucha gente murió y sus cuerpos fueron arrojados al mar.

Antes de la travesía, los marineros escoraban sus galeones: los rodaban en aguas poco profundas para reparar y limpiar los cascos de organismos marinos que disminuían la velocidad de la nave, cambiaban de lugar las piedras de lastre y ajustaban un cabrestante (torno al que se enrollaba una cuerda para mover la embarcación) en una playa, sin tensar mucho para no romper el mástil, de tal forma que la nave se inclinaba gradualmente y podía lavarse.

El viaje hacia el oeste de México, con destino a Manila, siempre era en línea recta, en un mar calmado, como si los galeones surcaran un canal. Pero durante dos siglos y medio el viaje al este, con dirección a Acapulco, fue de los más penosos del mundo: al escorbuto se sumaban los vientos huracanados.

Además la travesía de ida y vuelta fue continuamente acechada por piratas. Una pintura del artista británico John Cleveley (1747-1786), acervo de National Trust Photo Librery, da cuenta exagerada de la captura del Galeón Nuestra Señora de Covadonga, que durante su trayecto a Manila, en 1743, fue interceptado por el comodoro George Anson, a bordo de su 'HMS Centurión'. Anson se hizo rico en 90 minutos de lucha; 'Centurión' era un barco de mil toneladas y el galeón español de sólo 700.

EXPOSICIÓN

La muestra fue abierta al público en Caracol, Museo de Ciencias y Acuario, en Ensenada, para compartir la historia de una de las embarcaciones de la enigmática flota que surcó durante 250 años el océano Pacífico y unió tres continentes: Asia, América, y Europa. El intercambio comercial también permitió el contacto de culturas inimaginables entre sí, separadas por miles de kilómetros de agua salada.

'Tesoros de un galeón perdido', que así se llama la muestra, exhibe más de 200 objetos recuperados por un equipo de investigación interdisciplinario del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de universidades estadounidenses de California, que inició sus trabajos en 1999 y los continúa hasta la fecha. Los estudios están encabezados por la arqueóloga Pilar Luna.

Entre las piezas expuestas sobresalen numerosos fragmentos de porcelanas chinas de la dinastía Ming, que corresponde al periodo entre 1574 y 1576, durante la etapa temprana de la ruta de los galeones de Manila.

En las vitrinas también lucen su historia diversas vasijas utilizadas para almacenar alimentos y transportar finas especias, y piezas de metal, como la réplica de un objeto usado como soporte para brújula de navegación, de los pocos que se han recuperado de aquella época. La cerámica ha sido datada entre 1574 y 1576, y a partir de estas fechas se calcula que pudo ocurrir el naufragio.

También se presentan bloques de cera, la cual pese a estar cubierta de sal, oscurecida y contraída después de cuatro siglos en la playa, aún conserva su consistencia y olor. El guion museográfico explica que la elevada demanda de velas para la Iglesia católica en la Nueva España se resolvió con las importaciones a través del Pacífico.

La muestra está enriquecida con piezas gráficas. En un dibujo holandés de 1647, acervo de Osterrcich National Bibliotek, se avista la multiétnica Manila, conquistada por Fernando de Magallanes en 1521: aproximadamente mil españoles vivían en la zona amurallada. Detrás de ella, a la izquierda están los suburbios chinos y a la derecha se hallan los principales vecindarios filipinos donde vivían decenas de miles. En tanto, cerca del fuerte y los astilleros Cavite, donde se reparaban y fabricaban las naves, se agrupan galeones.

En otra ilustración holandesa aparecen Las Molucas o Islas de la Especiería. El Galeón de Manila hizo posible el sueño imposible de Cristóbal Colón: llegar a las especierías asiáticas. Las sustancias aromáticas de vegetales orientales que le dieron sabor a las insípidas dietas de Europa generaron enormes fortunas, el control sobre su comercio llevó a los europeos a guerras mutuas y con potentados asiáticos, señala el INAH.

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