Actualizado 23/06/2007 02:00

Antonio Jiménez.- Gazpacho balear

MADRID 23 Jun. (OTR/PRESS) -

En vísperas de la pasada campaña electoral, Jaume Matas, se quejaba ante un grupo de periodistas de la sospechosa actuación de la Fiscalía, por desmedida e innecesaria, en el Ayuntamiento balear de Andratx, donde una especie de comando formado por guardias civiles tomó al asalto el Consistorio municipal mientras los sorprendidos y acongojados funcionario casi se hacen 'pis' y 'pos' encima. "La política", reconocía el presidente de Baleares con un poso de decepción, "ha dejado de ser divertida". "Los adversarios no se conforman sólo con criticarte y oponerse a lo que haces; ahora buscan también partirte las piernas". Su adiós a la política no es más que la consecuencia de todo ello.

A Jaume Matas, han terminado por "romperle las piernas" la Munar y esa amalgama de siglas de la izquierda y del nacionalismo balear sin más vínculos comunes que los de conseguir el Gobierno de las islas como sea y convertir a un perdedor, el candidato socialista Francesc Antich, a quien Matas le sacó nada menos que 15 puntos de ventaja en las urnas, en el nuevo presidente. La legitimidad democrática de los pactos políticos no puede ocultar la perversión e injusticia de un sistema electoral que permite que un partido como Unión Mallorquina, con apenas un 6% de votos, unos 28.000 sufragios y sólo 3 escaños decida la suerte política de toda una comunidad. La señora Munar, también conocida como 'La Princesa', mujer afecta al lujo y a la ropa de marca, con un poder político inversamente proporcional al apoyo electoral que recibe en las urnas sacó a subasta sus servicios, les puso precio y se ha aliado con quienes le han pagado más para reeditar el 'gazpacho balear', de infausto recuerdo en las islas. El futuro gobierno del 'sextapartido', un auténtico gazpacho de siglas, será legal y legítimo, pero Antich jamás podrá decir que representa a la voluntad mayoritaria de los ciudadanos que situaron al PP de Matas, con un 47% de votos, a un escaño de la mayoría absoluta.

Matas se va de la política por que le han birlado la cartera del Gobierno, no en las urnas, sino en los despachos, y con él también se largarán los ciudadanos que están hartos de sufrir la burla de una ley que no respeta la voluntad política de la mayoría y permite que los aparatos de los partidos interpreten los resultados electorales a su antojo para hacerse con el jamón y el coche oficial que simbolizan el poder. Se dice en Mallorca que la Munar se habría decantado por el 'gazpacho' socialnacionalista que patrocina Antich antes que por Matas, a cambio de alguna promesa de inmunidad por parte de la Fiscalía que tan activa estuvo en los casos de presunta corrupción urbanística, como el de Andratx, meses atrás y mientras Matas gobernaba. Si así fuera, 'La Princesa' debería tener presente que La Moncloa podría cambiar de inquilino en marzo, y la Fiscalía de criterio.

Antonio Jiménez

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