Publicado 20/04/2025 08:00

Carmen Tomás.- Almaraz y Cofrentes, apagadas

MADRID 20 Abr. (OTR/PRESS) -

El calendario de cierre de las centrales nucleares avanza y el Gobierno no hace nada. Como siempre la culpa es de otro. En este caso, de las empresas propietarias que, sin embargo, ya han dicho por activa y por pasiva que no quieren cerrar. Sí piden que les bajen la fiscalidad que en los últimos seis años ha aumentado un 71%. Es difícil entender la postura del Gobierno, cuando ya en la Unión Europea tienen claro que la energía nuclear es verde, limpia y proporciona seguridad en el suministro. Hasta han advertido a Pedro Sánchez. Y es que, en la última parte del año pasado, la parada técnica que tuvo que realizar Ascó provocó el corte del suministro a la industria. Por tres ocasiones, hubo que hacerlo para evitar que la luz no llegara a empresas y hogares.

Ahora, las centrales de Almaraz y Cofrentes han anunciado que paran máquinas. La producción renovable está siendo elevada, la demanda baja, los precios mayoristas reducidos y la carga impositiva inasumible, ya que supone más del 75% de sus costes variables. Concretamente, Almaraz emitió un comunicado el pasado miércoles para anunciar su cierre programado desde ese día "debido a que los costes operativos son tan altos que su viabilidad está gravemente comprometida y las nucleares se quedan fuera del mercado".

Ahora, las centrales de Almaraz y Cofrentes han anunciado que paran máquinas. La producción renovable está siendo elevada, la demanda baja, los precios mayoristas reducidos y la carga impositiva inasumible, ya que supone más del 75% de sus costes variables. Concretamente, Almaraz emitió un comunicado el pasado miércoles para anunciar su cierre programado desde ese día "debido a que los costes operativos son tan altos que su viabilidad está gravemente comprometida y las nucleares se quedan fuera del mercado".

La pregunta a estas alturas, cuando ya se han pronunciado todos los expertos en la materia, las empresas dueñas de las centrales, la Comisión Europea y viendo el camino que han tomado numerosos países en el mundo, es ¿cómo es posible que nuestro gobierno no abandone la ideología trasnochada y casposa en contra de las nucleares? Sin esta energía subirán los precios de la electricidad para todos y habrá problemas de suministro con apagones ya programados para cada año, según vaya cumpliéndose el calendario de cierre. Además, se perderán muchos puestos de trabajo cualificados y miles empleos indirectos. Hay una mayoría social y parlamentaria a favor de no cometer esta barbaridad. ¿Conseguirá alguien torcerle el brazo al Gobierno? ¿Será Junts, dado que en Cataluña cuentan con tres reactores nucleares que proporcionan el 60% de la energía consumida?

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