Actualizado 04/11/2007 01:00

Curri Valenzuela.- Aprobar se vuelve más fácil

MADRID 4 Nov. (OTR/PRESS) -

De tanto discutir cuantas naciones componen el Estado español y si el Gobierno Aznar tuvo o no la culpa de la masacre del 11-M, temas sin duda vitales, este país está pasando por alto debatir otro de los problemas más importantes que tiene planteados, quizás el mas definitivo para el futuro de su sociedad: el de cómo mejorar un sistema educativo que hace aguas y coloca a España a la cola de Europa en todos los baremos con los que se mide el fracaso escolar.

Tanto ignoramos esta cuestión en los medios de comunicación que se hacía difícil ayer sábado encontrar en cualquier periódico referencia extensa al tema más importante aprobado en el Consejo de Ministros del día anterior: un decreto que reforma el Bachillerato para permitir que sus alumnos de primer curso puedan pasar a segundo con cuatro suspensos y con el que el Gobierno pretende reducir la cifra de quienes abandonan sus estudios antes de los 18 años, algo que actualmente hacen uno de cada tres jóvenes, el doble que la media de todos los países de la Unión Europea.

La filosofía del decreto es, por lo visto, la de conseguir que chicos y chicas continúen en los institutos, aunque sigan allí sin aprender apenas nada. En lugar de repetir el curso entero, los cateados podrán pasar hasta con cuatro asignaturas y cursar al año siguiente solo lo que les queda por aprobar de primero de Bachillerato y varias asignaturas de segundo. El sistema, similar al de créditos por el que se rige la Universidad, se supone que mantendrá en las aulas a muchos alumnos que, desmotivados o incapacitados para seguir aprendiendo, podrán ir aprobando a trancas y barrancas hasta terminar consiguiendo el título de Bachiller. Un sistema pionero en Europa, sin base pedagógica, pero sí estadística: la de lograr reducir la cifra de fracaso escolar.

Sorprende que el decreto aprobado por el Gobierno no introduzca ninguna medida para reformar los aspectos del Bachillerato que no funcionan, o para añadir más horas lectivas de las asignaturas básicas en las que los jóvenes españoles flojean más en comparación con el resto de los europeos. Las dos únicas nuevas asignaturas introducidas por este Gobierno son la polémica Educación para la Ciudadanía y otra aprobada ahora, la de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, en la que probablemente se hablará mucho del cambio climático a base de comentar textos del también polémico Al Gore. Tampoco pretende el nuevo decreto, por supuesto, intentar inculcar a los aspirantes a bachilleres los valores del esfuerzo y la superación como ingredientes básicos de su educación. Solo se trata de hacerles más fácil la vida y la consecución del título.

Curri Valenzuela

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