Actualizado 29/07/2013 21:14 CET

El fuego ha arrasado 13.335 hectáreas en lo que va de año

Zona afectada del incendio en la urbanización Selva Negra de Vallirana
EUROPA PRESS

MADRID, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

El fuego ha arrasado un total de 13.335 hectáreas en lo que va de año hasta el 21 de julio, una cifra que es más de diez veces menor que en el mismo periodo del año anterior, cuando habían ardido 147.854 hectáreas de superficie, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que mantienen a 2013, aún, como el mejor año del decenio 2003-2013 en esta materia.

Sin embargo, en estos siniestros no está incluido el incendio de Andratx, que ha arrasado en Mallorca más de 2.000 hectáreas, muchas de ellas de alto valor ecológico.

Además, la cifra de 2013 es un 75 (74,99%) por ciento menor a la media del decenio, cuando entre el 1 de enero y el 21 de julio habían ardido 53.323 hectáreas.

Por número de siniestros, en lo que va de año se han producido 4.012 fuegos, frente a los 10.547 de 2012 y los 9.289 de la media del decenio. De estos sucesos, en 2013, un total de 2.878 fueron conatos (menos de 1 hectárea quemada) y 1.134 fueron incendios. De estos, 3 han sido grandes incendios, es decir, que han afectado a más de 500 hectáreas. Sin embargo, a esta cifra habría que sumarle, al menos, un gran incendio más, el de Mallorca.

La cifra es sustancialmente menor a los 18 grandes incendios que se habían registrado en 2012 hasta la misma fecha o los 8 grandes fuegos que suponen la media del decenio. En total, las llamas han afectado al 0,048 por ciento de la superficie nacional. Por tipo de vegetación, el 72,54 por ciento de las 13.335 hectáreas quemadas eran superficie matorral y monte abierto; mientras que el 2.974 hectáreas eran de superficie arbolada y otras 2.631 hectáreas de montes y dehesas.

En cuanto a la distribución geográfica, el 44,87 por ciento de los fuegos se registró en el noroeste. A esta región le sigue, en segundo lugar, las comunidades interiores, con el 31,61 por ciento y el Mediterráneo, con un 22,13 por ciento. En Canarias, por su parte, acaeció el 1,40 por ciento del total de incendios forestales.

Respecto a la superficie forestal, el 56,40 por ciento ardió en el noroeste; el 30,68 por ciento, en las comunidades interiores, el 12,78 por ciento en el Mediterráneo. Por su parte, el 48,69 por ciento de la superficie arbolada afectada era del noroeste; el 39,14 por ciento ardió en las comunidades interiores y el 11,91 por ciento, en el Mediterráneo.

En este contexto, según las Memorias de la Fiscalía de Medio Ambiente a la que ha tenido acceso Europa Press, el número de detenidos e imputados desde 2007 a 2011 supera los trescientos. Se trata de una tendencia que ha ido descendiendo. Según el Ministerio fiscal, la quema de rastrojos y la generación de pastos está detrás del 68 por ciento de los incendios forestales. De entre los de origen intencionados, la Fiscalía revela en la memoria de 2011 que los incendios motivados por pirómanos ha caído del 48,13 por ciento del 2010 hasta el 16,13 por ciento en 2011.

De este modo, el fiscal de Medio Ambiente, Antonio Vercher, ha explicado a Europa Press que, a nivel interno, los fiscales medioambientales están realizando un esfuerzo para acumular las distintas sentencias condenatorias en una base de datos, con el objetivo de servir a los fiscales como base argumental que avalen sus tesis a la hora de afrontar lo juicios y argumentaciones contra de delitos de incendios forestales.

"Es un documento interno que se hace artesanalmente con un esfuerzo inusitado y sin más presupuesto que una pequeña ayuda de la Fundación Biodiversidad para mantener la base de datos", ha precisado, al tiempo que ha añadido que no es ningún instrumento de investigación científica.

En todo caso, Vercher ha subrayado la importancia de aplicar la norma en lo que respecta a las penas que dicta el código penal por delito de incendio forestal --hasta 20 años de cárcel-- y ha apuntado que en la reforma del Código Penal que prepara el Gobierno podría incluirse una pequeña modificación con la que se aumentarían las penas por provocar incendios forestales que, en su mayoría, están provocados por el hombre.