Publicado 17/01/2022 21:00

La mejor manera de proteger a los animales de capturas accidentales es cambiar los cierres de los océanos, según estudio

Archivo - Peces en una red durante la extracción de ejemplares de trucha común del río Madarquillos para su traslado a tramos del mismo río con mayor presencia de agua
Archivo - Peces en una red durante la extracción de ejemplares de trucha común del río Madarquillos para su traslado a tramos del mismo río con mayor presencia de agua - A. Pérez Meca - Europa Press - Archivo

MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

La captura accidental de tiburones, aves marinas, mamíferos marinos, tortugas y otros animales en las artes de pesca es uno de los mayores obstáculos para lograr una pesca más sostenible en todo el mundo. Las zonas marinas protegidas -secciones del océano reservadas para conservar la biodiversidad- se utilizan, en parte, para reducir las capturas involuntarias de esos animales, entre otros objetivos de conservación.

Muchos países piden que se proteja el 30% de los océanos del mundo para 2030 de algunos o todos los tipos de explotación, incluida la pesca. A partir de esta propuesta, un nuevo análisis dirigido por la Universidad de Washington (Estados Unidos) ha examinado la eficacia de los cierres pesqueros para reducir las capturas accidentales y publican sus resultados en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

Los investigadores descubrieron que las áreas marinas protegidas permanentes son una forma relativamente ineficaz de proteger la biodiversidad marina que se captura accidentalmente en la pesca. La gestión dinámica de los océanos, es decir, la modificación de las modalidades de veda a medida que se desplazan los focos de capturas accidentales, es mucho más eficaz.

"Esperamos que este estudio se sume al creciente movimiento que se aleja de las zonas de veda permanente para fomentar una gestión más dinámica de los océanos --explica el autor principal, Ray Hilborn, profesor de la Escuela de Ciencias Acuáticas y Pesqueras de la UW--. Además, al mostrar la relativa ineficacia de las zonas estáticas, esperamos que sirva para que los defensores de la conservación sean conscientes de que las zonas de veda permanente son mucho menos eficaces para reducir las capturas accidentales que los cambios en los métodos de pesca".

Estas técnicas podrían incluir dispositivos que mantengan a las tortugas marinas alejadas de la pesca del camarón, o líneas espantapájaros en los barcos para disuadir a las aves marinas de quedar atrapadas en las líneas de pesca.

El equipo internacional de investigadores analizó 15 pesquerías de todo el mundo -como el pez espada californiano, el atún sudafricano y el abadejo de Alaska- y elaboró un modelo de lo que ocurriría tanto con los peces objetivo como con las especies capturadas accidentalmente, denominadas capturas accesorias, si se cerrara permanentemente el 30% de los caladeros, en comparación con la gestión dinámica.

En la práctica, la gestión dinámica hace un seguimiento de los datos en tiempo real de las capturas accesorias y cierra zonas más pequeñas que pueden moverse año tras año en función de dónde se vean más afectadas las especies.

Una de las críticas a las áreas marinas protegidas permanentes es que muchas de las especies que deben proteger - mamíferos marinos, tortugas, aves marinas - se desplazan y pueden abandonar la zona protegida. El estudio descubrió que, por término medio para todas las pesquerías estudiadas, la restricción de la pesca en el 30% de una zona fija redujo las capturas accesorias en un 16% aproximadamente. Pero en las zonas de veda dinámica, en la misma fracción del océano, las capturas accesorias se reducían hasta un 57%.

"Descubrimos que podemos reducir significativamente las capturas accidentales sin disminuir las capturas de las especies objetivo cerrando pequeñas áreas de pesca que pueden moverse año a año --resalta la autora principal Maite Pons, una consultora pesquera independiente con sede en Uruguay que realizó este trabajo como investigadora postdoctoral de la UW--. Este enfoque dinámico es cada vez más valioso a medida que el cambio climático lleva a las especies y a las pesquerías a nuevos hábitats, alterando estas interacciones".

Los autores reconocen que los objetivos difieren para las distintas áreas marinas protegidas, y si el propósito principal es proteger un hábitat crítico, un punto crítico de biodiversidad o una característica única, los cierres estáticos podrían ser más efectivos y fáciles de aplicar. De este modo, todos los objetivos de conservación deberían tenerse en cuenta a la hora de determinar qué tipos de protecciones oceánicas deben establecerse, apuntan.

"Espero que este estudio anime a todo el mundo a considerar la mejor manera de reducir las capturas accesorias y proteger los ecosistemas marinos", confiesa Hilborn.

Más información