Publicado 18/01/2021 17:00CET

Un nuevo enfoque de gestión puede ayudar a evitar la vulnerabilidad o extinción de las especies

MADRID, 18 Ene. (EUROPA PRESS) -

Más de 3.000 especies de animales en el mundo se consideran en peligro de extinción en la actualidad, y cientos más se clasifican como vulnerables. Actualmente, los ecologistas no tienen herramientas fiables para predecir cuándo una especie puede estar en riesgo.

Un nuevo artículo publicado en la revista 'Nature Ecology and Evolution' se centra en la naturaleza transitoria de la estabilidad de las especies y los ecosistemas e ilustra cómo se pueden ajustar las prácticas de gestión para prepararse mejor para posibles cambios de sistema. También se ofrecen algunos enfoques de modelado útiles, incluida una herramienta que puede ayudar a identificar poblaciones potencialmente amenazadas.

Uno de los desafíos de predecir las especies en riesgo se presenta cuando un cambio de seguridad relativa a vulnerabilidad es que los factores de riesgo transitorios pueden no ser conocidos.

"Una especie o un ecosistema puede parecer perfectamente estable cuando de manera impredecible se vuelve vulnerable, incluso en ausencia de un factor estresante obvio", explica Tessa Francis, ecóloga de ecosistemas líder en el Puget Sound Institute, Universidad de Washington Tacoma, directora gerente de Ocean Modeling Forum y autora principal del artículo--. En algunos casos, modelar interacciones entre especies o dinámicas de ecosistemas puede ayudar a los administradores a identificar posibles acciones correctivas a tomar antes de que colapse la especie o el sistema".

Ying-Cheng Lai, profesor de ingeniería eléctrica y física en la Universidad Estatal de Arizona, se centró en el proceso de modelado matemático de la investigación. "El lobo gris mexicano es un ejemplo de una especie en peligro de extinción que está experimentando un resurgimiento de la población en algunas áreas, pero sigue siendo vulnerable en otras", señala.

"La relación depredador-presa entre el lobo gris mexicano y el alce, mula, venado de cola blanca, berrendo, jabalina, conejos y otros pequeños mamíferos es un ejemplo de cómo las relaciones entre especies pueden afectar el peligro --prosigue--. En una relación general depredador-presa, una reducción significativa de la población de presas puede poner al depredador en peligro".

Según explica, "este tipo de interacciones, además de otros factores como la tasa de decaimieno de las especies, la migración, la capacidad del hábitat y las alteraciones aleatorias, se incluyen en el modelo de predicción matemática y resulta que, más común que normalmente se piensa, la dinámica de evolución del sistema puede ser simplemente transitoria. Los transitorios en los ecosistemas pueden ser buenos o malos, y queremos desarrollar estrategias de control para sostener los buenos y eliminar los malos".

Alan Hastings, ecologista teórico de la UC Davis y miembro externo de la facultad del Instituto Santa Fe, señala que "a medida que aplicamos estos modelos matemáticos para comprender sistemas en escalas de tiempo ecológicas realistas, revelamos nuevos enfoques e ideas para el manejo adaptativo".

"El objetivo es desarrollar estrategias de gestión para extender los ecosistemas positivos tanto como sea posible y diseñar sistemas de recuperación para apoyar el resurgimiento de estados vulnerables--explica--. Con el tiempo, a medida que se incorporen predicciones exitosas al modelo matemático, la herramienta se volverá más precisa".

"Pero los modelos matemáticos no son una panacea, advierte la doctora Francis--. Si bien los modelos pueden ser útiles para desarrollar 'qué pasaría si' y comprender las consecuencias hipotéticas de las intervenciones de gestión, es igualmente importante cambiar la forma en que vemos los ecosistemas y admitir que las cosas a menudo son menos estables de lo que parecen".

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