Archivo - Una religiosa. - Europa Press/Contacto/Michael Debets - Archivo
MADRID 13 May. (EUROPA PRESS) -
Los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada han subrayado la necesidad del servicio "profundo y silencioso" de los religiosos y religiosas de vida contemplativa ante "una humanidad muchas veces perdida" en "trincheras de odio y destrucción".
"Una existencia dedicada a la contemplación proclama, con la sola entrega de la vida, que Dios es digno de ser buscado y amado por sí mismo y que situar la vida ante él representa por sí solo un servicio profundo y silencioso, tanto a la Iglesia como al conjunto de una humanidad muchas veces perdida en trincheras de odio y destrucción. Un servicio y una misión que la Iglesia y los hombres y mujeres de todos los tiempos necesitan", subrayan los obispos.
Así lo indican en un mensaje publicado de cara al domingo 31 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, cuando la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus, que este año lleva por lema 'Vida contemplativa: ¿por quién eres?'.
En el texto, los obispos recuerdan que "en un tiempo y contexto cultural marcados por la prisa, la dispersión interior y la tentación de medir la vida desde la eficacia inmediata, junto con una sed de espiritualidad a muchos niveles", la vida contemplativa recuerda a toda la Iglesia "que la pregunta decisiva" es: "¿Por quién somos, vivimos y actuamos, por quién alzamos la mirada?".
Según señalan los prelados, "la vida contemplativa es de Dios" y "por Dios". "Por él, las personas contemplativas ordenan sus días, renuncian a otros proyectos buenos y legítimos, y permanecen fieles incluso en la aridez, en la prueba y en el anonimato. Su vivir escondido en el Espíritu confiesa que Dios basta, y que caminar y esperar por él significan una magnífica proclamación del Evangelio, aunque adquiera forma de escándalo y locura para algunos, como la cruz de Jesús", remarcan.
También apuntan que "la vida contemplativa es para la Iglesia" pues destacan que "la oración personal y comunitaria de los contemplativos sostiene la comunión, fortalece la fe del pueblo de Dios y recuerda que toda acción pastoral y misionera nace de la escucha del Espíritu y de los hermanos y vuelve a ella, como el camino sinodal pone de relieve".
A su vez, añaden que es "para el mundo, incluso cuando el mundo no la conoce ni la comprende" porque "su intercesión constante alcanza a hombres y mujeres de toda condición, y se convierte en fuente oculta de esperanza para una humanidad herida, necesitada de sentido, de reconciliación y de una profunda alegría de vivir". Además, precisan que "la contemplación no separa ni encierra, sino que ensancha el corazón" y que "la comunión fraterna se convierte así en signo profético para una sociedad marcada con frecuencia por el aislamiento, el rechazo y la fragmentación".