El Papa implora la paz en Siria y países vecinos durante el rezo del Angelus

Europa Press Sociedad
Actualizado: domingo, 16 septiembre 2012 14:34

ROMA 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha implorado "el don de la paz para los habitantes de Siria y los países vecinos" durante el rezo del Angelus en el City Center Waterfront de Beirut al finalizar la Misa en la que entregó la exhortación apostólica post-sinodal de Oriente Medio 'Ecclesia in Medio Oriente', 'Iglesia en Oriente Próximo' a los Patriarcas Católicos de Oriente Próximo, a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de Turquía e Irán y a alrededor de 300 obispos orientales y latinos de Oriente Próximo.

El Pontífice se ha dirigido a Nuestra Señora del Líbano "en torno a la cual se encuentran los cristianos y los musulmanes" y ha pedido su intercesión ante la "la tragedia de los conflictos y de la violencia, que genera tantos sufrimientos".

En este sentido, Benedicto XVI ha reiterado que "desgraciadamente, el ruido de las armas continúa escuchándose, así como el grito de las viudas y de los huérfanos" y ha subrayado que "la violencia y el odio invaden sus vidas, y las mujeres y los niños son las primeras víctimas".

Así, el Papa ha realizado un llamamiento a la comunidad internacional "apelo a los países árabes de modo que como hermanos, propongan soluciones viables que respeten la dignidad de toda persona humana, sus derechos y su religión" y ha agregado que "quien quiere construir la paz debe dejar de ver en el otro un mal que debe eliminar".

Asimismo, Benedicto XVI ha remarcado que "no es fácil ver en el otro una persona que se debe respetar y amar, y sin embargo es necesario, si se quiere construir la paz, si se quiere la fraternidad" por lo que ha pedido para Líbano, Siria y Oriente Próximo "el don de la paz de los corazones, el silencio de las armas y el cese de toda violencia" para que "los hombres entiendan que todos son hermanos".

Al finalizar, el Pontífice ha pedido a "María, que es nuestra Madre, comprende nuestras preocupaciones y necesidades" con los patriarcas y los obispos presentes ha encomendado su protección a Oriente Próximo para que "con la ayuda de Dios nos convirtamos, trabajando con ardor por instaurar la paz necesaria para una vida armoniosa entre hermanos, no importa su proveniencia o convicciones religiosas".

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