La flor que muchos ven en las fachadas de los pueblos y que tenía una función más allá de decorar - KATE RUSSELL - UNSPLASH
MADRID 14 (EUROPA PRESS)
Existen varias tradiciones que se siguen poniendo en práctica en la actualidad, especialmente en las zonas más rurales. Con la llegada del buen tiempo, estas zonas recuperan el protagonismo para las vacaciones de verano y algunas de esas costumbres vuelven a verse.
Una de las más populares es el uso de las plantas en los hogares para combatir insectos, ayudar a proteger la estructura y decorar el entorno. Por ello, no es inusual encontrar en la actualidad malvas creciendo delante de la fachada o de los muros de una casa, pero estas cumplen una función que va más allá de la estética.
¿PARA QUE SE USABAN LAS MALVAS?
Antiguamente, se plantaban malvas reales (también conocidas como Alcea rosea) contra las paredes de las casas y en el pie de los muros porque sus raíces podían ayudar a gestionar parte de la humedad del entorno que penetraba en los muros.
Las raíces de esta flor son muy profundas y necesitan agua abundante, especialmente en verano, para crecer. Además, cuanto más denso y extenso sea su foliaje, más agua absorberá. Por ello, al plantarla delante de muros y paredes, puede ayudar a absorber parte de la humedad que estas acumulan en sus bases.
Dado que las casas antiguas no tenían impermeabilización como las modernas, temporadas de lluvias fuertes significaban que el agua podía penetrar en las paredes, creando problemas -particularmente para las casas de piedra-, según recoge la revista francesa Pause Maison.
¿POR QUÉ FUNCIONA, INCLUSO EN LA ACTUALIDAD?
En muchos pueblos rurales siguen existiendo casas antiguas cuyos muros necesitan expulsar humedad y ser protegidas contra épocas lluviosas. Además, esta flor es robusta y resistente, pudiendo tolerar tanto el calor como el frío.
Suelen preferir crecer cerca de muros y paredes, ya que estos le proporcionan el tipo de suelo drenado que necesitan. El calor que acumula el muro con el sol puede secar la superficie de la tierra que le rodea durante las épocas secas, lo que permite que las raíces de las malvas penetren en la tierra, absorban agua, pero no se encharquen.
Por otra parte, esta flor suele crecer espontáneamente en estos lugares, por lo que no es inusual que en lugar de tener que plantarla, ya esté creciendo delante de los muros. De forma similar, dado que sus raíces se extienden verticalmente, no suelen causar daños estructurales ni levantar suelos.
En el caso de las estructuras modernas o las viviendas reformadas, cumplen más bien un propósito estético, ya que pueden ocultar los desagües y las imperfecciones de las fachadas.