El Papa pide abrir la Iglesia a jóvenes que no asumen todas sus enseñanzas sin "tantas normas y marcos obligatorios"

Actualizado 02/04/2019 12:10:18 CET
El Papa pide abrir la Iglesia a jóvenes que no asumen todas sus enseñanzas sin "
EUROPA PRESS

Invita a liberarse de quienes quieren "avejentar" y "esclerotizar" en el pasado: "Los miembros de la Iglesia no tenemos que ser bichos raros"

ROMA/MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Papa Francisco quiere una Iglesia abierta a los jóvenes que no asumen todas sus enseñanzas, según manifiesta en su exhortación apostólica postsinodal 'Vive Cristo', firmada el pasado 25 de marzo en Loreto y publicada este martes 2 de abril. De este modo, ha pedido que la pastoral juvenil --la forma en la que la Iglesia católica se acerca a los jóvenes para transmitirles el Evangelio- sea "más flexible", deje de ser "elitista" y se convierta en "popular", sin tantas "normas y marcos obligatorios".

"En el Sínodo se exhortó a construir una pastoral juvenil capaz de crear espacios inclusivos, donde haya lugar para todo tipo de jóvenes y donde se manifieste realmente que somos una Iglesia de puertas abiertas. Ni siquiera hace falta que alguien asuma completamente todas las enseñanzas de la Iglesia para que pueda participar de algunos de nuestros espacios para jóvenes. Basta una actitud abierta para todos los que tengan el deseo y la disposición de dejarse encontrar por la verdad revelada por Dios", señala.

En esta línea, reclama una pastoral popular juvenil -la forma en la que la Iglesia católica se acerca a los jóvenes para transmitirles el Evangelio- que abra puertas y ofrezca espacio a todos y a cada uno con "sus dudas, sus traumas, sus problemas y su búsqueda de identidad, sus errores, su historia, sus experiencias del pecado y todas sus dificultades". En este sentido, propone ofrecer a los jóvenes lugares propios que ellos puedan acondicionar a su gusto, y donde puedan entrar y salir con libertad.

"Se trata ante todo --añade-- de no ponerles tantos obstáculos, normas, controles y marcos obligatorios a esos jóvenes creyentes que son líderes naturales en los barrios y en diversos ambientes", subraya en el documento.

SIN CONSTREÑIRSE A UNA "ÉLITE JUVENIL CRISTIANA"

A veces, según explica, por pretender una pastoral juvenil "aséptica, pura, marcada por ideas abstractas, alejada del mundo y preservada de toda mancha", la Iglesia convierte el Evangelio en "una oferta desabrida, incomprensible, lejana, separada de las culturas juveniles y apta solamente para una élite juvenil cristiana que se siente diferente, pero que en realidad flota en un aislamiento sin vida ni fecundidad".

"Así --agrega el Pontífice-- con la cizaña que rechazamos, arrancamos o sofocamos miles de brotes que intentan crecer en medio de los límites". Por ello, invita a "invertir en la audacia" de los jóvenes en lugar de "sofocarlos con un conjunto de reglas que dan una imagen estrecha y moralista del cristianismo".

También propone que la pastoral juvenil no olvide presentar a Jesús como un joven. Precisamente, recuerda que cuando fue crucificado, tenía 33 años, una edad que hoy se considera joven. "Es importante tomar conciencia de que Jesús fue un joven. Dio su vida en una etapa que hoy se define como la de un adulto joven", afirma el Pontífice.

JESÚS: "UN MUCHACHO DE SU PUEBLO"

Además, puntualiza que no era un "adolescente solitario o ensimismado" sino "un muchacho más de su pueblo, que se relacionaba con toda normalidad" al que "nadie miraba como un joven raro o separado de los demás".

"Nada de esto debería ser ignorado en la pastoral juvenil, para no crear proyectos que aíslen a los jóvenes de la familia y del mundo, o que los conviertan en una minoría selecta y preservada de todo contagio. Necesitamos más bien proyectos que los fortalezcan, los acompañen y los lancen al encuentro con los demás, al servicio generoso, a la misión", concreta.

La Iglesia, según recalca, también es "joven" y, por ello, invita a liberarse de quienes quieren "avejentarla, esclerotizarla en el pasado. Así, anima a los jóvenes a que ayuden a la Iglesia a mantenerse joven, "a no caer en la corrupción, a no enorgullecerse, a no convertirse en secta, a ser más pobre y a luchar por la justicia".

"Es cierto que los miembros de la Iglesia no tenemos que ser bichos raros. Todos tienen que sentirnos hermanos y cercanos, como los Apóstoles, que gozaban de la simpatía de todo el pueblo", recalca.

Aunque el Pontífice avisa en el documento que no pretende hacer un análisis exhaustivo de la situación de los jóvenes en el mundo, sí cita algunas inquietudes y algunas dificultades a las que se enfrentan.

Así, se refiere a aquellos jóvenes para quienes "la religión y la Iglesia son palabras vacías pero son sensibles a la figura de Jesús"; aquellos que piden "expresamente que se les deje en paz, ya que sienten su presencia como molesta y hasta irritante" que la rechazan por los casos de abusos sexuales y económicos; o los que reclaman una Iglesia que "escuche más" y no esté "siempre en guerra por dos o tres temas que la obsesionan".

"UN DOLOR QUE ABOFETEA"

También se centra en los jóvenes que viven situaciones que les provocan "un dolor que abofetea"; y comenta la situación de aquellos afectados por "la colonización ideológica", aquellos que, según Francisco, viven en países pobres donde "las ayudas económicas de algunos países más ricos o de algunos organismos internacionales suelen estar vinculadas a la aceptación de propuestas occidentales con respecto a la sexualidad, al matrimonio, a la vida o a la justicia social".

En la cultura actual, el Papa advierte del culto a "la imagen" y "la belleza" y reconoce que una de las razones que pueden estar alejando a los jóvenes de la Iglesia es "la moral sexual" que "se percibe como un espacio de juicio y de condena". "En un mundo que enfatiza excesivamente la sexualidad, es difícil mantener una buena relación con el propio cuerpo y vivir serenamente las relaciones afectivas", señala.

PIDE NO 'ADOCTRINAR'

Precisamente, sobre la moral y la pastoral juvenil, el Pontífice apunta que, a veces, solo se ofrecen encuentros de formación donde sólo se abordan cuestiones doctrinales y morales ("sobre la castidad, sobre el matrimonio, sobre el control de la natalidad"). "La pastoral juvenil siempre debe incluir momentos que ayuden a renovar y profundizar la experiencia personal del amor de Dios y de Jesucristo vivo. Pero jamás debe sustituirse esta experiencia gozosa de encuentro con el señor por una suerte de 'adoctrinamiento'", advierte.

Por otro lado, el Papa anima a los jóvenes a acoger a sus coetáneos inmigrantes y se refiere en concreto a los menores extranjeros no acompañados. "Pido especialmente a los jóvenes que no caigan en las redes de quienes quieren enfrentarlos a otros jóvenes que llegan a sus países, haciéndolos ver como seres peligrosos", puntualiza.

"NADA DE TABÚES" CON EL SEXO

Sobre el amor y la sexualidad, el Papa afirma que el matrimonio "no está pasado de moda" y pide "nada de tabúes" con el tema del sexo. "Recuerdo que Dios nos creó sexuados. Él mismo creó la sexualidad, que es un regalo maravilloso para sus criaturas. Dentro de la vocación al matrimonio hay que reconocer y agradecer que la sexualidad, el sexo, son un don de Dios. Nada de tabúes. Tienen dos propósitos: amarse y generar vida. Es una pasión, es el amor apasionado. El verdadero amor es apasionado", asegura.

Si bien, dice que el "aumento de separaciones, divorcios, segundas uniones y familias monoparentales" puede causar en los jóvenes "grandes sufrimientos y crisis de identidad". En todo caso, insta a la juventud a formar una familia.