ROMA, 29 May. (EUROPA PRESS/G. Moreno) -
El Papa evocó ayer la figura de la reina Teodolinda, que vivió entre los siglos VI y VII y cuyo "bonito testimonio" es un ejemplo de la "importancia de las mujeres en la historia de la Iglesia", según declaró durante la audiencia general en la plaza San Pedro del Vaticano.
Esta monarca "consiguió poco a poco conducir al rey longobardo Agilulfo al catolicismo, preparando así el camino hacia la paz", explicó el Romano Pontífice ante los miles de fieles que, como cada miércoles, se congregaron esta mañana en la plaza vaticana.
Benedicto XVI dedicó la audiencia de ayer a la figura de san Gregorio, que fue Papa entre los años 590 y 604, y "mereció de la tradición el título de 'Magnus' (Grande)", recordó.
"Gracias a los contactos paralelos que mantenía con la reina Teodolinda, que era bávara y católica", san Gregorio alcanzó un periodo de tregua con Agilulfo, que duró unos tres años (598-601), y posteriormente, condujo a un "armisticio más estable", detalló.
De su personalidad, Benedicto XVI resaltó que san Gregorio era un "hombre inmerso en Dios" y que "precisamente por eso estaba siempre muy cercano al prójimo, a las necesidades de la gente de su tiempo".
"En un tiempo desastroso, es más, sin esperanza, supo crear paz y dar esperanza. Este hombre de Dios nos muestra dónde están las verdaderas fuentes de la paz, de dónde viene la verdadera esperanza y de este modo es una guía también hoy para nosotros", concluyó.