BARCELONA, 30 May. (EUROPA PRESS) -
La Policía Nacional ha desarticulado un grupo familiar dedicado a la explotación sexual de mujeres en el barrio del Raval de Barcelona y en dos clubs de alterne de Terrassa (Barcelona) y Lleida, con el arresto de diez personas.
Además, varias de las mujeres explotadas eran también obligadas a cometer hurtos en enclaves turísticos y el Metro de la capital catalana, según han informado este jueves fuentes policiales.
Los máximos responsables eran tres hermanos que infligían a sus víctimas, entre las que se encontraba la mujer de uno de ellos, a tratos degradantes y vejatorios para someterlas física y psicológicamente.
La investigación se inició a raíz de una denuncia presentada por una víctima, que manifestaba que la red estaba liderada por su propio marido y que la coaccionaba amenazando con matar al bebé que tenían en común.
La mujer era obligada, bajo el férreo control de los miembros del clan, a ejercer la prostitución en las calles del barrio del Raval o en clubs de alterne, así como a cometer hurtos en la capital catalana.
A lo largo de la operación policial, los agentes fueron conociendo la estructura y composición de este grupo, además del grado de implicación de cada uno de sus miembros.
El marido de la víctima que denunció, junto a sus dos hermanos, actuaban como proxenetas, mientras que el resto de familiares ejercían de conductores, controladores o realizaban envíos de dinero.
TAMBIÉN EN RUMANÍA
La policía averiguó que la organización disponía también de infraestructura en Rumanía, donde residen la madre y una hermana de los tres proxenetas, que han quedado imputadas y eran las encargadas de retener al bebé como medida de presión y de recibir las remesas de dinero desde Barcelona.
A los diez detenidos, de nacionalidad rumana, española y rusa, se les imputan los delitos de trata de seres humanos, pertenencia a organización criminal, relativos a la prostitución, amenazas, lesiones, coacciones, contra el patrimonio, malos tratos, contra el derecho de los trabajadores y de los ciudadanos extranjeros.
En los dos registros en pisos de Barcelona, los agentes intervinieron abundante documentación relativa a las actividades, resguardos de envíos de dinero, teléfonos móviles y 16 papelinas de cocaína.