Actualizado 29/05/2020 15:03:24 +00:00 CET

Cantabria instalará cámaras web en las playas para controlar la afluencia y cartelería de seguridad

Segunda Playa del Sardinero
Segunda Playa del Sardinero - EUROPA PRESS - Archivo

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SANTANDER, 29 May. (EUROPA PRESS) -

Cantabria instalará cartelería con directrices de seguridad en todos los accesos a las playas y un sistema de cámaras web en las de mayor afluencia para conocer en tiempo real el estado de los arenales, lo que permitirá a cualquier ciudadano consultar la situación desde su casa o teléfono móvil.

Estas son algunas de la medidas consensuadas este viernes entre el Gobierno regional, la Delegación del Gobierno y la Federación de Municipios de Cantabria (FMC) con el objetivo de garantizar la seguridad de la población cuando acuda a las playas.

De esta forma, se pretende que la ciudadanos sepan cuándo puede producirse una situación de riesgo, y escoger los momentos idóneos para ir a estas zonas. De ahí que se especificará en todo momento "qué días y qué horarios son óptimos para que no haya ningún tipo de duda".

Así lo ha dado a conocer en nota de prensa el Ejecutivo al término de la reunión, en la que han participado los consejeros de Obras Públicas, José Luis Gochicoa, y de Medio Ambiente, Guillermo Blanco, así como la directora general de Interior, Jezabel Morán; el presidente de la FMC, Pablo Diestro, y los alcaldes de Santander y de Val de San Vicente, Gema Igual y Roberto Escobedo, respectivamente.

Gochicoa ha señalado que el ciudadano "debe saber que, si va a la playa y no puede colocarse a menos de dos metros, tendrá que marcharse", por lo que lo mejor es "informar previamente".

Asimismo, y sobre el sistemas de cámaras web en las playas de mayor afluencia, sobre todo en las urbanas, ha señalado que esta herramienta estará disponible para el próximo mes de julio.

También ha considerado "fundamental" la cartelería que se instalará en todos los accesos a las playas y cuyo diseño ya se está estableciendo con unos criterios comunes y que incluirá representación gráfica de la playa con los corredores de penetración hacia la misma, en los que no podrá ubicarse nadie para facilitar el acceso al mar y la circulación por el arenal.

"Estableceremos gráficamente esos corredores de seis metros aproximadamente de anchura, en las zonas que coincidan con los paseos", ha precisado el consejero, quien ha insistido en que allí "donde sea posible instalar entrada y salida no hará falta establecer la obligatoriedad de mascarilla".

Sin embargo, en aquellos accesos que siendo estrechos tengamos que ir por un mismo camino, habrá que delimitar siempre la circulación por la derecha y habrá que establecer la obligación de mascarilla, pues si no sería imposible establecer la distancia de dos metros, ha dicho.

ANÁLISIS DE SITUACIÓN

Para llegar a estas medidas, se ha identificado la situación de las 70 playas que figuran en el Plan de Ordenación del Litoral, con una ficha por cada una de ellas.

A partir de ese análisis, se ha realizado un cálculo de superficie con los parámetros que establece el Ministerio de Sanidad, para comprobar que Cantabria cuenta con más de 2.300.000 metros cuadrados de superficie de arenas seca en condiciones de marea ordinaria en todas las playas de la Comunidad Autónoma. En base a la norma de los 4m2, cabrían 588.000 personas "simultáneamente" en las playas de Cantabria.

"Creo que es un mensaje positivo, ya que quiere decir que hay espacio para todos", ha señalado Gochicoa, aunque ha opinado que cuatro metros cuadrados "quizás sea incluso un poco bajo" para respetar el distanciamiento social, por lo que se ha mostrado partidario de ratios algo superiores, "más razonables", de seis metros cuadrados.

En estas condiciones, la capacidad sería de más de 400.000 personas en la playa, sin ningún tipo de problema en condiciones normales de mareas altas.

El consejero ha insistido en que los aforos no son tan relevantes en el caso de Cantabria como pueden ser en otras comunidades autónomas, por lo que no va a ser el parámetro elegido como limitativo a la hora de efectuar el análisis, que se basa más el distanciamiento que en la acumulación de aforos, porque además varía por completo según el día.

Así, en el propio documento se reflejan una serie de 10-12 días en los que las mareas altas son muy vivas, con coeficientes elevados, lo que implica que la arena seca sea muy inferior a la que se establece con carácter normal el resto de los días.

Ante este hecho, el consejero ha especificado que esos días y a las horas de marea alta "habrá que tener especial cuidado".

Finalmente, ha destacado el trabajo realizado por todas las partes implicadas para establecer unos criterios lo más homogéneos posible y para intentar que la gente sea capaz de tener "unas normas de convivencia básica en la playa y que los ayuntamientos puedan establecer cómo controlar que eso se produzca".

Por ello ha apelado nuevamente a la responsabilidad de la ciudadanía para respetar todas las normas de seguridad vigentes.

Por su parte, el presidente de la Federación de Municipios de Cantabria ha valorado el encuentro como "muy satisfactorio", ya que de él ha resultado un documento "consensuado" que aporta facilidades a los municipios y a los usuarios sobre cómo hacer uso de los arenales sin necesidad de "estudiarse la normativa".

HAY ESPACIO PARA MUCHA GENTE, SOBRE TODO EN BAJAMAR

De su lado, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, confía en que la región vivirá "un gran verano" desde el punto de vista turístico porque "la gente está deseando salir", habrá "pocos" viajes al extranjero y porque la Comunidad es "un lugar privilegiado para que vengan".

Entre otras cosas, ha destacado las playas, que suman más de 4,8 millones de metros cuadrados de superficie, algo que "no tiene nadie en el Norte" del país, gracias a arenales de hasta 6 kilómetros como La Salvé en Laredo, Trengandín y Ris en Noja, Somo y Loredo en Ribamontán al Mar y Oyambre.

"Hay espacio suficiente para meter a muchísima gente y aprovechar, eso sí, las mareas", ha apuntado el jefe del Ejecutivo, para diferenciar que no es lo mismo una playa en pleamar -que se "llena" de personas más fácilmente- que en bajamar, pues hay una "diferencia de un millón de metros a casi cinco millones de metros" cuadrados.

Y tras recordar y reconocer que por lo general los bañistas guardan las distancias de seguridad establecidas, Revilla ha comentado que el jueves se vio algo "espectacular" para esta época del año: "la cola (de cohes) a las nueve de la noche desde Somo a Santander, como en los días de más aglomeración que haya yo visto en el mes de agosto".

Un extremo que ha sugerido que puede deberse a gente de fuera de Cantabria, que "pensábamos que no estaban aquí y estaban", bien porque les "cogió" la pandemia en la región o han venido después, pues no ve "posible que los habituales de Cantabria hayan originado los atascos que se están organizando". Y algo que, ha agregado, también corroboroa el consumo de agua de los ayuntamientos, que "ha subido muchísimo con relación a la época normal del mes de mayo".

Al hilo, ha indicado que una vez Cantabria pase a la fase 3, tendrá la capacidad de controlar el cumplimiento de las normas en las playas y aplicar las medidas necesarias en caso contrario.

En general, el presidente ha apostado por "vender", de cara a la temporada estival, una región "segura", en la que se ha "controlado" la pandemia, y donde además los turistas se pueden "diversificar mucho", pues además de las playas cuenta con montañas o valles como Liébana y los Pasiegos.

"Aquí no es como Benidorm, que hay una playa y están ahí todos los edificios y la gente baja de allí a la playa", ha comparado, para aludir a las posibilidades que ofrece el turismo de montaña.

En este sentido, y para acabar, se ha referido al turismo rural, que cuenta ya con una ocupación por encima del 55% -superior al 35% de los hoteles- y a falta de un mes para la movilidad entre provincias. Por eso cree que va a ser "un gran año de turismo" desde el punto de vista que se podrá "salvar el verano".