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MADRID 24 Ago. (EUROPA PRESS) -
El desierto catarí se ha posicionado como uno de los principales atractivos turísticos de Qatar gracias a una propuesta diferenciada que combina parajes naturales donde el mar penetra en la arena, esculturas de arte contemporáneo a gran escala y la herencia cultural de los campamentos locales.
Frente al concepto tradicional de las dunas infinitas, el entorno destaca por su variada geografía, que abarca desde el fenómeno natural del Mar Interior en el sudeste del país hasta las formaciones de piedra esculpidas por la erosión en el oeste.
A este paisaje se suma la presencia de intervenciones artísticas monumentales en mitad del entorno natural y una oferta de alojamiento inspirada en la tradición beduina, consolidando al desierto como una parada clave en los itinerarios de los viajeros que visitan el destino.
1.Khor Al Adaid, el gran icono natural de Qatar
En el extremo sureste del país se encuentra Khor Al Adaid, conocido como el Mar Interior (Inland Sea), uno de los paisajes más emblemáticos de Qatar. Reconocido por la UNESCO por su extraordinario valor natural, este enclave destaca por el contraste entre las grandes dunas y el mar.
El acceso, únicamente posible en vehículos 4x4, convierte el trayecto en parte de la experiencia: atravesar las dunas, ascender por sus crestas y contemplar cómo el paisaje cambia a cada kilómetro hasta llegar a este entorno único.
2.El otro rostro del desierto qatarí
Aunque el Mar Interior es la imagen más reconocida del desierto catarí, el país ofrece un paisaje mucho más diverso. En el oeste y el norte, lugares como Zekreet y la reserva de Ras Abrouq están dominados por formaciones de piedra caliza, mesetas rocosas y relieves moldeados durante miles de años por la acción del viento.
Aquí la arena deja paso a un paisaje de roca donde afloran acantilados erosionados, grandes llanuras pétreas y curiosas formaciones que, en algunos casos, recuerdan a enormes setas esculpidas por la naturaleza. Con la luz del amanecer o del atardecer, las tonalidades de la piedra cambian constantemente, transformando el paisaje y ofreciendo una imagen muy distinta de la que suele asociarse a este paisaje.
3.Un museo al aire libre
Cuando se piensa en el desierto de Qatar, es fácil imaginar dunas infinitas y paisajes casi intactos. Sin embargo, lo que pocos esperan es encontrarse con algunas de las instalaciones de arte contemporáneo más espectaculares del mundo. En la reserva natural de Brouq, en la costa oeste del país, emerge East-West/West-East, una de las obras más emblemáticas del escultor estadounidense Richard Serra.
Cuatro enormes placas de acero, de más de catorce metros de altura, recorren más de un kilómetro de terreno siguiendo las ondulaciones del desierto y creando un contraste tan rotundo como armonioso con el paisaje.
La experiencia no consiste solo en contemplarla, pues a medida que se avanza entre las estructuras, la luz cambia, las sombras se alargan y la inmensidad del entorno adquiere una dimensión completamente distinta.
Muy cerca, en Zekreet, el diálogo entre arte y naturaleza continúa con Shadows Travelling on the Sea of the Day, del artista danés-islandés Olafur Eliasson. La instalación, formada por pabellones circulares con techos reflectantes, transforma el desierto en un espacio de luces, reflejos y perspectivas cambiantes. El resultado es una propuesta inmersiva que invita a detenerse, mirar alrededor y descubrir que, en Qatar, el desierto también puede ser un museo al aire libre.
4.Una noche bajo las estrellas del desierto
Durante siglos, el desierto fue el hogar de las comunidades beduinas que recorrían Qatar siguiendo las rutas de pastoreo y comercio. Hoy, una de las mejores formas de acercarse a esa historia es pasar una noche en uno de los campamentos que recrean la esencia de aquella forma de vida, combinando tradición y confort.
Espacios como The Outpost Al Barar, un exclusivo campamento de lujo inspirado en las tradicionales aldeas beduinas, brinda la oportunidad de despertar entre las dunas y descubrir una forma diferente de vivir este paisaje.
Más allá de dormir en pleno desierto, la experiencia invita a contemplar la puesta de sol sobre la arena, disfrutar de una cena al aire libre con especialidades cataríes como el machboos, un plato de arroz especiado cocinado con carne o pescado; y terminar la jornada compartiendo un gahwa, el tradicional café árabe acompañado de dátiles, bajo un cielo prácticamente libre de contaminación lumínica.
5.Aventura entre dunas
Para quienes buscan una dosis de adrenalina, el desierto de Qatar ofrece escenarios perfectos para vivir la arena de una forma diferente. Los safaris en vehículos 4x4 son una de las experiencias más populares, especialmente en las dunas cercanas al Mar Interior, donde los conductores expertos recorren pendientes y crestas convirtiendo el trayecto en una auténtica aventura.
Pero las posibilidades van mucho más allá. Los viajeros también pueden recorrer el paisaje en buggy o quad, deslizarse por las dunas practicando sandboard o contemplar desde el aire el contraste entre las extensiones de arena y las aguas del golfo Arábigo mediante vuelos en parapente.
Para quienes prefieren una experiencia más pausada, los paseos en camello permiten recorrer el desierto al mismo ritmo que lo hicieron durante siglos las comunidades beduinas, disfrutando del silencio y de la inmensidad del entorno.