Costas sin mar: las mejores playas de agua dulce del Alentejo

Costas sin mar: las mejores playas de agua dulce del Alentejo
Costas sin mar: las mejores playas de agua dulce del Alentejo - VISIT ALENTEJO
Europa Press Turismo
Publicado: miércoles, 27 agosto 2025 12:18

MADRID 27 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Alentejo portugués se presenta como una opción ideal para una escapada rápida y tranquila en los últimos días de verano Esta región, fronteriza con España, ofrece un paisaje de colinas, bosques y, sobre todo, serenos cuerpos de agua dulce.

Esta región es un refugio perfecto para quienes buscan desconectar y disfrutar de la naturaleza en un entorno apacible, lejos del bullicio de los destinos de playa tradicionales.

A continuación, destacamos algunos de los mejores refugios escondidos a las orillas de lagos y ríos.

LAGO DE ALQUEVA.

Esta gran extensión de agua, muy cercana a la frontera con Extremadura, cuenta con agradables playas de bandera azul como las de Mourão, Monsaraz o Amieira, cada una de ellas próxima a encantadoras villas que bien merecen una visita.

También la playa de Azenhas d'El-Rei, de casi 150 metros de longitud y situada en el municipio de Alandroal, es una buena opción para disfrutar del entorno.

Además de ser un área perfecta para el descanso, las azules aguas del lago son muy recomendables para dar un paseo en barco o kayak, que también puede ser nocturno, aprovechando la belleza del cielo estrellado en esta reserva Dark Sky.

ALBUFERA DE TAPADA GRANDE.

En el corazón del Parque Natural del Valle del Guadiana se sitúa esta playa de fina arena blanca muy apreciada por familias gracias a sus orillas tranquilas, zonas de césped y área de picnic.

Su entorno protegido la convierte en un buen punto de partida para excursiones por el Alentejo más rural, aunque en sus cercanías también puede visitarse la villa de Mértola, afamada por su patrimonio islámico.

RÍO MIRA.

A lo largo de su curso, en el río Mira se encuentran litorales idóneos para el baño o las actividades acuáticas. Uno de ellos es la albufera de Santa Clara, que cuenta con orillas llenas de vegetación y pequeñas piscinas artificiales para los niños.

Tras el descanso, es recomendable dar un paseo por la cercana Odemira, una villa de artesanos especializados en el arte de la cerámica, o desplazarse hasta Vila Nova de Milfontes, una localidad costera en la que el cauce de agua dulce se funde con el mar en un idílico estuario repleto de fauna.

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