Imagen de Madeira - TURISMO DE MADEIRA
MADRID 17 Feb. (EUROPA PRESS) -
Una cena con vistas al mar o una ruta cultural en Funchal; un picnic al amanecer en Ponta do Rosto; disfrutar de una ruta de senderismo en una levada en Madeira; una visita guiada a un viñedo típico del norte de la isla o un chapuzón en las piscinas naturales de Porto Moniz son solo algunas de las opciones que ofrece la isla de Madeira para esta próxima Semana Santa.
Junto con Porto Santo y su extensa playa de 9 kilómetros, disfrutar del que es considerado uno de los mejores destinos insulares del mundo puede ser la opción perfecta para las próximas vacaciones a poco más de dos horas de vuelo desde España. Una combinación perfecta de gastronomía, aventura, mar y patrimonio que esperan al viajero.
Uno de los grandes reclamos del destino es la propia capital del archipiélago, Funchal, que se abre como un balcón al Atlántico, extendiéndose en la costa sur de la isla y erigiéndose como centro turístico, comercial y también cultural del destino.
Además, es también un epicentro creativo en la isla que encuentra en la ciudad el espacio necesario para desarrollar originales iniciativas como el proyecto cultural 'Arte de Puertas Abiertas' que la convierte en una auténtica galería de arte al aire libre.
También brinda al visitante una ruta cultural a través de su gran variedad de museos que permiten conocer y entender la historia de Madeira en general y Funchal en particular desde diferentes ópticas como el Museo CR7, el Museo del Juguete, el Museo del Bordado o el Museo de Arte Sacro.
Divisar Madeira desde el teleférico o descubrirla paseando por el casco antiguo de la ciudad, visitar la histórica Catedral de Sé, el Parque Santa Catarina, la Marina de Funchal o el Mercado dos Lavradores son algunos planes interesantes. Y para terminar el día se puede disfrutar en alguno de sus restaurantes de la mejor cena con vistas al Atlántico.
UN RECUERDO DEL OCÉANO.
Una de las diferentes formas para conocer Madeira es desde el mar. El color azul rodea el archipiélago, brindando una amplia variedad de experiencias acuáticas como el buceo, el surf o el paddle surf que invitan a descubrirla desde el agua.
Los tours gastronómicos con chef a bordo es también otra interesantes manera de conocer el litoral madeirense degustando la mejor cocina al ritmo de las olas, y avistando cetáceos con las ballenas y delfines como compañeros de viaje.
Además de llevarse el mejor recuerdo del océano, frente al mar, el visitante también podrá disfrutar de tierra firme con un parque natural y un bosque de laurisilva como principales reclamos, declarados Patrimonio de la Humanidad en 1999.
PICNIC AL AMANECER.
Los que disfruten con el turismo activo pueden empezar la jornada en Madeira con un picnic en Ponta do Rosto para disfrutar de una ruta en el extremo este de la isla, donde surge la Ponta de So Loureno, una península con cerca de 328 hectáreas y una altitud media de 100 metros.
Las levadas y trekking permiten conocer Madeira en sus más de 2.000 kilómetros en diferentes niveles de dificultad como la Levada do Furado, una de las más antiguas, o la Vereda da Encumeada, que empieza a unos metros del refugio de Pico Ruivo, el más alto de Madeira y el tercero de Portugal.
Un jeep tour por la zona de San Vicente es otro plan altamente recomendable para conocer la Madeira verde, profunda y de postal, sin olvidar Santana con sus famosas casas para hacerse a la idea del estilo de vida tradicional, y cuyo municipio fue reconocido en 2011 por la UNESCO con la distinción de Reserva de la Biosfera.
GASTRONOMIA Y VINO, COMBINACIÓN PERFECTA.
Si algo caracteriza a Madeira es su riqueza de sabores y es un destino que conquista también por el paladar. En muchas actividades está presente la gastronomía, como en la Ruta de la Caña de azúcar o la del Ron de Madeira. Con el vino como protagonista muchas quintas de Madeira ofrecen la posibilidad de degustar su gran cantidad y riqueza de vinos y conocer los viñedos con degustación al final.
También se puede saborear la isla a través de sus platos y productos populares como la espetada regional, pincho confeccionado a base de carne de vaca cortada en dados que se coloca en un pinchito de laurel o el "bolo do caco", un tipo de pan elaborado con harina de trigo que se come preferentemente con mantequilla de ajo.
Mención especial merece la Zona Vieja de Funchal, que constituye también una gran atracción de la vida nocturna madeirense con sus bares con música ambiente, donde se sirve la tradicional poncha, o restaurantes para degustar las delicias culinarias de Madeira, como el filete de pez espada o la brocheta de carne de res sazonada con ajo, sal y laurel.
PORTO SANTO, LA HERMANA PEQUEÑA CON FESTIVAL PROPIO.
A poco más de dos horas en ferry desde Madeira y a una hora y media de vuelo desde Lisboa, se encuentra la isla dorada, Porto Santo, que es la playa por excelencia para todos los madeirenses.
Además de su extensa playa de 9 kilómetros de longitud, otros atractivos de la 'hermana pequeña' de Madeira son el Pico de Facho (517 metros), la mayor altitud de la isla; paleo dunas; acantilados con pianos, raras formaciones geológicas en zonas compuestas de lava; así como numerosos viñedos.
También se pueden disfrutar de rincones de postal como Ponta Da Calheta, el punto más cercano a la isla de Madeira, que cuenta con el Mirador das Flores; el campo de golf de Seve Ballesteros para los amantes del swing o la Casa - Museo de Cristóbal Colón que concentra la historia de Porto Santo entre sus paredes y da lugar a un conocido festival a finales del mes de septiembre.