MADRID, 9 Dic. (EUROPA PRESS) -
La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por sus siglas en inglés) ha presentado un conjunto de medidas con el objetivo de implementar las recomendaciones que propuso a raíz del siniestro del avión de Germanwings, que incluye la evaluación psicológica obligatoria de los pilotos y que espera que sean puestas en marcha durante 2016.
Las propuestas de la EASA incorporarían, además de la evaluación psicológica obligatoria a todos los pilotos antes de entrar en servicio, la realización de exámenes de consumo de alcohol y drogas como parte de su examen médico inicial, el refuerzo del control a los examinadores médicos responsables de emitir el certificado médico de los pilotos y del apoyo a los pilotos, además de implantar sistemas de información entre las distintas aerolíneas.
Por otro lado, la EASA también ha incluido entre sus medidas la creación de una base de datos médicos de todos los pilotos, con el objetivo de "compartir la información" entre los estados miembros, aunque ha hecho hincapié en que se respetaría la "confidencialidad del paciente".
El conjunto de medidas ha sido redactada mediante la recomendación de hasta 150 expertos, que incluye autoridades, asociaciones de aerolíneas, pilotos y personal de cabinas, expertos médicos y representantes de otros sectores de la comunidad de aviación, según ha informado la EASA en un comunicado.
El director ejecutivo de la EASA, Patrick Ky, ha afirmado que el diálogo con todas las partes involucradas es "esencial" para fortalecer el actual sistema de seguridad en la aviación. "Tenemos que actuar rápidamente si queremos minimizar el riesgo de que una catástrofe como el accidente de Germanwings vuelva a suceder", ha subrayado Ky.
Tras la redacción de este conjunto de medidas, la EASA tiene previsto finalizar sus propuestas incluyendo recomendaciones de distintos sectores, entre los que se incluye el equipo de analistas franceses encargado de la investigación del siniestro del avión de Germanwings.
El pasado 24 de marzo el vuelo 4U9525 de Germanwings, un Airbus A320 que cubría la ruta entre las ciudades de Barcelona y Dusseldorf con 150 personas a bordo, impactó en los Alpes franceses después de que el copiloto, Andreas Lubitz, lo estrellase de forma voluntaria.