Actualizado 04/02/2010 19:06

Toni Acosta: "No sé si yo me enamoraría de Adolfo Suárez"

La actriz Toni Acosta
EP

MADRID 4 Feb. (Por Irene Díaz) -

Toni Acosta ha vuelto a la televisión con un fuerte cambio de registro: la recreación en la pequeña pantalla de Amparo Illana, la mujer del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez. Poco después de dar a luz a su segunda hija, la actriz, que fue galardonada en el Festival de Málaga como mejor actriz de reparto por '7 minutos', su última película junto a Daniela Féjerman, se incorporó al trabajo con una gira por España con la obra de teatro 'Emma'.

Casada desde el 20 de julio de 2002 con Jacobo Martos, hijo del cantante Raphael, la tinerfeña, a sus treinta y siete años, es madre de dos hijos, el pequeño Nicolás de cuatro años y la recién llegada Julia, que ha cumplido ya el año.

Aunque es licenciada en Derecho, Toni siempre quiso dedicarse al mundo de la interpretación. Tras sus inicios en su ciudad natal decidió dar el salto definitivo y se trasladó a Madrid. Ha trabajado en varias series televisivas como 'Manos a la obra', 'Compañeros', 'La casa de los líos' o 'Policías', con la que consiguió dar el salto a la popularidad. Ahora, tal y como nos cuenta, lo que quiere es volver al teatro.

-¿Cómo definirías a Amparo?

-Una mujer fuerte y muy enamorada de su marido, eso fue lo que la llevó a seguirle con todas sus consecuencias.

-¿Has conseguido entenderla?

-Sí, he intentado meterme en su piel y la he defendido con todas mis armas. Tenía una educación muy tradicional y clásica, adaptarse a los nuevos tiempos la costaba mucho más que a su marido, fue él quien la arrastró al cambio. Era una mujer moderna, fumaba y tenía carnet de conducir pero había sido educada en un ambiente muy clásico.

-¿Es más difícil interpretar a un personaje real?

-Mucho más, pero no desde el punto de vista de la interpretación. El reto está en que se trata de alguien muy conocido para el público que está todavía en el recuerdo de todos. He intentado no pensarlo.

-¿Ilusionada con el reto?

-Mucho, es un personaje muy distinto de lo que he hecho hasta ahora, algo muy dramático. Era un reto desde la propuesta física, me corte el pelo me puse lentillas marrones y me maquillaron poco para ponerme años encima.

-¿Has echado en falta tener a la familia como guía?

-No sabría qué decir, a veces puede llegar a ser contraproducente, es más fácil tener la opinión de los guionistas y del director.

-¿Qué recuerdos tienes tu de aquella época?

-Tenía nueve años, al día siguiente del golpe de estado yo fui al cole porque allí en Tenerife se vivió con mucha más clama, allí lo que pensábamos es que nos íbamos a quedar sin carnaval. Recuerdo a mi padre con ilusión de ir a votar, se podía pelear por los derechos de los trabajadores y la imagen de mi padre en aquel momento la tengo muy presente, era camionero y socialista.

-¿Cómo preparaste el personaje?

-Me esforcé en no pasar de 1981, la serie se queda ahí pero luego pasaron muchas más cosas.

-¿Tu te hubieras enamorado de Adolfo Suárez?

-No tengo ni idea, era el primer novio de Amparo, empezaron siendo unos críos. Yo no sé si me enamoraría de Adolfo Suárez.

-¿Te da alergia la política?

-Totalmente, no me gustaría jamás ocupar el lugar de primera dama, me sentiría demasiado expuesta.

-Vas a volver a televisión...

-Iba a volver pero ya no, hemos grabado cinco capítulos pero me temo que se van a quedar en eso, cinco capítulos. 'Supercharly' ha sido cancelada, es todo lo que sabemos por ahora.

-Vaya, lo siento, ¿Cuál será entonces tu próxima noticia?

-Lo que más me apetece es hacer teatro, seguramente una tragicomedia pero está todo en caliente, no puedo adelantar nada.

-¿Cómo está la familia?

-Muy bien, estamos todos fenomenal.

-¿Compaginas bien el trabajo con la maternidad?

-Muy bien, cuando tienes niños eliges más, te vuelves más exquisita en el trabajo. Tienes que estar muy contenta con el trabajo que elijas porque no te puedes permitir hacer más que uno.

-¿Te ayudan con los pequeños?

-Mucho, no podría trabajar si no tuviera la familia que tengo, los de Tenerife vienen a Madrid cada vez que tengo que ausentarme una semana y los de Madrid viven a tres minutos de casa con lo cual siempre están para echarnos una mano cuando hace falta. Sin ellos me sería imposible.

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