Mi semana con Marilyn... mi vida entera con Michelle Williams

Actualizado 24/02/2012 19:03:27 CET
Michelle Williams En Mi Semana Con Marilyn
Foto: UNIVERSAL PICTURES

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS - Israel Arias)

    Michelle Williams lo clava. Este es el más certero resumen de Mi semana con Marilyn, la cinta dirigida por el debutante Simon Curtis que nos muestra las luces y, sobre todo, las sombras de la estrella cinematográfica más rutilante de todos los tiempos.

   En 1956 Marilyn Monroe revolucionó Inglaterra hasta donde viajó para protagonizar El príncipe y la corista, una cinta dirigida por el entonces rey de la escena, Sir Laurence Olivier, que compartiría planos con la rubia más deseada. Dos enormes y particulares personalidades, dos egos y dos maneras de entender el arte y negocio del cine que chocaron indefectiblemente.

   La clave para resolver con éxito la ecuación fue Colin Clark, un joven asistente del director que se convirtió en el amigo y confidente de Monroe y su mayor apoyo durante el tenso rodaje. La de Mi semana con Marilyn es su historia. Una metapelícula basada en el libro escrito por el propio Clark sobre los entresijos de la aventura británica de la ambición rubia en la que Michelle Williams encarna a Monroe como nadie antes lo había logrado.

   La de Montana logra atrapar parte -casi toda la que corresponde a este concreto pasaje de la azarosa vida de Marilyn- de la compleja simplicidad de la que fue una niña grande atrapada siempre en el centro del foco y que se atiborraba de pastillas y alcohol para huir de su jaula de oro.

   Y es que la Marilyn de Williams se nos dibuja como una mujer caprichosa y voluble pero también insegura y pusilánime. Un ser frágil incapaz de establecer relaciones que no estuvieran viciadas por el ansia de seducción, por la constante adulación o por una combinación de ambas.

   Las dosis imprescindibles de sensualidad tampoco le faltan a Williams para salir victoriosa de un envite que no está al alcance de cualquier actriz.

MARILYN WILLIAMS, MUY BIEN ACOMPAÑADA

   Pero no solo ella brilla en Mi semana con Marilyn. Al mismo nivel está el trabajo de Kenneth Branagh, que encarna de forma magistral a Sir Laurence Olivier, otro icono del séptimo arte dibujado aquí con trazos firmes y definidos. El tercer elemento es el joven Eddie Redmayne, que da vida a Colin Clark sin desentonar clamorosamente, pero evidenciando que es de largo el eslabón más débil de la cadena principal.

   Más con consistente es la labor de Julia Ormond, que encarna a Vivien Leigh, la esposa de Olivier, Dominic Cooper, que da vida al escritor y segundo esposo de Marilyn, Arthur Miller;  y sobre todo de Judi Dench -servidor se pone en pie cada vez que escribe el nombre de esta gran dama- que imparte una clase magistral de interpretación resucitando a Sybil Thorndike.

   Y al margen del reparto, que sin duda es el gran activo de Mi semana con Marilyn, destaca la solvencia de Curtis en su primer largometraje para la gran pantalla -viene más que curtido en telefilms y miniseries- y un guión que hará las delicias de los amantes del cine, pero que puede resultar un tanto monótono en algunos de sus pasajes para quienes no tengan mucha curiosidad por los entresijos del séptimo arte. Avisados quedan.

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