iPhone X, el terminal estrella de Apple, llega al mercado para romper con todo

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Actualizado 14/11/2017 14:36:07 CET
IPhone X
APPLE

   MADRID, 14 Nov. (EDIZIONES/Portaltic) -

El pasado 3 de noviembre se puso a la venta en todo el mundo el nuevo iPhone X, el buque insignia de Apple para este año 2017. El terminal incorpora multitud de novedades respecto al iPhone 8 y anteriores, entre las que más destacan las dos cámaras traseras con estabilización óptica en posición vertical, los sensores de reconocimiento facial y una pantalla que ocupa casi todo el frontal del móvil.

El iPhone X se puede adquirir en un único tamaño de pantalla, 5,8 pulgadas de diagonal, en dos capacidades de almacenamiento diferentes, 64 o 256 GB, y en dos colores, plata (blanco) y gris espacial (negro). Su precio se sitúa en los 1.159 euros, para el modelo básico, y en los 1.359 euros, para el terminal con más memoria.

DISEÑO Y PANTALLA, DOS DE LAS PRINCIPALES NOVEDADES

El iPhone X se trata de un terminal de dimensiones 143,6 x 70,9 x 7,7 milímetros y 178 gramos de peso. Con este cuerpo queda entre medias del iPhone 8 y del iPhone 8 Plus en lo que a tamaño se refiere, pero su principal atractivo está en las pulgadas de su frontal, una pantalla OLED Super Retina HD de 5,8 pulgadas de diagonal que soporta tecnología HDR y que llega con True Tone, una función que modifica el balance de blancos de la imagen de manera automática para adaptarse a la luz que haya en el ambiente. La pantalla ocupa el 82,9% de esa parte delantera.

De esta manera, los marcos del teléfono son prácticamente inexistentes, si bien es cierto que la banda negra que recorre los bordes es apreciable. Además, a esto hay que añadirle el gran espacio en negro de la parte superior central; esta 'muesca' contiene la ranura del altavoz, la cámara delantera y los sensores que posibilitan el reconocimiento facial, es decir, que tiene su por qué, pero si nos ceñimos a la estética pura y dura hace que el terminal no dé una sensación tan acabada o 'premium' como debería por su precio.

Cabe destacar que la pantalla OLED hace que se vea todo mucho mejor, tanto en colores (los negros son negros de verdad) como en resolución o contraste. El 'contra' de ésta es que, dependiendo del ángulo en que se mire, el color de vuelve azulado; no es algo único del iPhone X, sino que es parte de lo negativo de la tecnología en sí. Nosotros no lo hemos notado en exceso, pero es algo a tener en cuenta, sobre todo en interiores.

En cuanto al reconocimiento facial, esta nueva tecnología llega al iPhone X para sustituir al Touch ID, eliminando de paso el botón de inicio. Face ID, que así se llama el sistema, es considerado por Apple como “el mejor sistema de seguridad que existe” para mantener el teléfono protegido ante desconocidos, fisgones o ladrones.

Configurarlo es muy sencillo y es de las primeras cosas que requiere el terminal para ponerse en marcha. En medio minuto como mucho está listo. Una vez realizados los pasos (que es poco más que mirar a la cámara frontal y mover la cabeza), tan solo hay que mirar a la pantalla para que se desbloquee. Así de simple. Además, hasta que no detecta tu cara no muestra el contenido de las notificaciones, algo que viene muy bien para que otros no lean tus cosas privadas.

Para desbloquearlo, la pantalla ha de estar encendida. O bien se levanta desde reposo para que se encienda, o se da un toque a la pantalla o se pulsa el botón de bloqueo, pero hay que llevar a cabo una de estas tres opciones para que el reconocimiento capte tu cara (siempre con los ojos abiertos y sin máscaras, gafas de sol o sucedáneos). Una vez desbloqueado, hay que deslizar la pantalla de abajo hacia arriba para llegar a la pantalla de inicio, por lo que se requiere algún paso más que antes con Touch ID.

Los detectores de profundidad detectan hasta 30 mil puntos únicos de la cara y, gracias al chip A11 Bionic, el proceso es muy rápido, de apenas milisegundos, pero sigue teniendo fallos, al igual que antes ocurría con la huella dactilar. Si la pantalla no está bien centrada en la cara, hay algo raro en ella (acumulación excesiva de grasa, sudor, pintura) o hay un exceso de luz solar, nuestra experiencia ha sido que llega a fallar y hay que introducir el código de desbloqueo numérico. Aún así, estos errores son mínimos en comparación con los aciertos.

La parte trasera del terminal es de cristal, lo cual permite que el iPhone X incorpore carga inalámbrica. Estéticamente es muy bonita, pero, aunque Apple diga que es el cristal más duro que hay, es muy frágil, se puede fracturar fácilmente con una mala caída, y se llena en seguida de huellas y suciedad. No recomendamos tener el teléfono sin una buena funda protectora (y sin un cristal templado puesto delante) porque la reparación, incluso con Apple Care, es extremadamente cara.

LOS GESTOS SON MUY INTUITIVOS Y CÓMODOS DE EJECUTAR

Una de las cosas que más preocupaba con este nuevo iPhone X es el tema de los gestos, ya que al no haber botón ‘Home’ todo se tenía que hacer mediante movimientos de la mano o dedos, desde el deslizamiento del desbloqueo que ya hemos nombrado hasta el pasar de una aplicación a otra.

Ahora, para bajar la barra de notificaciones hay que deslizar de arriba a abajo desde la zona de la muesca negra o desde la esquina superior izquierda de la pantalla; para acceder al centro de control hay que deslizar de igual forma, pero desde la esquina superior derecha.

Moverse entre aplicaciones es lo más sencillo e intuitivo del mundo. Basta con deslizar el dedo de izquierda a derecha en la parte inferior de la pantalla, donde está la barra horizontal, para cambiar entre una y otra. Ir desde cualquiera de ellas a la pantalla de inicio solo requiere mover el dedo de arriba a abajo.

El acceso a la multitarea con este último movimiento, pero manteniendo ligeramente el dedo presionado en la zona derecha de la pantalla; para cerrar ‘apps’ desde este modo hay que pulsar de manera continuada en cualquiera de ellas y cerrarlas con el método tradicional cuando salga un botón rojo en la esquina superior del rectángulo de cada una (también se puede pulsar en este para cerrarlas).

Explicado así quizá no parezca cómodo o fácil. Las primeras horas se llega a sentir como un cambio muy grande, pero en menos de un día nos hemos hecho con los movimientos y cobra mucho más sentido utilizar los gestos que la antigua técnica del botón de inicio.

DOS CÁMARAS TRASERAS CON ESTABILIZADOR ÓPTICO Y UNA MEJORADA CÁMARA FRONTAL

Las cámaras son otro de los puntos fuertes de este iPhone X. Hablamos de dos cámaras traseras situadas en posición vertical, ambas con estabilizador óptico para la imagen, y una cámara delantera que, gracias al Face ID y a la detección de profundidad, ha mejorado considerablemente respecto a terminales anteriores, un cambio muy necesario.

Las cámaras traseras son ambas de 12 megapíxeles, una de ellas gran angular (f/1.8) y la otra un teleobjetivo (f/2.4), con posibilidad de hacer zoom óptico 2x, y están acompañadas de un flash de Quad LED. La grabación de vídeo llega hasta 4K 60fps y se puede grabar en cámara lenta 1080p a 240 fps.

Con ellas se pueden tomar fotografías muy buenas y el modo retrato da mucho juego; nosotros no hemos tenido problemas a la hora de hacer ningún tipo de fotografías, tanto en condiciones ambientales favorables como por la noche o en un sitio con poca luz, si bien es cierto que el ruido nocturno queda patente a la hora de tomar ciertos tipos de imágenes. El uso del HDR es más que bienvenido en algunas capturas y los colores resultantes de las fotografías se asemejan bastante a la realidad, sin que haya una sobreexposición o una saturación notables.

La cámara frontal es de 7 megapíxeles (f/2.2) y ha mejorado respecto a terminales anteriores, como ya hemos dicho, pero aún cojea un poco. Saca perfectamente del paso a la hora de mantener videollamadas e incorpora el modo retratopara hacer las ‘selfies’ más interesantes, aunque tanto éste como la beta de las opciones de iluminación dejan algo que desear, posiblemente por el tema de la distancia necesaria para desenfocar lo que hay detrás del objeto, ya que no funciona del todo bien en algunas ocasiones.

Eso sí, a la hora de divertirte con los famosos animojis, no defrauda, aunque aquí en España es más difícil sacarles un gran rendimiento porque solo funcionan en iMessage y para compartirlos en otros sitios hay que exportarlos y reenviárselos a quien quieras, lo que puede llegar a ser latoso.

MUY BUEN RENDIMIENTO Y BATERÍA UN POCO CORTA

El iPhone X llega con iOS 11 y el nuevo chip A11 Bionic que ya incorporaron los iPhone 8 y iPhone 8 Plus. Esto, sumado a sus 3 GB de memoria RAM hace que sea una auténtica bestia en funcionamiento, sin ‘lag’, con movimientos de animaciones brillantes y con una fluidez que impresiona a la hora de hacer cualquier cosa, incluso a la hora de jugar a títulos que requieren mucha potencia.

La batería, por su parte, es de 2.716 mAh no extraíble. Con estas cifras uno podría pensar que es suficiente gracias a la buena optimización de software que realiza Apple, pero es cierto que se queda un poco cojo. No hemos tenido inconveniente a la hora de pasar el día entero, pero como decidas hacer muchos vídeos o eres de los que pasa mucho tiempo jugando, puede llegar a faltarte autonomía. El iPhone X aprueba en lo que a batería se refiere, pero esperábamos algo más de él.

Por lo demás, el terminal tiene resistencia al agua IP67, 3D Touch, Bluetooth 5.0, Apple Pay, Siri, WiFi, 4G, carga rápida y no, no cuenta tampoco con jack de 3.5 a pesar de ser más grueso que teléfonos anteriores. El cargador que viene en la caja no es compatible con carga rápida, un aspecto muy negativo, ya que por el precio del terminal lo lógico sería que sí que lo incorporase, pero si te interesa lo tendrás que adquirir a parte.

EN RESUMEN

El iPhone X es un terminal revolucionario en muchos sentidos, tanto para la propia Apple como con respecto a otras compañías del mercado. Con él, los de Cupertino sientan las bases para una electrónica de consumo totalmente gestual y por voz, sin necesidad de utilizar ningún botón.

El iPhone del décimo aniversario rompe con muchas cosas y se presenta como un teléfono que no pasa desapercibido, ni por lo bueno que es ni por su precio. Lo mejor que tiene es su diseño, el Face ID y las cámaras, que funcionan muy bien tanto en vídeo como en foto; lo peor, sin duda, su autonomía y el precio, ya que 1159 euros se siente como excesivamente elevado, aunque hablemos de una empresa que no es conocida por ser asequible para todos los bolsillos, precisamente.

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