Petróleo y lujo en Bakú

Campos De Petróleo De James Bond
JCG
Actualizado: martes, 15 mayo 2012 12:00

Por Javier Carrión

Los persas bautizaron Azerbaijan como "la tierra del fuego" y hoy esta joven república caucásica, que ha cumplido 20 años como país independiente, va camino de convertirse en "el nuevo Dubai" de la región. De hecho, sus vecinos -rusos, iraníes, georgianos y armenios- ven con asombro su crecimiento propiciado por los inmensos recursos de gas y petróleo que pueden conducirle a ser otro "puente" entre el mundo islámico oriental y la vieja Europa.

Y es que a pesar de que el 97 por ciento de la población azerí -unos 8 millones de habitantes- se declara oficialmente musulmana, en Bakú, la "ciudad de los vientos", se palpa una atmósfera occidental que han traído sus "petrodólares". La capital ha experimentado en los últimos cuatro años un impresionante desarrollo urbanístico que se puede ver en todos sus rincones -calles, rascacielos (como las tres modernas torres situadas enfrente del Cementerio de los Mártires), edificios públicos, viviendas y hoteles. El año pasado inauguraron cinco grandes hoteles, entre los que destacan Hilton, Four Seasons o Marriott, y las autoridades de este país, similar en extensión al de Austria, han preparado a conciencia el nuevo palacio que albergará a las orillas del mar Caspio el Festival de Eurovisión de 2012 el próximo 26 de mayo. El Baku Crystal Hall, situado en la plaza de la Bandera Nacional con el mástil más elevado del país, recibirá a 25.000 espectadores y los organizadores están convencidos de que maravillarán al mundo "con un espectáculo nunca visto".

Otro de los ejemplos de esta enorme "revolución arquitectónica" lo constituye el nuevo Hotel Hilton con sus 25 plantas y su terraza giratoria superior de 360 grados que se eleva sobre el "seafront" y el bulevar de la ciudad, el lugar de moda y de encuentro de los habitantes de Bakú que se han acostumbrado a abarrotar sus bares y cafés. El venezolano Manuel Ávila, su "sales manager", nos da alguna clave de esta ciudad emergente mientras tomamos un café en este hotel que abrió el pasado 11 de octubre. "En este país no hay crisis -comenta- ahora que se habla de ella en todo el mundo y sus gobernantes quieren convertirlo en un nuevo Dubai de la zona. No hay otro lugar en toda la región del Cáucaso en el que se construya como éste y hablo de un país tolerante, amable y muy seguro que quiere europeizarse. Solo aquí en Bakú hay veinticinco o treinta mil ricos que gastan generosamente".

Bakú y el petróleo

En la capital lo que antes era una línea costera sucia e impregnada de petróleo se ha transformado en un bulevar de 3,5 kilómetros que pasará a ser de 11 kilómetros en muy poco tiempo, aunque la zona sigue desprendiendo un acusado olor por las aguas negras del Caspio que están prohibidas para el baño. Las obras en este corredor marítimo continúan intensamente, pero el proyecto más ambicioso se centra en el corazón de Bakú. Los barrios que componían la "Black City" van a cambiar totalmente su piel para ser protagonistas del experimento arquitectónico más atrevido de este rincón del mundo. Con el nombre de "Proyecto White City", Bakú apuesta por recuperar ese halo de grandeza que trajeron los primeros "barones del petróleo" hace algo más de un siglo. Un esplendor visible en las suntuosas mansiones de corte parisino que contrastan con la austera arquitectura soviética -71 años bajo el dominio de Moscú dejan huella- y las lujosas tiendas de primeras firmas que han invadido la ciudad a pesar de sus prohibitivos precios. Todo un contraste si se las compara con los viejos y clásicos bazares y mercados, llenos de color y sabor oriental, donde los hombres juegan al "nard", la versión local del backgammon, al lado de los vendedores de frutas, pescados y carne y de todo un Rastro improvisado para comprar lo inimaginable.

No hace falta alejarse del viejo Bakú para comprobar que Azerbaijan posee la mayor concentración de hidrocarburos del planeta. Fue en estas tierras donde se descubrió el "oro negro" (1594), lo que provocó que a finales del siglo XIX Bakú ya contara con 200 refinerías, un imperio dirigido por la familia Rotschild que "fabricó" una gran fortuna en el que también participaron los hermanos de Alfred Nobel, Ludwig y Robert, con sus métodos revolucionarios de extracción. Gracias a esa frenética actividad, Bakú llegó a producir casi 11 millones de barriles anuales cuando se asomaba el siglo XX. Hoy, después de más de 150 años de explotación, los azeríes se muestran tranquilos con sus riquezas naturales, pues se calcula que las reservas de gas y petróleo aguantarán hasta 2100 y sus principales mercados, el norteamericano y el italiano, están afianzados. Por otro lado, la demanda interior ha crecido notablemente pues, por ejemplo, el litro de gasolina se vende a 60 céntimos -el euro y el manat, su moneda local, están a la par-, lo que ha provocado un parque automovilístico creciente en número y marcas de lujo.

Sin abandonar Bakú, con el testigo de su espigada torre de la televisión (310 m.), similar al "Pirulí" madrileño, se puede ver este paisaje de campos petrolíferos en lo que se conoce popularmente como los "campos de James Bond". En realidad nos encontramos ante el primer campo de petróleo que se explotó en el mundo hacia 1848, una zona próxima a Shikhov Beach donde se rodaron algunas secuencias de la película "El mundo no es suficiente" (1999), el decimonoveno filme de la serie del Agente 007 que protagonizó el irlandés Pierce Brosnam.

El viejo Bakú

La capital esconde otros atractivos en su vieja ciudad amurallada, un recinto dañado después de un siglo de guerras y de dominio soviético que empezó a ser rehabilitado en 2003 con un plan de restauración todavía vigente hoy. Lo preside la imponente Torre Maiden (s. XII), de forma redondeada, que ha permanecido milagrosamente de pie después de numerosos asedios y que sirve de magnifico faro para divisar el nuevo "skyline" de la ciudad con sus rascacielos y sus curiosos edificios con andamios de madera; el palacio de Shirvanshahs, levantado alrededor de la tumba de un santo sufí llamado Seyyid Yahya Bakuvi y que fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2000, o la misteriosa Torre de la Doncella, el otro icono de Bakú con sus 30 metros de altura.

Excursiones

- Templo del Fuego: A 17 kilómetros de la capital en Atashgah, un lugar que históricamente ha atraído a miles de peregrinos. El templo, saturado de gas natural y aceite que prende de manera espontánea, está rodeado por los campos petrolíferos de Surakhany.

- La Montaña de Fuego. En una de las colinas de Yanar Dag las llamas alcanzan los 3 metros de altura. El fenómeno está causado al filtrarse el gas del subsuelo por las rocas porosas de arenisca.

- Gobustán. A 64 kilómetros de Bakú el visitante descubre unos llamativos petroglifos y pinturas rupestres (hay más de medio millón en el lugar) con escenas de hombres primitivos, danzas, animales y barcos que en este último caso apuntan a una antigua conexión vikinga. Sorprenden también las piedras musicales (Gaval Dash) que se utilizaban para ritos y danzas.

- Minivolcanes. Un fenómeno llamativo en Alad. Estos pequeños volcanes desprenden lodo del interior de la tierra. En el mundo hay setecientos y más de la mitad se encuentran en este lugar. Se forman al mezclarse el agua caliente y algunos sedimentos finos que son expulsados a través de un hoyo profundo en el terreno. Las erupciones tienen una temperatura de 2 o 3 grados, pero en ocasiones han llegado a arrojar llamas de más de 15 metros de altura.

Guía práctica

- Cómo llegar:

No hay vuelos directos a Bakú desde España. Las dos vías más habituales para llegar a la capital azerí son con escala en Moscú o en Estambul (Aeroflot y Turkish Airlines).

- Para dormir:

Hotel Atropat. Icheri Sheher, 11-13-79. Magomayev str., Tel: +994 12 4978950

- Para comer:

Restaurante Old City. V. Mammadov str. 24. Tel: +994 12 4920555.

Cafe City: Rashid Behbudov Street, 8. Tel: +994 12 5988833