Para recorrerlo entero habría que calzarse las botas durante ocho meses sin descanso, caminando unos 20 kilómetros cada jornada. Con cerca de 4.500 kilómetros de trazado, los Caminos Dulle dibujan la silueta casi perfecta de Corea del Sur en un itinerario titánico que bordea el mar del Este, abraza la costa meridional, zigzaguea por el mar Amarillo y roza los ecosistemas vírgenes junto a la frontera con Corea del Norte.