Actualizado 15/07/2020 21:05:32 +00:00 CET

Arturo del Pino deja de dirigir la Alcazaba de Almería al ser "invitado a abandonarla" y tras situación "insostenible"

Uno de los recintos del conjunto monumental de la Alcazaba
Uno de los recintos del conjunto monumental de la Alcazaba - JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo

ALMERÍA, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

El hasta ahora director de la Alcazaba de Almería, Arturo del Pino, ha hecho pública este miércoles su marcha como gestor del conjunto monumental, una acción que asegura no tomar "por voluntad propia, sino que hace meses fui invitado a abandonarla", y tras haber pasado por una situación "insostenible en lo personal y profesional, siendo el monumento el más perjudicado, pues desde hace meses carece de una dirección real, asumida directamente desde arriba, con los riesgos consecuentes".

En un texto publicado en su cuenta de Linkedin, Del Pino ha recordado sus siete años --de julio de 2013 a julio de 2020-- dedicados a "mostrar el fantástico patrimonio cultural con el que cuenta la provincia de Almería, unas veces en el Museo de Almería y otras en su principal monumento, la Alcazaba".

"Ni que decir tiene que he intentado aportar, junto a mis equipos, lo mejor de cada uno con los medios técnicos, económicos y humanos a nuestro alcance, que como sabéis no han sido muchos. No me quejo de ello, ante la adversidad siempre nos hemos reinventado y crecido en los peores tiempos de una crisis económica de la que ya nadie parece acordarse, pero donde la primera víctima fue la cultura, al igual que ahora con la covid-19. Pero toca lo que toca, cerrar una puerta y abrir una ventana", manifiesta.

Alude a meses "muy complicados, de angustia y desasosiego, aderezados con estados depresivos ante la incertidumbre vital", desde el pasado noviembre, agravado todo por la pandemia de coronavirus, periodo en el cual "solo me ha cabido la posibilidad de buscar otras alternativas laborales, a ser posible lo más cerca de nuestra casa, que como sabéis es Sevilla, ante la imposibilidad de la Delegación Territorial de hacer efectivo mi cese y buscarme una plaza oportuna".

Del Pino asevera que ha intentado "mantener el tipo durante este tiempo, seguir trabajando con ahínco, ilusión y muchas horas detrás de las bambalinas". Eso sí, subraya, "todo tiene un límite".

Ha querido agradecer el trabajo de los equipos que le han rodeado, así como de medios de comunicación, profesionales y público en general, recordando que tanto el Museo como la Alcazaba han crecido en visitantes en los últimos años y que ahora son dos instituciones reconocidas gracias a la apuesta firme por las redes sociales, programaciones estables de actividades, programas de conservación o exposiciones "siempre innovadoras y mirando de dentro a afuera".

"He intentado siempre ser un funcionario público al servicio de la gente, cercano, sin ropajes decimonónicos, predicando con el ejemplo, con el esfuerzo, el trabajo y la única desigualdad que consiento, la del conocimiento, hoy tan denostado por unos y otros. Aquí cabe un grito: ¡déjense asesorar por los técnicos!", dice.

Como último apunte, Del Pino apuesta por dejar a un lado la figura del patronato como modelo de gestión de la Alcazaba, "que ya fracasó en su día", y exploren "figuras contemporáneas, modernas y muy necesarias como los parques culturales, que es lo que contempla la legislación patrimonial y que funciona muy bien en medio ambiente. Tienen alrededor de la Alcazaba, indisolublemente vinculado, quizás uno de los yacimientos arqueológicos y monumentales de Europa, aderezado de patrimonio inmaterial, etnológico, industrial, guerra civil... solo hay que asomarse para verlo. Esa es vuestra verdadera Alhambra".

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