MADRID 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
El jamón ibérico es una de las joyas de la gastronomía española, apreciado tanto en España como en el extranjero por su sabor, textura y tradición. Aunque suele disfrutarse solo o acompañado de pan, un reciente consejo culinario ha puesto en debate cuál es el mejor acompañante para potenciar aún más su sabor.
Según explicó el chef Dabiz Muñoz en una reciente entrevista en el programa televisivo La Revuelta, el cítrico podría convertirse en el complemento ideal para contrastar la grasa del jamón y realzar sus matices, siempre y cuando se use de forma adecuada. El cortador de jamón profesional Triviño, conocido en redes como @delapatalplato, fue un paso más allá y señaló que la ralladura del limón es el mejor acompañante posible para este producto.
EL LIMÓN, EL TOQUE QUE TRANSFORMA EL SABOR
La clave está en emplear únicamente la parte amarilla de la piel del limón, evitando la corteza blanca, que aporta un sabor amargo. Según explica el profesional, esta ralladura aporta notas frescas y aromáticas que limpian el paladar entre bocado y bocado, haciendo que la experiencia de degustación sea más equilibrada y que los matices del jamón se perciban con mayor claridad.
Este pequeño gesto, sencillo pero muy efectivo, permite disfrutar del jamón ibérico de una manera diferente: cada bocado mantiene su riqueza y profundidad, mientras que el toque cítrico realza su sabor sin dominarlo.
CÓMO AÑADIR LA RALLADURA DE LIMÓN AL JAMÓN
Para añadir la ralladura de limón al jamón ibérico, se recomienda hacerlo justo antes de servir. Basta con frotar ligeramente la piel del cítrico sobre las lonchas o espolvorear un poco de ralladura por encima. La idea es que el aroma y los aceites esenciales del limón se integren con la grasa del jamón sin humedecerlo ni cubrir su sabor natural. Esta técnica es perfecta para crear tapas o montaditos: basta con tostar un poco de pan, untar tomate, añadir jamón y rallar limón encima.
Otra opción es combinar la ralladura con unas gotas de aceite de oliva virgen extra o un toque de pimienta. Esto aporta mayor profundidad y contraste al sabor del jamón, limpiando el paladar y potenciando su intensidad. Eso sí, conviene usarla con moderación: un exceso de limón podría dominar el sabor original del jamón, en lugar de realzarlo.