Publicado 09/11/2015 20:31CET

La ciudad revive este martes los Juegos Mediterráneos de 2005 con una gala que reconocerá a sus artífices

ALMERÍA, 9 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Auditorio Maestro Padilla de la capital vive este martes la Gala Conmemorativa del X Aniversario de los Juegos Mediterráneos de 2005 durante la que se hará entregará el Escudo de Oro de la Ciudad a Amar Addadi, presidente del Comité Internacional de los Juegos Mediterráneos; a Juan Megino, presidente del Comité Organizador de los Juegos Mediterráneos Almería 2005, y a Vicente Añó, consejero delegado de los Juegos de 2005.

Como Amar Addadi ya fue reconocido con el Escudo de Oro, se le hará entrega de una Metopa con el escudo de la ciudad. Addadi también participará horas antes en la visita al Estadio junto al presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, y al centro de documentación del evento, que se ubica en el Palacio.

Asímismo, se reconocerá con una distinción a los más de 30 integrantes del comité técnico de los Juegos y se homenajeará a las subsedes de los Juegos: Cuevas del Almanzora, El Ejido, Gádor, Huércal de Almería, Roquetas de Mar y Vícar, como subsedes deportivas, y dos subsedes culturales, Adra y Vera.

Será el momento más solemne de una Gala que también tendrá espacio para el humor porque la intención es que los asistentes a la gala puedan vivir un viaje emocional que les devuelva a aquellos históricos días del verano de 2005.

La gala, que comenzará a las 20,30 horas, será presentada por el actor Alex Navarro, muy popular por la serie Águila Roja, y estará abierta a todos los almerienses, previa invitación, que se puede recoger en el Patronato Municipal de Deportes (en el Estadio de los Juegos), en el Pabellón Moisés Ruiz y en el Servicio de Deportes de la Junta (Paseo de la Caridad, 125).

De esta manera, el Ayuntamiento de Almería culmina un año de celebraciones que comenzaron en febrero con la apertura del Centro de Documentación de los Juegos en su nueva ubicación, el Palacio de Deportes.

En marzo se desarrolló la segunda gran actividad, con un merecido homenaje a los más de 7.000 voluntarios, a los que se concedió el Escudo de Oro de la Ciudad y una calle.