Publicado 16/06/2020 18:19:04 +02:00CET

TSJA confirma la condena al empleado de una farmacia de Almería que se apropió de 56.000 euros

Sede del TSJA
Sede del TSJA - EUROPA PRESS-ARCHIVO

ALMERÍA, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la condena al empleado de una farmacia que entre enero de 2013 y marzo de 2015 se quedó con más de 56.000 euros de los productos que vendía desde su caja y que, en unas ocasiones, dejaba de reflejar en el ticket de compra, mientras que en otras pasaba por el lector artículos de inferior valor a los vendidos, con lo que se guardaba la diferencia.

El Alto Tribunal andaluz rechaza el recurso de apelación de la defensa y ratifica en todos sus pronunciamientos el fallo de la Audiencia Provincial de Almería que le impuso dos años de prisión por un delito de apropiación indebida así como una multa por varios meses a razón de diez euros diarios.

La sentencia, hecha pública este martes, indica que el tribunal valoró "correctamente la prueba" y añade que, además, la carta de despido disciplinario explicaba "pormenorizadamente los motivos del despido, cual es la apropiación de cantidades de dinero".

"El acusado que recibió la carta en mano con los anexos indicados, se aquietó con la misma, no iniciando procedimiento laboral alguno, por lo que, ha de entenderse en buena lógica que, asumió y aceptaba cuanto se le indicaba como motivo de su despido", remarca el TSJA, que habla de "asunción de responsabilidad".

Sobre el cálculo de la cuantía de la que se apropió, y alude a un informe pericial en el que se analiza "de forma minuciosa" los ingresos de los diez empleados en esos dos años.

No existe una explicación razonable del por qué los ingresos de caja del acusado lo eran de cuantía bastante inferior a sus compañeros, siendo ello el motivo de la alarma y lo que motivó que procediera a hacer seguimientos al acusado durante su jornada laboral en el interior de la farmacia propiedad de aquélla, con resultado que ya consta", concluye.

El tribunal de instancia dio por probada la conducta del acusado, que fue despedido por la dueña del establecimiento tras comprobar los distintos métodos que empleaba para quedarse con parte del dinero que ingresaba, de modo que incluso cuadraba su caja al final de la jornada "erróneamente" a conciencia para quedarse también con el dinero sobrante.

En esta línea, destaca el tribunal los testimonios "ricos en detalles" y contundentes, que fueron respaldados con pruebas adicionales, tanto de la propia dueña de la farmacia como del detective privado que esta contrató para demostrar las prácticas fraudulentas del acusado, quien fue captado además por un circuito cerrado de televisión que se instaló en la tienda.

Según las averiguaciones del detective, que actuó durante un mes y medio, el acusado "vendía tres cosas y pasaba por caja solo una" o "se equivocaba a propósito" en el arqueo de la caja, poniendo el ticket en el mostrador y apuntando todo pero reflejando una suma inferior a la real. Asimismo, "hacía arqueos a deshoras y se metía el dinero de la caja en el bolsillo" de la bata.

El detective pudo recuperar además algunas de las notas que el acusado tiraba a su papelera, en la que reflejaba sus cuentas.

Junto con esto, puso dinero marcado en la caja y detectó que el acusado "se lo llevaba" al tiempo que mandó a dos personas a comprar, con lo que comprobó que el empleado cobraba el total "pero solo reflejaba una parte en la venta" en el ticket.

La propia dueña de la farmacia, que había detectado desde el principio que no cuadraban sus cifras gracias a un programa al que solo tenía acceso ella por el que controlaba el stock de productos, apuntó que tras cotejar los hechos, despidió al acusado con una carta en la que explicaba todo lo que hacía, ante la que este no le pidió "explicación alguna" ni desmintió su contenido.

Los documentos aportados por la afectada, que estimó en unos 89.500 euros el dinero sustraído, mostraban además que las ventas del acusado eran "notablemente inferiores" a las de la mayor parte del resto de empleados.

Durante el mes y medio de actuación del detective, el acusado se hizo con 3.395 euros mediante detracciones que tuvieron lugar en 22 días, lo que supuso un promedio diario de 154,31 euros, si bien el tribunal aboga por realizar un promedio mensual de 2.263,33 euros para calcular la suma total que habría sido detraída, dado que no todos los días se daban descuadres de caja.

Estima así la sentencia que el acusado, aprovechándose de la confianza de su empleadora para desempeñar el cargo, distraía diversas cantidades de dinero de la caja para lo que se valía de artificios como hacer constar en el sistema que vendía menos productos o productos de inferior valor de los que realmente entregaba a los clientes, así como realizar mal las cuentas para quedarse con la diferencia; todo ello con el propósito de lucrarse.