EUROPA PRESS/CENTRO FILARMÓNICO
CÓRDOBA 21 May. (EUROPA PRESS) -
El Real Centro Filarmónico Eduardo Lucena, institución cultural cordobesa con casi 130 años de historia, experimenta un nuevo empuje, el que le da su nueva directiva, empeñada en recuperar su pasado esplendor, aunque ahora lucha por sobrevivir y preservar su valioso archivo, lo que no podrá hacer si se queda sin sede, por eso pide apoyo social e institucional.
En declaraciones a Europa Press el presidente del Centro Filarmónico, José Carrasco, ha explicado que esta es la institución musical más antigua de Córdoba. Fue creada en 1878 por el compositor Eduardo Lucena con el nombre de Centro Filarmónico y tenía como fin en su fundación fomentar entre los cordobeses el amor a la cultura, ayudar a la formación cultural y "llevar el nombre de Córdoba con orgullo por doquier".
De hecho, el Centro Filarmónico, que adoptó el nombre de su fundador tras la muerte éste (1893), sumó también a su denominación el apelativo de 'Real' después de ofrecer un concierto para la familia real en 1904. Ha actuado en buena parte de España (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Málaga), y en capitales europeas como Londres, París y Lisboa, y lo que su nueva junta directiva pretende, desde que tomó las riendas de la institución hace dos años, es "recuperar el prestigio que ha tenido", en base al objetivo de "preservar la música tradicional cordobesa y de Andalucía", con la actividad de un coro de 40 miembros y de una orquesta rondalla de 25 músicos, que tocan laúdes, guitarras y bandurrias.
Para ello trabajan, pero el Centro Filarmónico, que mantiene su sede en el Teatro Cómico Principal, se enfrenta ahora a un reto mucho mayor, asegurar su propia supervivencia, ya que la gestión de dicho antiguo edificio ha pasado a depender del Museo de Bellas Artes, resultando, según ha lamentado Carrasco, que "la actividad cultural y musical del Centro Filarmónico es incompatible con la actividad museística", a lo que se suma la necesidad de preservar el archivo del Centro Filarmónico, integrado por instrumentos musicales "antiquísimos", discos de pizarra y de vinilo, partituras originales únicas y de incalculable valor e incluso "verdaderas joyas, como una batuta de oro y brillantes", que se les entregó en Londres, o la placa mediante la que Alfonso XIII les otorgó el título de 'Real', sin olvidar una Medalla de Oro de la ciudad.
El problema es que, además, "el archivo precisa de su puesta en valor y también de la digitalización de las partituras y de los discos antiguos, para evitar su completa desaparición física, peligro éste que se hace mayor si perdemos nuestra sede, porque se queda en la calle y un archivo de esas características no puede estar en cualquier sitio, sino que debe informatizarse y digitalizarse e ir a un lugar que en el que esté bien cuidado", según ha destacado Carrasco.
Por ese motivo, aunque todavía no se ha suscrito el convenio de colaboración correspondiente, la directiva del Centro Filarmónico buscó y logró el compromiso de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba para digitalizar su archivo, "para que luego pase a integrarse en el Archivo Municipal".
Junto a ello, el Centro Filarmónico, tras mantener su directiva varias reuniones con responsables de la Junta de Andalucía, espera "una solución urgente para la cuestión de la sede, porque el tiempo corre en nuestra contra", agradeciendo Carrasco, que es músico desde hace ocho años, que en la pasada gala de entrega de los Premios Max de Teatro, celebrada en Córdoba, la ministra de Cultura, Ángeles Gónzalez-Sinde, y el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata, se pusieran a su disposición para buscar una salida.
Por último, para recabar el apoyo de la ciudad de Córdoba, el Centro Filarmónico desarrollará una campaña de captación de socios, "para que los cordobeses colaboren en la preservación de esta institución cultural cordobesa", cuya orquesta y coro ofrecerán conciertos para tal fin los próximos días 10 y 17 de junio en el Parque Fidiana y en el Teatro Cómico Principal, respectivamente.