El presidente de la Junta visita el Centro Andaluz de la Fotografía

Actualizado 17/10/2010 11:25:25 CET

ALMERÍA, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, ha visitado este sábado el Centro Andaluz de la Fotografía, dependiente de la Consejería de Cultura, acompañado del consejero, Paulino Plata, y del director del centro, Pablo Juliá. Durante la visita, ha recorrido las salas de exposición donde actualmente se exhiben los trabajos de Dalia Khamissy, Cristóbal Hara y Rafael Sanz Lobato.

Además de la amplia zona expositiva, informa la Consejería de Cultura en una nota, Griñán ha visitado el plató fotográfico, las aulas de talleres formativos, la biblioteca y la sala de proyecciones del edificio, antiguo Liceo ubicado en el centro histórico de la ciudad y rehabilitado en 2007 para adaptarlo a las necesidades de un centro fotográfico del siglo XXI.

El Centro Andaluz de la Fotografía, perteneciente a la Consejería de Cultura, se constituyó en 1992 para ser depositario de los fondos fotográficos del proyecto Imagina y, al mismo tiempo, para continuar con la labor de fomento y difusión de la fotografía tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

Durante sus casi veinte años de vida, el centro ha realizado acciones para reforzar la proyección de fotógrafos andaluces y para la recuperación y difusión del patrimonio fotográfico. Asimismo, ha fomentado la cooperación y el intercambio de conocimientos a través de la creación de la Primera Red Internacional de Centros de Fotografía y ha apostado fuertemente por la divulgación de la fotografía mediante exposiciones, talleres, conferencias y publicaciones en el territorio andaluz y también nacional e internacional.

En lo que va de año, el centro ha recibido casi 20.000 visitas y se han programado 55 exposiciones y 16 talleres. Igualmente, el CAF ha editado en 2010 tres publicaciones propias y publicado la nueva página web.

Entre las exposiciones actuales en el Centro Andaluz de la Fotografía está 'Espacios abandonados', de Dalia Khamissy quien trabajaba de editora gráfica en una agencia internacional de noticias en Beirut, cuando en julio de 2006 el país sufrió la mayor ofensiva israelí desde 1982. La situación se prolongó durante 35 días en los cuales numerosos medios de comunicación internacionales informaron sobre los acontecimientos.

"El mundo perdió paulatinamente el interés en las noticias de el Líbano y se olvidó de su población, cuya vida había dado un giro para siempre", sostiene Khamissy. Dejó su trabajo de editora gráfica y casi un año después de la guerra, en el verano de 2007, se dirigió a las zonas afectadas. "Había conocido el conflicto a través de la mirada de mis compañeros, pero esta vez era testigo directo en silencio. Los muebles que quedaron atrás daban testimonio de miles de historias y recuerdos de familias que había compartido una vida entre paredes hoy decoradas con grietas y humedad", explica la autora. Esta serie de 16 imágenes fue el primer proyecto que realizó sobre la guerra de ese verano, fue su manera de reconciliarse con la fotografía.

En palabras de Pablo Juliá, "son fotografías de una extraña belleza con una saturación cromática generada por el sol y la luz que entran por los boquetes producidos por las bombas y acarician muebles sin vida. La increíble y triste belleza de lo destruido. No podemos escapar a esa disyuntiva que plantea la autora". La exposición, producida por el Centro Andaluz de la Fotografía, se recoge en un libro-catálogo bilingüe junto a textos firmados por la propia fotoperiodista.

Asimismo, 'Trabajos de campo', de Cristóbal Hara y Rafael Sanz Lobato, permanece en el Centro Andaluz de la Fotografía ya que la Fundación Foto Colectania apuestan por difundir los trabajos de artistas españoles de amplia trayectoria fotográfica que forman parte de la colección de la fundación, como son Hara y Sanz Lobato. La muestra quiere reconocer el trabajo de dos fotógrafos extraordinarios que no siempre han obtenido la relevancia merecida.

'Trabajos de campo' establece un paralelismo entre el método de investigación de las ciencias sociales y el proceder de los dos fotógrafos participantes. Las copias originales de Rafael Sanz Lobato mantienen un diálogo con los trabajos en color de Cristóbal Hara, estableciendo un juego de resonancias y diferencias que ilustra la diversidad y riqueza del lenguaje fotográfico.

La obra de ambos fotógrafos se desarrolla en el mismo entorno rural que nos aproxima a las celebraciones rurales paganas y religiosas de nuestro país, aunque con planteamientos y ópticas diferentes. Han desarrollado una obra de gran nivel con miradas a veces opuestas, Lobato desde una óptica clásica y con especial observación del hecho retratado; Hara desde su radical estilo de renovación del documentalismo.