SEVILLA 30 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un estudio realizado por investigadores de las Universidades de Sevilla (US) y Pablo de Olavide (UPO) concluyen que el consumo "regular y moderado" de vino tinto tiene un efecto "saludable" en el organismo, reforzando las defensas antioxidantes propias del cuerpo humano.
Los resultados, obtenidos tras un análisis de ocho voluntarios, fueron publicados en la revista 'Journal of Agricultural and Food Chemistry' por los doctores Soledad Fernández, Genoveva Berná, Eduardo Otaolaurruchi, Ana M. Troncoso, Francisco Martín y M. Carmen García-Parrilla, según indicó Andalucía Innova en una nota.
"Nuestro trabajo ha tenido como principal objetivo ver la influencia que tiene la ingesta crónica y moderada de vino tinto sobre las enzimas antioxidantes endógenas", señaló Fernández, que explicó que el estudio contó con la participación de ocho voluntarios de entre 23 y 37 años, quienes realizaron una ingesta de 300 mililitros de vino tinto durante la cena a lo largo de una semana. Esta práctica se llevó a cabo junto a una dieta especial, baja en otros alimentos que son fuente de compuestos antioxidantes, con la intención de que éstos "no desvirtuaran los resultados".
Para la investigación, los científicos extrajeron de los sujetos una muestra de sangre antes de la ingesta, al día siguiente y al séptimo día. Éstas fueron comparadas con muestras de otra semana control, en la que los participantes siguieron la misma dieta baja en compuestos antioxidantes pero sin ingesta de vino.
"La importancia de este estudio reside en que estamos trabajando con dosis reales y en humanos, algo esencial dado que el efecto beneficioso real de un alimento en el organismo no puede extrapolarse de su actividad antioxidante 'in vitro'" señaló Fernández.
Según el estudio, los resultados obtenidos muestran un "aumento considerable" de la capacidad antioxidante del plasma. Por otra parte, no se encontró una "variación significativa" de los compuestos antioxidantes endógenos, pero sí un aumento en la actividad de ciertas enzimas antioxidantes (catalasa, superóxido dismutasa, glutatión peroxidasa y glutatión reductasa).
En cuanto a la expresión génica de dichas enzimas, la comparativa entre las distintas semanas estudiadas desvela un aumento en el día séptimo de la semana de intervención de la enzima superóxido de dismutasa, mientras que la catalasa no sufría variación.
"Lo que pasaba con la catalasa era que, en la semana control, aumentaba su expresión génica, lo que se puede interpretar como un esfuerzo del organismo por intentar contrarrestar una mayor producción de radicales libres en una semana en la que no se están tomando antioxidantes", apuntó la investigadora. Ante estos datos, los científicos implicados en el estudio concluyeron que ambas enzimas eran reguladas de distinta manera, aunque se necesitarán nuevos estudios que refuercen esta idea.