Cáritas acompaña a casi 5.000 personas sin hogar en Andalucía en 2025, la mayoría entre 35 y 60 años y el 85% hombres

Cáritas Regional de Andalucía y Cáritas Diocesana de Sevilla en la presentación de sus datos de atención de 2025 con motivo del Día de las Personas Sin Hogar.
Cáritas Regional de Andalucía y Cáritas Diocesana de Sevilla en la presentación de sus datos de atención de 2025 con motivo del Día de las Personas Sin Hogar. - CÁRITAS REGIONAL DE ANDALUCÍA
Europa Press Andalucía
Publicado: martes, 20 octubre 2026 13:02

SEVILLA 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

Cáritas Regional de Andalucía y Cáritas Diocesana de Sevilla han presentado este martes sus datos de atención de 2025 con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, que se conmemora el próximo 25 de octubre. En Andalucía casi 5.000 personas fueron atendidas por Cáritas en 2025, de ahí que hayan reclamado una respuesta coordinada desde los ámbitos de la vivienda, los servicios sociales, la salud, el empleo, la dependencia y la extranjería.

Según ha informado Cáritas Regional de Andalucía en una nota, en concreto, el 85% de las personas acompañadas fueron hombres y el perfil mayoritario se situó entre los 35 y los 60 años. Los datos muestran una proporción muy similar entre personas españolas y extranjeras. Además, con frecuencia se trata de personas solteras, con bajo nivel de formación y escaso o ningún apoyo familiar o vecinal.

La campaña de este año (organizada por Cáritas con la colaboración de Faciam, la Xarxa d'Atenció a Persones Sense Llar y la plataforma BesteBi) lleva por lema 'Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer'. Con él, han recordado que "un hogar no es solo un techo, sino un espacio digno, seguro y estable en el que preservar la intimidad, mantener vínculos y sentirse parte de una comunidad".

Por tanto, "esta dimensión de pertenencia resulta esencial para recuperar y sostener un proyecto de vida". Así lo ha señalado el presidente de Cáritas Regional de Andalucía, Francisco José Sánchez Heras, que ha añadido que "no podemos pedir a una persona que reconstruya sola su vida cuando precisamente ha perdido los apoyos que hacen posible sostenerla".

En este contexto, "la inclusión necesita recursos, pero también relaciones, escucha, confianza y oportunidades reales de participación", ha indicado el presidente.

CASI 5.000 PERSONAS ACOMPAÑADAS EN ANDALUCÍA

Durante 2025, las Cáritas Diocesanas de Andalucía acompañaron a casi 5.000 personas en situación de sinhogarismo a través de una red de centros residenciales, viviendas tuteladas y semituteladas, centros de día, servicios de atención social, centros de acogida nocturna, dispositivos de emergencia y proyectos de atención en calle.

Asimismo, esta respuesta fue posible gracias al trabajo de 118 profesionales y 700 voluntarios. La inversión superó los 4,3 millones de euros, de los que aproximadamente un 55% procedía de fondos propios.

Más allá de las cifras, la experiencia diaria de los equipos permite identificar distintos factores que dificultan la salida del sinhogarismo y que, en muchos casos, terminan cronificándolo como la falta de vivienda social y la presión del mercado inmobiliario; el estigma, los prejuicios y la aporofobia; las barreras administrativas para acceder a prestaciones y recursos; y la especial desprotección de las personas migrantes en situación irregular.

Al hilo, el presidente de Cáritas Regional de Andalucía ha añadido que "necesitamos actuar sobre las causas que expulsan y aíslan, garantizar derechos y ofrecer oportunidades reales para que todas las personas puedan formar parte de la comunidad".

UNA RESPUESTA CONTINUADA PARA CASI 400 PERSONAS EN SEVILLA

Esta realidad se concreta en Sevilla en las 399 personas sin hogar acompañadas por Cáritas Diocesana durante 2025, a las que se ofreció una respuesta" adaptada al momento y a las circunstancias de cada una". En concreto, cuatro iniciativas parroquiales de atención en calle acompañaron a 357 personas.

Por otra parte, el proyecto Beato Pedro Dónders, de la Cáritas parroquial del Santísimo Redentor (Nervión), atendió a 122; Lázaro, de San Sebastián (Porvenir), a 91; Levántate y Anda (Centro), de San Vicente Mártir, a 78; y Emaús, en Triana-Los Remedios, a 66.

Estos proyectos no se limitan a responder a las necesidades inmediatas. Su presencia cercana y continuada permite generar confianza y establecer vínculos para abrir la posibilidad de iniciar un proceso de "mayor estabilidad". Además, Centro Amigo ofrece una respuesta residencial con 20 plazas y dos pisos de autonomía.

Desde estos recursos se acompañó a 42 personas durante 2025 mediante una atención personalizada, orientada a recuperar la autonomía y favorecer la integración social. Siete de ellas continuaron su recorrido en los pisos de autonomía, concebidos como un paso intermedio hacia una vida independiente. Ocho alcanzaron los objetivos planteados avanzando hacia una mayor autonomía e inclusión social o accediendo a un recurso residencial adecuado a sus necesidades.

En este contexto, el director de Cáritas Diocesana de Sevilla, Miguel Ángel Carbajo Sellés, ha subrayado la continuidad que ofrece esta red. "No son respuestas aisladas, sino recursos desde los que podemos estar presentes en las distintas etapas del proceso", ha asegurado.

Paralelamente, a esta red se incorpora ahora el Centro de Noche Saiz Meneses, inaugurado recientemente, fruto del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular gestionado por Cáritas Diocesana de Sevilla. Un centro que nace como recurso "intermedio" entre la calle y otros dispositivos de mayor estabilidad que tendrá capacidad para acoger durante la noche a 12 personas, previamente derivadas por los proyectos de atención en calle de Cáritas que ya las acompañan.

No obstante, "el centro no pretende ofrecer únicamente un lugar para pasar la noche, quiere ser un espacio seguro desde el que fortalecer los vínculos iniciados en la calle y acompañar a cada persona hacia nuevas oportunidades", ha explicado Carbajo.

De igual modo, la diversidad de estos recursos responde también a la creciente complejidad de las situaciones atendidas. El 89% de las personas acompañadas en Sevilla fueron hombres, aunque Cáritas advierte de "la necesidad de no invisibilizar a las mujeres sin hogar, cuyas situaciones son con frecuencia menos visibles y están vinculadas a trayectorias de violencia, inseguridad o alojamientos extremadamente precarios".

Desde el trabajo que realizan, los equipos observan una presencia "significativa" de personas con redes de apoyo "muy débiles o inexistentes". También constatan un aumento de personas con problemas de salud mental que no encuentran recursos residenciales adecuados; de personas que, aun disponiendo de ingresos procedentes de pensiones o prestaciones, no pueden acceder a una vivienda; y de personas migrantes recién llegadas que se encuentran en situación administrativa irregular y buscan una oportunidad laboral.

Desde Cáritas en Sevilla han destacado que su labor con las personas sin hogar ha sido posible gracias al compromiso de 294 voluntarios y 23 profesionales. Además, la inversión realizada en Sevilla durante 2025 superó los 1,1 millones de euros, con una financiación prácticamente equilibrada: el 50,3% procedía de fondos privados y el 49,7% de financiación pública.

A partir de la realidad observada, Cáritas Diocesana de Sevilla ha pedido una política de vivienda que aumente las alternativas asequibles y tenga en cuenta el nivel real de ingresos y prestaciones de las personas. "La falta de una vivienda accesible no solo incrementa el riesgo de exclusión, sino que también bloquea la salida de quienes avanzan en sus procesos, pero no encuentran una alternativa habitacional que puedan sostener", han remarcado.

Por ello, la entidad ha reclamado un acceso "efectivo" a los servicios sociales, al empadronamiento y a las prestaciones; procedimientos más ágiles para el reconocimiento de la discapacidad y la dependencia; una atención sanitaria y de salud mental continuada; itinerarios de formación y empleo adaptados.

Por último, junto a estas medidas, ha considerado necesario impulsar un trabajo comunitario que prevenga el rechazo vecinal y convierta los barrios en espacios de convivencia, acogida y corresponsabilidad. "Queremos que ninguna persona sea reducida a la calle en la que duerme o al recurso que utiliza", ha concluido.

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