Córdoba.-Enresa dice que El Cabril no tiene que incluirse en el estudio de Sanidad sobre las centrales por sus controles

Europa Press Andalucía
Actualizado: miércoles, 3 mayo 2006 15:34

CORDOBA 3 May. (EUROPA PRESS) -

Los controles a los que se somete al entorno del almacenamiento de residuos radiactivos de baja y media actividad de El Cabril, ubicado en la provincia de Córdoba, hacen innecesario incluirlo en el estudio que harán el Ministerio de Sanidad y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sobre la incidencia del cáncer en las proximidades de las centrales nucleares, según dijeron hoy a Europa Press fuentes de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), que gestiona las instalaciones de El Cabril desde su puesta en marcha en 1992.

Así, las citadas fuentes añadieron que "todos los análisis y controles que se han venido realizando desde 1992 en el entorno natural donde están enclavadas las instalaciones determinan que no se producido jamás incidencia alguna, es decir, nunca se han producido emisiones de ningún tipo desde El Cabril al exterior".

De hecho, "los más de 500 puntos de control y análisis establecidos en el entorno de El Cabril y que implican analizar periódicamente el aire, el agua, la tierra, los animales y las plantas existentes indican que el impacto radiológico y medioambiental de la instalación en su entorno es totalmente nulo".

Además, dicho sistema de control, en el marco del denominado Plan de Vigilancia Radiológica y Ambiental (PVRA) y que tiene como fin la vigilancia y control radiológico y ambiental del espacio natural en el que se sitúa El Cabril, "sigue las directrices marcadas por el CSN, que supervisa la aplicación del Plan".

El Cabril, que está situado al Noroeste de la provincia de Córdoba, a unos 130 kilómetros por carretera de la capital cordobesa, en las estribaciones de Sierra Albarrana, sistema montañoso de Sierra Morena, dentro del término municipal de Hornachuelos (Córdoba), recibe una media de 2.000 metros cúbicos de residuos radiactivos de baja y media actividad al año y tiene capacidad para cubrir las necesidades de almacenamiento de los residuos de este tipo generados en España hasta la tercera década del presente siglo XXI. El Cabril no almacena residuos radiactivos de alta actividad, que son los que se generan en las centrales nucleares.

EL ESTUDIO

Por lo que se refiere al estudio ya mencionado, concretamente es el Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Sanidad, y el CSN los que han firmado un acuerdo para la realización de un estudio epidemiológico que investigue la posible incidencia de la exposición a las radiaciones ionizantes sobre la salud de la población, medida en términos de los casos de mortalidad por cáncer, en más de 500 municipios, incluyendo todos aquellos en los que están localizadas las instalaciones nucleares. El estudio tendrá un coste aproximado de entre 800.000 y un millón de euros, según informaron a Europa Press fuentes del sector nuclear.

No obstante, según dijo a Europa Press la presidenta del CSN, María Teresa Esteban, el estudio que finalmente se va a llevar a cabo es "de menos entidad" que el inicialmente previsto por razones que ella no comprende, ya que no incluirá una investigación sobre la susceptibilidad genética al cáncer de las poblaciones de los entornos nucleares, que "hubiera sido muy interesante para el Instituto de Salud Carlos III y para todos los españoles".

En cualquier caso, Esteban manifestó que una vez que el estudio ya ha "arrancado", quizás pueda "complementarse" en el futuro con la investigación sobre la susceptibilidad genética. Asimismo, indicó que el CSN no ha dejado de trabajar en el último año prestando ayuda al Instituto Carlos III para preparar el estudio que ahora se ha puesto en marcha tras "un año y pico" de estar "paralizado" el asunto por razones que no conoce.

El CSN indicó también que el nuevo estudio complementa otros anteriores e incluirá también el análisis de zonas en las que no existen instalaciones nucleares pero en las que se producen diferentes niveles de exposición de la población a radiaciones ionizantes de origen natural, de forma que sea posible hacer comparaciones.

Además de responder a una demanda social suscitada en comunidades cercanas a las nucleares y en asociaciones ecologistas, el estudio -cuyo informe final será entregado en febrero de 2009- da cumplimiento a un mandato parlamentario aprobado por el Congreso en noviembre de 2005, a propuesta del PSOE e Izquierda Verde, para llevar a cabo una investigación cuyo principal objetivo será determinar si existe especial incidencia del cáncer en poblaciones cercanas a las centrales nucleares.

Como parte de la proposición no de Ley aprobada por el Congreso, se constituirá además un Consejo Consultivo en el que, junto a las instituciones promotoras, participarán representantes de las comunidades autónomas, especialistas independientes, sociedades ecologistas y otras entidades con intereses legítimos relaciones con la presencia de estas instalaciones.

Fuentes del sector señalaron que para llevar a cabo esta investigación epidemiológica, cuyos primeros resultados se conocerán previsiblemente antes de fin de año (aunque no se tendrán conclusiones definitivas antes de un año y medio), el CSN aportará recursos económicos y técnicos, así como las muestras de sus bases de datos sobre mediciones radiológicas ambientales de aguas, tierra o vientos, entre otros elementos.

En concreto, las centrales nucleares españolas disponen de datos sobre miles de muestras analizadas por diferentes laboratorios que las recogen con el fin de corregir cualquier situación anómala que pueda darse. Estas muestras son recogidas en el marco de los llamados planes de vigilancia radiológica ambiental (PVRA), aunque también se llevan a cabo planes de vigilancia radiológica ambiental independientes (Pvrain), que contemplan la recolección de "muestras ciegas" para verificar que no se cometen errores el trabajo desarrollado en los PVRA.

Uno de los motivos que llevó al Congreso a impulsar esta investigación fue la necesidad de actualizar los datos de estudios anteriores, como el realizado por el Centro Nacional de Epidemiología en 1996, que indicaban la posibilidad de un aumento de riesgo de algunos tumores en estas zonas. No obstante, las fuentes consultadas destacan que los datos obtenidos entonces pueden estar sesgados, ya que no se determinaron exactamente las causas del incremento del riesgo y hacen un llamamiento a la cautela dada la delicadeza de esta cuestión.

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