Archivo - Imagen de una persona mayor con un menor. - JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo
GRANADA 16 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha llegado en julio a 30.785 hogares en la provincia de Granada, donde viven 92.295 personas, según la última estadística publicada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). La cuantía media de la prestación es de 578,03 euros al mes por hogar y, en conjunto, la nómina de este mes ha ascendido a 19,2 Meuro.
Tanto por el perfil de los titulares como de los beneficiarios, se puede decir que el Ingreso Mínimo Vital tiene un marcado perfil femenino, según ha informado la Subdelegación del Gobierno en Granada en una nota. En julio, el 70% de los titulares de los hogares beneficiarios (21.595) y el 52,6% de las personas beneficiarias son mujeres, en concreto, 48.599 Inversión social en la infancia El IMV se ha consolidado como un modelo en el que la protección de la infancia ocupa un lugar central.
En la actualidad, 36.459 niños, niñas y adolescentes son beneficiarios de la prestación en la provincia, lo que representa el 39,5% del total. En términos acumulados, 55.888 menores han estado cubiertos desde 2020 por la prestación. El perfil de los hogares revela la relación entre vulnerabilidad económica y estructura familiar.
Del total, 4.743 son monoparentales, en su mayoría sostenidos por mujeres que asumen en solitario la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos. Esta realidad refleja una mayor exposición a la precariedad y evidencia que las dificultades económicas se concentran con más intensidad en este modelo de familia.
En este contexto, el IMV actúa como un mecanismo de estabilidad para muchas familias en las que las mujeres asumen la principal responsabilidad económica y de cuidados.
COMPLEMENTO DE AYUDA PARA LA INFANCIA
El Complemento de Ayuda Para la Infancia (CAPI) refuerza la cobertura del IMV con un apoyo adicional por cada hijo o hija a cargo. En julio, 21.059 hogares lo recibieron, con una ayuda media de 67,90 euros por menor y de 120,61 euros por hogar.
Esta prestación establece distintas cuantías según la edad: 115 euros al mes para menores de 3 años; 80,5 euros entre 3 y 6 años; y 57,5 euros entre 6 y 18 años. El CAPI puede percibirse de manera independiente al IMV, ya que cuenta con umbrales de renta más amplios.
Así, además de proteger a familias en situación de pobreza severa, alcanza a hogares con rentas bajas o moderadas. Por ejemplo, puede solicitarlo una familia de dos adultos y dos menores con ingresos aproximados de hasta 4.182 euros al mes, lo que amplía significativamente el alcance de la red de protección frente a la pobreza infantil.
El Ingreso Mínimo Vital y los jóvenes El IMV no solo actúa como mecanismo de protección, sino también como herramienta de acompañamiento hacia la inclusión de los jóvenes.
La edad media de los beneficiarios en la provincia, situada en 27,9 años -y en 19,9 años si se excluye a los titulares- refleja su impacto en las etapas en que se inicia la vida laboral.
En este sentido, la compatibilidad con rentas del trabajo y los incentivos a la inserción laboral refuerzan su papel como palanca hacia el empleo. Precisamente, las mejoras incorporadas al IMV facilitan el acceso a la prestación a personas jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Por ejemplo, pueden solicitar la ayuda personas mayores de 18 años o menores emancipados con hijos o hijas a cargo. Y se ha reducido el período de vida independiente para los jóvenes menores de 30 años, de 3 a 2 años.
GARANTÍA DE NIVEL MÍNIMO DE INGRESOS A HOGARES VULNERABLES
El IMV, una prestación de la Seguridad Social que ha llegado a más de 45.000 de hogares en la provincia de Granada y ha beneficiado a más de 113.117 personas desde su inicio hace más de seis años, garantiza un nivel mínimo de ingresos a los hogares en situación de vulnerabilidad.
Se configura como un derecho subjetivo, adaptado a la realidad de cada unidad de convivencia, y constituye un instrumento clave en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, con especial atención a los menores.
Para solicitar el IMV, es necesario haber residido en España de forma legal, efectiva y continuada durante al menos el año anterior. La residencia se demuestra mediante la inscripción en el registro central de extranjeros en el caso de ciudadanos comunitarios y suizos, o con la correspondiente autorización en el caso de personas de terceros países.
El domicilio en España se verifica con certificado de empadronamiento y la unidad de convivencia se demuestra mediante el libro de familia, certificados del registro civil o datos padronales.
Además, tanto la persona solicitante como el resto de los miembros de su hogar deben encontrarse en situación de vulnerabilidad económica, por no disponer de ingresos o patrimonio suficientes.
En el caso de las personas que agotan el subsidio por desempleo y no logran reinsertarse laboralmente, estas acceden al IMV sin necesidad de solicitarlo ni aportar nueva documentación, ya que el SEPE y la Seguridad Social realizan el reconocimiento de oficio.
Asimismo, la incorporación del sistema de doble revisión de ingresos permite a las familias conocer de antemano la actualización de su prestación. Como consecuencia, desde el año pasado los beneficiarios saben ya si, en función de los ingresos del año anterior, su prestación se incrementará, se reducirá o se extinguirá.