Imagen de archivo de un embalse - CLIENTEARTH
SEVILLA 25 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un análisis exhaustivo sobre comunidades de aves acuáticas en la Península Ibérica ha demostrado que los embalses no solo son refugios alternativos frente a la pérdida de humedales, sino que albergan una mayor riqueza funcional y una trayectoria de diversificación más marcada que las lagunas naturales.
Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por investigadores de la Estación Biológica de Doñana del CSIC que ha comparado durante décadas las comunidades de aves acuáticas presentes en lagunas naturales y embalses de la península ibérica, tal y como ha señalado la entidad en una nota de prensa.
Así, el trabajo muestra que, aunque la riqueza de especies ha seguido una evolución temporal similar en ambos tipos de humedal, existen diferencias importantes en las funciones ecológicas que desempeñan las especies que los utilizan. En particular, los embalses presentan una mayor diversidad funcional que las lagunas naturales y, además, esta diversidad ha aumentado de forma marcada con el paso del tiempo. Las lagunas, por el contrario, han mostrado cambios mucho menores en su diversidad funcional.
Una de las claves del estudio es que el aumento de diversidad funcional observado en los embalses no se debe simplemente a que haya cada vez más especies, sino a que algunas de las especies que han aumentado su presencia aportan características ecológicas muy diferentes de las de las especies que ya estaban presentes.
Entre ellas destacan aves piscívoras de gran tamaño como el cormorán grande o el somormujo lavanco, que utilizan las aguas profundas de los embalses para alimentarse. También han adquirido mayor importancia grandes aves zancudas como la cigüeña blanca, la cigüeña negra y la espátula común.
"El panorama es diferente en las lagunas naturales mediterráneas. Muchas son poco profundas, temporales y están sometidas a importantes fluctuaciones del nivel del agua y, en algunos casos, de la salinidad. Estas condiciones ambientales actúan como un filtro que restringe las estrategias ecológicas que pueden prosperar en ellas" ha señalado el autor del estudio, Vicente García-Navas.
En esta línea, la diversidad funcional no tiene por qué estar relacionada con la riqueza de especies Otro de los resultados destacados del estudio es que la riqueza de especies y la diversidad funcional no cuentan exactamente la misma historia.
En ambos tipos de humedal, el número de especies aumentó desde mediados o finales de la década de 1980 hasta la década de 1990 y posteriormente tendió a estabilizarse.
Los autores relacionan este incremento, entre otros factores, con la protección de los humedales que sobrevivieron a décadas de transformación, el endurecimiento de la legislación ambiental y el creciente interés por la conservación de la naturaleza en España.
Sin embargo, esta trayectoria relativamente similar en el número de especies contrasta con las diferencias observadas en la diversidad funcional. El estudio muestra así que ganar especies no implica necesariamente incorporar nuevas funciones ecológicas.
Una comunidad puede aumentar su riqueza acumulando especies con características similares, mientras que la llegada o el incremento de unas pocas especies ecológicamente muy distintas puede producir un cambio mucho mayor en su diversidad funcional.
La relevancia de estos resultados es especialmente importante en la región mediterránea, donde muchos humedales naturales han desaparecido o han sufrido una intensa degradación. "Esto no significa que los embalses puedan sustituir ecológicamente a las lagunas naturales. La construcción de presas modifica profundamente los ecosistemas fluviales y los humedales naturales mantienen valores ecológicos que no pueden ser reemplazados por sistemas artificiales" ha señalado García-Navas.
Sin embargo, los resultados muestran que los embalses han adquirido una función importante como hábitat y refugio para las aves acuáticas, y que esta función puede haberse incrementado con el tiempo. En este contexto, los investigadores consideran relevante que la gestión de los embalses tenga en cuenta también sus funciones para la biodiversidad.
La planificación hidrológica y las decisiones sobre el manejo del agua pueden influir directamente sobre la disponibilidad y las características de los hábitats utilizados por las aves.
Medidas como crear islas y zonas someras, favorecer el desarrollo de vegetación litoral o evitar cambios bruscos del nivel del agua durante el periodo reproductor podrían aumentar su valor para las aves. Además, una gestión compatible con la conservación resulta especialmente relevante en un contexto de cambio ambiental y creciente presión sobre los recursos hídricos.