Presentación de la obra del escritor Eduardo Pastor, vecino de Paradas, sobre el crimen de Los Galindos. - DIPUTACIÓN DE SEVILLA
SEVILLA 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
El escritor Eduardo Pastor Domínguez, vecino de Paradas, aborda en un libro el crimen de Los Galindos cuando se cumple más de medio siglo del suceso, que tuvo lugar el 22 de julio de 1975 en un cortijo situado en este término municipal. Ese día se produjo el asesinato de cuatro jornaleros de esa finca y la mujer de uno de ellos. Un suceso que, cincuenta y un años después y con el caso prescrito desde hace más de 30, "aún sigue sin resolverse y sin que se haya identificado a ningún culpable".
El autor del libro, nacido tres años después de los hechos, es el primer escritor paradeño en abordar el tema en su obra. Reconoce que la historia de Los Galindos "ha latido siempre en la memoria colectiva del pueblo, al que los sucesos dejaron marcado de alguna manera, porque hemos crecido escuchando versiones, culpas erróneas y estigmas que aún duelen", señala durante la presentación del libro en la Casa de la Provincia, tal como informa la Diputación en una nota de prensa.
El escritor ya había desgranado en varios artículos aquel drama, pero que en 'Inocentes' plasma una novela que, según sus palabras, "es un réquiem para las cinco personas asesinadas. Solo quiero que el mundo sepa que aquellos cinco trabajadores eran inocentes. Este libro es para ellos y para un pueblo que merece ser escuchado".
De este modo, un gran panel de personalidades de Paradas han acompañado al autor para la presentación en Sevilla de esta novela, del que han formado parte Joaquín Torres, juez de paz del municipio entre los años 1982 y 2012; José María Suárez, jefe de Informativos de Radio Televisión Futuro; Ildefonso Arcenegui, hijo del médico forense que estuvo en el análisis del crimen y médico él mismo, y Montserrat Vera, coordinadora municipal de Cultura.
DAR VOZ Y DEVOLVER DIGNIDAD
La novela, publicada por la editorial La Baja Andalucía, según su autor, "trata de devolver dignidad y voz a estos trabajadores, que les fue arrebatada por una investigación deficiente, un relato mediático sesgado y un largo silencio social".
La obra nace, precisamente, de la necesidad de ofrecer una mirada distinta, alejada del sensacionalismo que acompañó al caso desde 1975. Se acerca a la vida cotidiana de las cinco víctimas, trabajadores humildes cuya inocencia, asegura el autor, quedó tergiversada por hipótesis infundadas, sospechas y silencios, con una investigación que derivó en conclusiones contradictorias y que nunca se sostuvieron.
"No puedo ofrecer justicia legal, pero sí justicia emocional para unas familias que cargaron con la sombra de una culpa que no les pertenecía. Lo que trato es de desmontar esos estigmas sociales y de contar quiénes eran realmente estas personas". La narrativa se adentra en la humanidad de las víctimas y en el impacto que el crimen tuvo en un pueblo pequeño, que quedó señalado públicamente.
"La literatura se convierte así en el último refugio, cuando la justicia y los medios fallan: un espacio para reparar, recordar y decir en voz alta lo que Paradas llevaba décadas callando", ha afirmado el autor al respecto.