El Dr. Santiago Quesada García, docente del Área de Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Sevilla, investigador responsable del grupo de investigación Healthy Architecture & City y codirector del curso 'Arquitectura saludable' de la UNIA. - UNIA
MÁLAGA, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -
Un curso pionero impulsado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) reúne durante estos días en Málaga a expertos que abordan los retos de la arquitectura saludable, los retos y estrategias para planificar edificios y ciudades más sanas.
Uno de los directores de la cita, el docente de del Área de Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Sevilla (US), Santiago Quesada, ha explicado a Europa Press que la arquitectura saludable busca "diseñar y construir entornos con activos que favorezcan el equilibrio somático, disminuyan los factores de riesgo y promuevan la salud desde un punto de vista fisiológico, cognitivo y emocional".
Quesada, codirector de este Curso de Verano de la UNIA junto a Pablo Valero, también sostiene que arquitectura y salud están en el centro del debate social, toda vez que las personas demandan ciudades y edificios más sanos. "Aunque esto viene de hace unos años. El catalizador fue la pandemia del Covid. A partir del Covid la conciencia ha sido mucho más fuerte y la demanda ha sido exponencial".
El experto expone que para el desarrollo de la arquitectura saludable ha surgido todo un campo de conocimientos que está empezando a desarrollarse con disciplinas tales y como la salutogénesis.
Así, la salutogénesis plantea cómo construir edificios que promuevan la salud desde su origen, y a este respecto Quesada recuerda como elementos que a día de hoy forman parte habitual de la arquitectura de un edificio como un baño, una cocina, una ventilación cruzada, un ascensor o una rampa, en la antigüedad no formaban parte de la concepción arquitectónica del inmueble, y sin embargo a día de hoy lo integran y aportan salud al mismo.
El docente universitario también insiste en que la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino que la propia Organización Mundial de la Salud la define como "el máximo estado de bienestar físico, mental y social de una persona".
"Es ahí donde nosotros --los arquitectos-- intervenimos de alguna forma, en garantizar o en buscar que el entorno construido facilite ese bienestar. Ese bienestar que no solamente es físico sino también mental y, por supuesto, social", explica.
Uno de los alicientes de este curso de la UNIA es sin duda el carácter multidisciplinar del profesorado que cuenta con especialistas en diversas áreas del conocimiento, así como gestores y profesionales sanitarios.
Así, se prevé la participación de una representante de la Confederación Andaluza de Alzheimer. Y al respecto, Quesada pone en valor la investigación focalizada que realiza desde su departamento de proyectos arquitectónicos en la US por este colectivo tanto en su ámbito doméstico como en residencias y centros de días.
"En este ámbito aplicamos los fundamentos de la neuroarquitectura para entender cómo personas con Alzheimer reaccionan antes determinados espacios o ámbitos", explica el docente, a la vez que resalta la dificultad que comprende "cómo hacer edificios para personas que pierde la memoria" desde la perspectiva de una persona que mantiene su memoria intacta.
Cuestionado por si los centros hospitalarios son edificios saludables, Quesada señala que estos espacios, si bien cumplen perfectamente con las condiciones para su función como ser asépticos e higiénicos, aún presentan "una imagen institucionalizada donde la gente no se siente cómoda".
Así, pone de ejemplo lo conseguido por Maggie Jencks en Reino Unido, donde tras ser diagnosticada de cáncer de mama, puso el acento en el hecho de que en el lugar donde ingresó por su enfermedad "no había un espacio para llorar".
"No encontraba un lugar donde refugiarse, estaba en una sala de espera sin iluminación, sin vista al exterior, con asientos, en un sitio donde no permitía las emociones. Entonces ella se quedó pensando y en vez de venirse abajo, puso en marcha una iniciativa que fue un éxito mundial que son los Maggie Center", explica el docente.
Por último, Santiago Quesada, que también es responsable del grupo de investigación Healthy Architecture & City con diez años de andadura, pone los Maggie Center como un claro ejemplo de arquitectura sana y saludable, y valora la conciencia demostrada en este ámbito en España en iniciativas desarrolladas en Cataluña y Madrid, así como con este curso pionero de la Universidad Internacional de Andalucía.
CURSO
El curso 'Arquitectura saludable: nuevos retos y estrategias para planificar edificios y ciudades sanas' que se imparte en la Sede de Mena de la UNIA en Málaga hasta el próximo 3 de julio analiza como la construcción tiene un impacto significativo en la salud de las personas, pudiendo prevenir, generar o agravar enfermedades.
Factores como la calidad del aire, el confort térmico, la iluminación y otros elementos ambientales son determinantes en la calidad de vida. Por tanto, la arquitectura juega un papel determinante en la promoción de la salud humana.
El curso muestra los resultados obtenidos por grupos de investigación andaluces en varios proyectos de investigación I+D+i, nacionales y autonómicos, en los que se ha abordado esta problemática. El programa docente se desarrolla en cuatro jornadas temáticas: arquitecturas sanitarias, estrategias públicas y privadas, neuroarquitectura y envejecimiento activo.