La biblioteca del Palacio de Sástago, la joya modernista que mantuvo al día y "a la moda" a la alta sociedad

Biblioteca modernista del Palacio de Sástago de Zaragoza.
Biblioteca modernista del Palacio de Sástago de Zaragoza. - EUROPA PRESS
Europa Press Aragón
Publicado: domingo, 10 agosto 2025 8:59

ZARAGOZA 10 Ago. (EUROPA PRESS) -

La ciudad de Zaragoza está repleta de rincones singulares que no son del todo conocidos para el público general. Uno de ellos es la biblioteca del Palacio de Sástago, una auténtica joya de estilo modernista que enamora por su cuidada decoración, por la gran cantidad de volúmenes que custodia --alrededor de 15.000-- o por ser durante décadas un oasis cultural que mantuvo a la alta sociedad local informada de lo que sucedía en el mundo, en lo relativo a los últimos adelantos técnicos, a la actualidad política y bélica y también a las modas que triunfaban en Europa.

Esta biblioteca, creada en 1851, era una de las dependencias del Casino Principal de la ciudad, que se instala en la planta noble del Palacio de Sástago --los condes de Sástago ya no vivían en la ciudad desde los Sitios de Zaragoza--, donde también había espacios destinados a los juegos de azar, al baile, a las tertulias o un gran billar.

Sin embargo, su "esplendoroso" aspecto actual de estilo modernista data de finales de siglo, bajo la supervisión del ilustre Ricardo Magdalena, arquitecto que firmó algunos de los edificios más emblemáticos de la época en Zaragoza, pero que no pudo ver finalizada su reforma, que concluyó Luis de la Figuera, ha explicado a Europa Press el jefe de Protocolo de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) --institución propietaria del Palacio desde 1981--, José Luis Angoy.

En esta bella estancia rectangular, iluminada por dos amplios ventanales, destaca su hermosa chimenea en madera de roble ricamente tallada y presidida por sendas esculturas de Cristóbal Colón y Hernán Cortés, o su mesa, de las más grandes conservada en la ciudad en una sola pieza, en la que llama la atención también el calefactor de sus pies, que resguardaba a los lectores del frío zaragozano.

Una esbelta escalera de caracol de hierro forjado lleva a los anaqueles del piso superior, decorados con motivos vegetales y florales --tréboles y tulipanes--, y preside en lo alto una gran lámpara central de bronce en estilo 'art déco'.

ARTE, CIENCIA Y LITERATURA

En sus más de 15.000 volúmenes, los bibliófilos pueden encontrar "de todo", aunque llaman la atención varios libros en gran formato sobre galerías artísticas, museos o ciudades monumentales europeas, como Florencia, París, Turín o el British Museum londinense, o sobre artistas --está toda la obra gráfica de Goya--. Hay que tener en cuenta que, en el momento de la publicación de muchos de estos ejemplares, no estaba generalizada la fotografía, por lo que las láminas y los grabados que se esconden en sus páginas tienen "un valor impresionante".

Las obras más antiguas que se conservan en sus estanterías se remontan al siglo XVI: 'Tercero y cuarto libro de Arquitectura', de Sebastián Serlio (Toledo, 1573); 'La Recopilación de las Leyes destos Reinos hechas por mandado del Rey Philippe II (Alcalá de Henares, 1581); y 'Los Actos de Cortes del Reino de Aragón' (Zaragoza, 1585).

La colección se completa con tratados de prácticamente cualquier disciplina científica o humanística --Historia, Derecho, Física, Química, Medicina, Geología, Arte, Filosofía, Agricultura-- y con buena parte de los grandes clásicos universales, incluida la primera edición facsímil de El Quijote realizada en Barcelona por Francisco López Fabra, primera obra producida en el mundo con la técnica del fotograbado (1871-1873).

En este grupo encontramos también las obras completas de los franceses Julio Verne o Émile Zola, se puede leer a Molière en su idioma original y la colección se va ampliando con el paso de las décadas hasta incluir ediciones de los 'Episodios Nacionales' de Benito Pérez Galdós, Miguel de Unamuno, Emilia Pardo Bazán, Azorín o clásicos universales como León Tolstoi, Rubén Darío o Stefan Zweig.

EJEMPLARES DESTACADOS

Otro de los ejemplares más impresionantes, que se suele enseñar a las visitas, es una edición lujosamente ilustrada y casi gigante del 'Fausto' de Goethe, editada en Madrid en 1878. Tras una portada con medallones con la imagen de los protagonistas de la obra de teatro, sus páginas no sólo recogen el drama con una tipografía cuidada y de gran tamaño, sino que incluyen estampas ilustradas de una gran calidad.

Del siglo XIX son los únicos manuscritos que posee la biblioteca: el 'Diario de Casamayor', crónicas que narran la vida cotidiana de Zaragoza entre 1782 y 1833, y las 'Lecciones de Matemáticas' de don Eugenio de la Cámara, recogidas por Juan Antonio Atienza.

La política y los acontecimientos mundiales, que serían tema frecuente en las tertulias de los socios, tienen su reflejo en unos copiosos fondos sobre la Primera Guerra Mundial o sobre la Guerra de Marruecos.

Otra de las curiosidades que esconden estos ejemplares bibliográficos es el bello 'ex-libris' del Casino, obra del dibujante José Galiay, que refleja un libro abierto con una cita del poeta romano Horacio: 'Omne talit punctum qui miscuit utile dulci' --que tiene una errata, ya que debería poner 'tulit' y no 'talit'--, que significa 'Con todos los votos se alza quien une lo útil a lo agradable', es decir, un alegato a favor tanto del conocimiento como de la belleza.

Además de los libros, llaman la atención las magníficas encuadernaciones, obras de arte por sí mismas, en las que abunda el llamado estilo 'parlante', con adornos que intentan dar una idea del contenido del libro en la portada, de encaje o de abanico,

HEMEROTECA

En unas salas contiguas, que no están abiertas al público, se halla la hemeroteca, que acumula cerca de 6.000 grandes volúmenes con recopilatorios de algunas de las revistas y periódicos nacionales y extranjeros de la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX.

Y es que los socios del Casino Principal de Zaragoza "estaban al tanto de lo que pasaba", ha relatado Angoy, ya fuera la actualidad prebélica en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, los folletines, el deporte --con la revista francesa 'Le Sport universel illustré'-- o los adelantos en el ámbito de la agricultura, que interesaban mucho a algunos de sus usuarios, que eran importantes terratenientes.

Estas publicaciones reflejaban también la vida social, las bodas reales y la moda de París, Milán y otras ciudades europeas, que la alta sociedad zaragozana imitaba poco tiempo después.

La hemeroteca recoge también la evolución y los cambios en los usos sociales o en la moralidad conforme avanzaba el siglo XX, como muestra la revista francesa 'La vie parisienne', la más famosa de la 'Belle Époque' y que en sus páginas, además de moda o vida social, abundan el erotismo, los desnudos o las referencias al nudismo.

EL FANTASMA

Como en cualquier buen edificio histórico que se precie, la biblioteca modernista del Palacio de Sástago también cuenta con su leyenda y su fantasma.

La leyenda tiene su origen en la madera que predomina en sus estancias, que suena y chirría con frecuencia --como es habitual en este material, por otra parte--.

Las supersticiones atribuían estas misteriosas pisadas al espíritu del constructor del Palacio de Sástago, Lope Chacho, pero la actualidad le ha dado un toque más didáctico a la leyenda y el espectro ha pasado a ser un simpático fantasma que se dedica a "cuidar los libros" y que da juego en las visitas, sobre todo las escolares.

Esta joya modernista está incluida en las visitas guiadas al conjunto del Palacio de Sástago, que tienen lugar de martes a sábado de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas, y los domingos y festivos de 11.00 a 14.00 horas.

Los libros de esta biblioteca pueden ser consultados por cualquier persona en la Biblioteca Ildefonso Manuel Gil, en el mismo edificio de la DPZ, que abarca la Biblioteca Central, la del Casino Principal, la del Casino Mercantil y la de la Institución Fernando el Católico, con más de 70.000 monografías y 3.000 títulos de publicaciones periódicas.

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